Centros de Internamiento de Extranjeros: ¡Circulen, vamos a cerrar! (3/3)

Artículo publicado el 12 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 12 de Febrero de 2015

Con ocasión del nuevo proyecto de ley sobre el asilo presentado en la Asamblea Nacional francesa, revisamos un elemento clave de las políticas migratorias europeas: los centros de internamientos para extranjeros (CIE).

¿Qué alternativas hay a la detención de inmigrantes?

La coalición internacional contra la detención (IDC, según sus siglas en inglés) desarrolla y promueve alternativas a la detencioón que son respetuosas de los derechos fundamentales de los migrantes. 

La IDC propone diferentes modelos abiertos para llevar a cabo el retorno de los migrantes a sus países de origen sin encerrarlos. Para convencer a los estados de la validez de estas alternativas, la IDC antepone el hecho de que son menos caras y tan eficaces como los CIE.

La IDC no pone en cuestión, pues, el paradigma según el cual las personas en situación irregular no tienen otra opción más que ser expulsadas hacia sus países de origen. 

Abrir las puertas de los centros cerrados

Según la red Migreurop, 600.000 personas son detenidas cada año en Europa.

La campaña Open Access Now, lanzada en 2011 por las redes Migreurop y Alternatives Européennes, tiene por objetivo el cierre de todos los campos de extranjeros en Europa y fuera de ella. Estas redes exigen también un acceso incondicional de la sociedad civil y de los medios de comunicación a los centros de internamiento.

En la mayoría de los países de la UE, el acceso a los campos está muy limitado a los periodistas y las asociaciones. Muy a menudo resulta dificil entrevistarse con los detenidos. Solo los parlamentarios disponen de un derecho de visita, y ciertos diputados y senadores franceses no dudan en hacer desplazamientos "sorpresa" a estos centros. 

Una de las herramientas puesta en marcha por Migreurop en el marco de la campaña Open Access Now es el mapa interactivo Close the Camps. En él se censan los diferentes campos y proporciona información sobre estos lugares. Permite también visualizar y comprender las consecuencias de la evolución de estos dispositivos en la vida y los derechos de las personas migrantes.

Conclusión

¿Y si cambiáramos de disco? ¿Y si parásemos de reenviar a la gente a sus países, a su miseria, a sus guerras? Nadie se atreve a pensar en ello porque la extrema derecha ha implantado con éxito la idea de que nos invadirían si abriésemos nuestras fronteras. Incluso la izquierda ha sucumbido a las voces del simplismo cuando escuchamos a Michel Rocard declarar en 1989 que "no podemos acoger a toda la miseria del mundo". Algo paradójico, teniendo en cuenta que solo el 3% de los habitantes de la Tierra han migrado a otro país, y que las migraciones sur-norte son en realidad minoritarias, la mayoría de los migrantes y los refugiados se desplazan a un país fronterizo.

El muro de Berlín cayó hace 25 años. Nadie en aquella época hubiera imaginado que las fronteras interiores de Europa serían un día tan fáciles de franquear para los ciudadanos europeos. Entonces, ¿por qué resulta tan difícil imaginar que Europa podría hacer lo mismo con otros contintentes dentro de unos años?

Este artículo es el último de una serie de tres dedicados a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Encuentra el primero y el segundo en tu revista europea favorita.