Chequia, tiempo de elecciones

Artículo publicado el 2 de Junio de 2006
Artículo publicado el 2 de Junio de 2006

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Los días 2 y 3 de junio, ocho millones de electores checos serán llamados a las urnas. El desafío es dejar atrás la corrupción y consolidar la posición checa en Europa.

El país llega al final de esta legislatura en condiciones prometedoras: crecimiento económico en torno al 6% anual, inflación estable, bajo nivel de desempleo y exportaciones netas en aumento (especialmente por el empujón dado al mercado tras su ingreso en la Unión Europea). Sin embargo, la generalizada corrupción y la depresión económica en las áreas rurales parecen atenuar dicho entusiasmo. Estos son los temas calientes de esta campaña electoral.

Los socialdemócratas: proyectos para permanecer en sus escaños

El actual partido en el gobierno, el Socialdemócrata Checo (CSSD), promete reducir hasta el 6% la tasa de desempleo (rayana al 8%) creando ciento cincuenta mil puestos de trabajo y aumentar las pensiones un 25%, pero la incertidumbre del “cómo” desilusiona a ciertos sectores de la población. No obstante, parece difícil conciliar este objetivo con el empeño puesto en las grandes infraestructuras, concretamente carreteras y autovías, y con la tambaleante reforma del sistema sanitario: proyectos considerados necesarios para consolidar la posición de la República Checa en Europa. De este modo, el CSSD tiene como objetivo destinar el 3% del PIB a Investigación y Desarrollo (I+D) en los próximos cuatro años.

Reconquistar la confianza del electorado después de la debacle de las elecciones europeas de 2004, tan sólo dos escaños ante los nueve logrados por el conservador Partido Cívico Democrático (ODS), no será una tarea fácil. Además, el primer ministro Jiri Paroubek, en camino de su segundo mandato, es un hombre acostumbrado a gestionar crisis. Habiendo estado al mando de frágiles iniciativas públicas de la era comunista, tomó las riendas del gobierno en 2004 tras la tormenta que separó del ejecutivo a su predecesor Stanislav Gross (acusado de corrupción en el época de las privatizaciones). Desde entonces, Paroubek ha dirigido el partido a base de campañas electorales agresivas ganándose en ese campo de batalla los galones de “Buldog de la política”.

No falta tampoco el Presidente de la República Vaclav Klaus, fundador del ODS y acusado de ingerencias en el ejecutivo. No por causalidad en el programa de los socialdemócratas consta la proposición del sufragio universal para la reelección del Presidente, decisión que hoy tomará el parlamento.

Todos los hombres del presidente: los que desafían el ODS

El mismo Klaus no parece interesado en atenuar el tono de la confrontación política. Conocido por su tendencia a las posiciones conservadoras como su veto al matrimonio entre homosexuales, más tarde rechazado por el parlamento. Euroescéptico convencido, afirma que “no se puede atribuir responsabilidad democrática más allá de los límites nacionales”, mostrando de esta manera una actitud nacionalista próxima a la de Moscú.

Con todo, Klaus está mejor colocado que el otro candidato conservador, Mirek Topolanek, para acercar la derecha al gobierno. Aunque los sondeos siguen dando ventaja a Paroubek sondeos (25% frente al 21% de estos otros dos candidatos), si bien el presidente Vaclav Klaus se jacta de gozar de una aceptación popular del 75%.

Será difícil que Topolanek supere la ola de euroescepticismo presidencial; el ODS es consciente de que el pueblo checo, a pesar de su simpatía por Klaus, mira hacia Europa con esperanza. Más relevante aún es la animadversión de Topolanek hacia el partido comunista, por el cual el gobierno ha tenido que rebajarse en diversas ocasiones para llegar a acuerdos de legislatura: una posición que acerca el conservador ODS al centro cristiano-demócrata (KDU-CSL) y se presenta como posible alianza de gobierno.

La tensión preelectoral se eleva a niveles nunca vistos, pero los programas se asemejan. El ODS propone un aumento de las pensiones y la lucha contra la corrupción, señalando sin embargo como hipotética la posibilidad de cortes radicales en los impuestos sobre la renta (se propone un tipo impositivo único del 15%). Tampoco despierta grandes ilusiones esta oferta.

Verdes y comunistas, pequeños partidos que crecen

A pesar de todo el anticomunismo, el comunismo cuenta con una creciente aprobación por parte de la sociedad checa. Los comunistas de hoy en día se muestran anclados en los fantasmas del pasado. Su aceptación, cercana al 15% es fruto de una fuerte reforma ideológica y podría ser decisiva en la eventual formación de un gobierno de centro izquierda. Lo mismo sirve para los Verdes, los únicos que no están entre los favoritos para estas elecciones. Si se confirmasen los resultados de los sondeos (10%) se convertirían en el partido medioambiental más fuerte de los nuevos Estados miembro. En cualquier caso, el juego de alianzas será fundamental para determinar la nueva mayoría y podría ayudar a la política checa a desquitarse de su fama de corrupta e impopular.