Centro derecha contra extrema derecha

Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2004
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Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2004

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La extrema derecha ha cosechado éxito en muchos países de la Unión. Pero quien quiera saber exactamente con quién se las tiene que ver que eche un vistazo a los programas de los partidos.

La decisión de la Unión Europea en diciembre de 2000 supuso un gran shock para Austria. Los restantes miembros de la UE anunciaron sancionar a Austria con motivo de la entrada del Partido Liberal Austriaco(FPÖ) junto con el Partido Popular Austriaco (ÖVP) en el gobierno. ¿Cómo pudo servirse del radicalismo de derechas un país que es más conocido por Mozart y los caballos Lippizaner que por otra cosa? ¿Qué había cambiado? Pues bien, según los austriacos no mucho, sólo que un montón de votantes protestaron dejando de apostar por el Partido Socialdemócrata (SPÖ) que gobernaba desde hacía treinta años el país (al final en coalición con el ÖVP. Una nueva página bajo el signo de los conservadores.

Para muchos gobiernos, Jörg Haider, personaje bastante controvertido y conocido por sus declaraciones poco decentes, había tomado con su partido las riendas de un país pacífico y burgués. La prensa de numerosos países, como el famoso Le Monde parisino, no dudó en publicar en primera página viejos estereotipos de austriacos con perilla y bigote levantando el brazo con el saludo nazi.

¿Sociedad de valores o comunitarista?

Si se comparan los partidos de derecha con los de extrema derecha, se puede observar que los primeros se mueven dentro del ámbito de la constitución, mientras que los otros se quedan al margen de dicho ámbito. El reconocimiento de los derechos fundamentales es uno de los parámetros, el reconocimiento de la Comunidad Europea es otro. Aquellos partidos que se caracterizan por una tendencia de extrema derecha reclaman la protección de la “comunidad de un pueblo”, lo cual perjudica o incluso excluye a los extranjeros.

Pero quien se atreva a echar un vistazo a los estatutos del FPÖ, no encontrará nada de eso. El Estatuto del Partido, de 1997, habla del respeto de la “diversidad de identidades regionales” (cap. 3), de la “inviolabilidad de la dignidad humana” (cap.2), y del reconocimiento de Europa (cap. 6). En el capítulo cuarto del programa del partido -“Derecho a la patria”- se encuentra el interesante pasaje que a continuación se reproduce: “Bajo patria se debe entender la República Democrática de Austria con sus comunidades confederadas, los grupos étnicos que a lo largo de la Historia se han asentado en esta región (alemanes, croatas, rumanos, eslovacos, eslovenos, checos y húngaros) y la cultura que han creado, si bien el sistema normativo da por supuesto que la mayoría de la población austriaca pertenece al grupo étnico de los alemanes".

Ayuda económica infantil sólo para alemanes

Un cariz muy distinto encontramos en el programa del partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD). Allí se lee lo siguiente: "Alemania es el país de los alemanes y por eso la patria de nuestro pueblo. La perpetuación y la protección de nuestro pueblo son las metas más importantes de la política alemana …".

En el capítulo sobre la "Familia" se descubre que "la ayuda económica por niño es una medida política del Estado que protege al pueblo alemán y que por lo tanto sólo debe pagarse a familias alemanas". Esta declaración va perfectamente con la idea de la "economía basada en el espacio": "Cada alemán tiene derecho a trabajar. Los puestos de trabajo se deben dar primero a alemanes." También entronca con la cuestión de la "Política social como solidaridad nacional": "Los extranjeros se deben excluir del sistema de seguridad social. Aquellos que tengan asilo en Alemania no deben gozar legalmente de los servicios sociales alemanes". Tampoco falta la reclamación según la cual "Alemania tiene que ser de nuevo alemana. Un cambio político significativo debe poner fin a la política antihumana e incluir la esencia del pueblo alemán".

Clara es también la postura del NDP frente a Europa (capítulo 9): "renunciar a nuestra soberanía por esta siniestra alianza de tecnócratas supranacionales y de funcionarios, renunciar a nuestra moneda e instaurar el derecho de sufragio de extranjeros es autoejecución de Alemania (...)".

No hay soluciones globales

¿A qué distancia está el Frente Nacional de Le Pen? En su programa leemos: "Sólo tenemos una misión: servir a Francia para permanecer franceses. Sólo tenemos una política: La grandeza de nuestro país. Sólo tenemos un ideal: El bien de la patria".

La diferencia entre partidos de extrema derecha y de la derecha liberal-conservadora como el FPÖ, FDP o UMP reside en que esta última respeta los derechos humanos fundamentales así como la construcción europea. Los ciudadanos pueden reconocer sin problemas quién es y quien actúa de manera realmente radical y quién no. NDP, Vlaams Block y Front National tienen un éxito oscilatorio en las urnas, pero no ofrecen soluciones globales a parte de una política nacionalista y radical. Por ello nunca obtendrán a largo plazo el voto de los ciudadanos europeos.