Charlas en terreno neutro con Schengen

Artículo publicado el 26 de Enero de 2016
Artículo publicado el 26 de Enero de 2016

El año pasado, el acuerdo de Shengen celebró su trigésimo aniversario, si bien 2015 también fue el año más turbulento de su existencia. Esta razón es más que suficiente para encontrarnos con Schengen y hablar tanto de su pasado como de su futuro.

Schengen, cumpliste 30 años el año pasado. ¡Una fantástica edad! Viendo ese café solo largo que te estás tomando, ¿podríamos decir que estás aún un poco agotado por las fiestas del año pasado?

(Sonríe) Fue agradable. Pero la verdad es que no lo celebré demasiado porque estaba muy ocupado con querellas entre familiares y vecinos. Desgraciadamente, me encontré justo en el centro de todas esas confrontaciones. Como sabes, mi trabajo para nuestra familia es de sumo interés, pero también tenemos puntos de vista muy diferentes sobre la forma en que las cosas deberían ser. El conflicto se intensificó seriamente durante el transcurso del año pasado. Me criticaron mucho. Durante un tiempo, incluso tuve miedo por mi vida. Para ser sinceros, no tenía demasiadas ganas de celebrar nada.

Qué lástima escuchar eso. Cuando naciste en 1985, tu familia era muy pequeña y nadie sabía lo que le iba a suceder...

Eso dices ahora. Antes, todo era muy claro. Nací el 14 de junio de 1985 en un pequeño pueblo en Luxemburgo que también lleva mi nombre: Schengen. Mi familia, originaria de Alemania, Francia, Luxemburgo y Países Bajos, decidió entonces que yo debía ocuparme de suprimir los controles de personas en las fronteras de estos países. Las fronteras intra-europeas iban a desaparecer progresivamente.

¿Y eso qué significa?

Que mi familia podía visitarse mutuamente con mayor facilidad. Cuando viajas, por ejemplo, de Alemania a Francia, ya no estás obligado a pasar por un control en la frontera.

¿Y eso es todo?

Parece más sencillo de lo que era entonces, o de lo que es ahora, en realidad. Para suprimir estos controles en la frontera, también hay que adaptar  al mismo tiempo las reglas de seguridad y los visados. Justo antes de mi quinto aniversario, el 19 de junio de 1990, firmamos el convenio de Schengen, en el cual se indicaban mis objetivos precisos: La unificación de reglas de entrada y la aparición de un visado Schengen uniforme, la cooperación policial y judicial, medidas contra el tráfico de drogas fuera de las fronteras y una competencia clara en materia de asilo. Con estas condiciones debía crearse un espacio homogéneo de seguridad y derecho.

Tenías mucho que hacer entonces. Era una tarea enorme para alguien tan joven, ¿no?

Exacto. Me faltaba conocimiento técnico y jurídico. La convención entró en vigor el 1 de septiembre de 1993, pero la aplicación práctica de las decisiones comunes duró hasta la "puesta en vigor" del 26 de marzo de 1995. Para establecer los bancos de datos y la distribución de la protección de datos, mi equipo necesitaba más tiempo. Las fronteras exteriores de la Unión Europea aparecieron entonces en primer plano, pero querían, evidentemente, que yo estuviera dentro de la UE. Gracias al Protocolo de Schengen anexado al Tratado de Amsterdam el 2 de octubre de 1997, me volví miembro oficial de la UE (sonríe satisfactoriamente).  

Y entonces tu familia empezó a crecer considerablemente...

¡Y cómo creció! No sé si puedo recordarlo todo (sus cejas se unen y se da unos golpecitos en la frente con el dedo índice unos momentos). Bien, creo que lo recuerdo todo: Italia en 1990, España y Portugal en 1991, Grecia en 1992 y después Austria en 1995. En 1996 llegaron Dinamarca, Finlandia y Suecia, y hasta los países fuera de la UE, como Islandia y Noruega, quisieron unirse. A partir de 2007 se unieron República Checa, Letonia, Lituania, Estonia, Polonia, Malta, Hungría, Eslovenia y Eslovaquia. Después por fin se nos unió Liechtenstein, que tampoco es miembro de la UE. Bulgaria, Rumania, Chipre y Croacia aún no son miembros completos, pero están a punto de serlo.

Bastante significativo...

Sí, crecimos considerablemente durante el transcurso de los años, pero Gran Bretaña e Irlanda aún no forman parte, por ejemplo. Sin embargo, tenemos una relación de buena cooperación con esos países. Trabajamos juntos por ejemplo para mantener una colaboración reforzada entre la policía y la justicia en el centro de nuestro "Sistema de Información Schengen", SIS para abreviar. Sin embargo, estos países no otorgan visados Schengen y continúan controlando sus fronteras.

Es por eso que todavía debemos hacer la fila del control de pasaportes cuando llegamos a un aeropuerto de Londres. Sin embargo, ahora estamos volviendo a los controles en las fronteras en ciertos otros lugares. Se dice que ya no eres capaz de cumplir correctamente tu misión con el aumento de refugiados.

Espera un momento. Debes considerar todo eso de manera más crítica. Mi misión consistía en facilitar la mobilidad dentro de la UE y, al mismo tiempo, reforzar las frontereas fuera de la Unión. Tal como mencionaste al principio, nadie pudo haber adivinado cuando nací cómo evolucionaría Europa, los movimientos migratorios y el origen de los conflictos, y cuáles serían las influencias que tendría en mi trabajo. La cuestión de saber cómo reaccionar ante estas evoluciones y sus desafíos llevó a las querellas familiares de la época, que ya mencioné antes. Hace falta, según mi opinión, ser solidarios y buscar juntos soluciones duraderas.

¿Y qué tienes en mente, de manera concreta?

Sabes, después de 30 años de experiencia en la vida y de experiencia profesional, he tomado consciencia de la importancia de tomar decisiones en solitario. Es necesario reflexionar de manera interdisciplinaria e innovadora, es decir, con experiencia científica, práctica y política, y teniendo en cuenta a las generaciones jóvenes.

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Autora: Natalie Welfens

Cafébabel publicará en las siguientes semanas, con el Polis Blog de Polis180 e.V. una serie de artículos que mostrarán diferentes puntos de vista sobre el espacio Schengen y la representación de una Europa sin fronteras.