Centros de Internamiento de Extranjeros: ¡Circulen, vamos a cerrar! (1/3)

Artículo publicado el 11 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 11 de Febrero de 2015

Con ocasión del nuevo proyecto de ley sobre el asilo presentado en la Asamblea Nacional francesa, regresamos sobre un elemento clave de las políticas migratorias europeas: los centros de internamientos para extranjeros (CIE).

El proyecto de ley de asilo, presentado por el Ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, a los diputados franceses los pasados 9 y 10 de diciembre, busca traspasar las directivas europeas al derecho francés y reducir los retrasos en la instrucción de las peticiones de asilo. Sin embargo, asociaciones de defensa de los Derechos Humanos y algunos magistrados condenan las presunciones prealables y las medidas de este proyecto. Fundado en la idea de que el sistema de asilo podría estar "lleno de impostores", proponen nuevos procesos expeditivos, degradando las condiciones de trabajo de los jueces y haciendo del sistema de asilo "una máquina de expulsión".

No resulta tan sorprendente que este proyecto de ley no ponga en absoluto en cuestión la existencia de los campos de internamiento para los extranjeros (CIE), concebidos por los Estados como una herramienta de control de las fronteras. En cambio, las leyes francesas y europeas exigen que la detención no sea utilizada más que como "ultimo recurso". Entonces, ¿no podríamos aspirar a una política de inmigración sin CIE?

¿De qué sirven los Centros de Internamiento de Extranjeros?

Oficialmente denominados Centros de Retención Administrativa (C.R.A), estos lugares de privación de libertad fueron construidos para facilitar la expulsión de personas extranjeras que no contaran con una autorización de estancia en Francia.

Puede tratarse de demandantes de asilo cuya demanda no ha prosperado. Ellos y ellas se encuentran entonces sin autorización de estancia en territorio francés. Puede tratarse también de personas que llegaron a Francia con o sin visa, y que después no han podido conseguir una o renovar su permiso de residencia. Si estas personas llegan a ser investigadas por la policía durante un control de identidas, son detenidas.

Estos centros de detención permiten a la administración francesa "retener" a estas personas durante el tiempo que tarden en solicitar a través de su país de origen un permiso para poder devolveras. Una vez este documento llega, la policía devuelve a estas personas en avión a sus países de origen. 

Si durante el periodo de retención el permiso para devolver a la persona no ha llegado (por ejemplo, porque el país implicado no reconoce a la persona como uno de sus ciudadanos), la administración debe remitir al extranjero en libertad, aunque si su situación no se ha regularizado.

Es importante subrayar que incluso las personas  vulnerables son encerradas: mujeres embarazadas, personas enfermas, ancianas y las víctimas de la tortura o la trata de personas. Además, Francia y otros países europeos detienen siempre a los niños, ya sea con sus familias o solos.

¿Desde cuándo existen los CIE?

Después de haber hecho venir a miles de familias y de trabajadores italianos, españoles, portugueses, tunecinos, marroquíes y areglinos parap articipar en la reconstrucción del país y en su dinamismo demográfico durante los Treinta Gloriosos, Francia cerró sus fronteras en 1974. La inmigración de trabajadores y de familias fue suspendida, salvo para los nacionales de la Comunidad Europea. Un control riguroso de las entradas y de las estancias se puso en marcha, y los extranjeros debían desde entonces disponer de un permiso de residencia para no ser devueltos a sus países de origen.

Desde 1975, las expulsiones se llevan a cabo, pero sin ningún marco legal, utilizando lugares de detención clandestinos, como los almacenes y los archivos. En 1981, una ley recogió estos procedimientos y trece centros de retención fueron construidos en las principales ciudades de Francia. Desde entonces, otros doce han sido edificados. Este dispositivo se completó con más de 150 locales de retención administrativa (L.R.A.). Éstos tienen como finalidad recibir temporalmente a los extranjeros que no pueden ser ubicados en centros por razones "de tiempo o de espacio". Se trata, en general, de coisarías de policía o de cuarteles de la gendarmería que y la retención está limitada a 48h

La ley de 1981 fija la duración máxima de la detención en 7 días. Después, pasará a 12 entre 1993 y 1998, antes de ser fijada en 32 días por la ley Sarkozy. En 2011, la ley Besson la hizo pasar de 32 a 45 días. La ley Sarkozy fija también por primera vez objetivos cuantificados de las deportaciones: 15.000 en 2004, 20.000 en 2005 y 25.000 en 2006.  

¿Cuántas personas se han detenido?

En 2013, 45.000 personas fueron encerradas, y casi todas fueron devueltas a sus países de origen, según el Informe de cinco asociaciones presentes en C.R.A [1]. Si bien el número de personas detendias dentro de centro de los centros ha disminuido  desde 2011 (en aquel momento había 51.000), el número de expulsiones aumentó en un 35% entre 2011 y 2012. El entonces candidato François Hollande se comprometió a romper con "la política de cifras promovida por la derecha desde 2007". Pero estas cifras muestran claramente la inversión de los gobiernos tanto de izquierdas como derechas en lo que las asociaciones llaman "la máquina de expulsar".

François Hollande se comprometió igualmente a poner fin a la detención de menores. Pero a pesar de sus promesas, y a pesar de que la Corte Europea de Derechos Humanos Cour européenne des Droits de l’Homme scondenara a Francia por este asuntos en 2012, 3.607 niños fueron encerrados en francia en 2013, 3.514 de los cuales en Mayotte, en unas condiciones degrandantes sin ningún acceso efectivo a la justicia.

Este artículo forma parte de una serie de tres reportajes dedicados a los centros de detención para extranjeros. Encuentra los otros dos en tu revista europea favorita.

[1] : Las cinco asociaciones presentes en los Centros de Retención Administrativa son La Cimade, France Terre d'Asile, Forum réfugiés-Cosi, la Association Service Familial Migrants (ASSFAM) y la Ordre de Malte France.