Chernóbil: ¿Por qué la OMS desinforma a los ciudadanos?

Artículo publicado el 17 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 17 de Mayo de 2011
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el balance humano en Chernóbil es de medio centenar de muertos y cuatrocientos contaminados por la radiación, mientras que la Academia de las Ciencias de Nueva York cuenta unos 985.000.
Militantes ecologistas y eurodiputados del grupo Verdes/ALE anuncian que las cifras de la OMS son resultado de un acuerdo concluido en 1959 con la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Tras la catástrofe de Fukushima, la revisión de este acuerdo parece ser una condición necesaria para la información de los ciudadanos en materia nuclear.

El acuerdo entre el OIEA y la OMS da autoridad al organismo nuclear en lo que concierne a las informaciones difundidas por la Organización Mundial de la Salud, así como en la orientación de la investigación científica en materias relativas a energía nuclear y radioactividad. Eloi Glorieux, especialista en nucleares de Greenpeace, considera que este acuerdo es una “aberración reconocida como contraria a los objetivos consitucionales de la OMS, que son promover la salud pública a nivel mundial”. La implicación del OIEA en materia de radioactividad es la clave, ya que suscita una duda sobre la neutralidad de las informaciones transmitidas por la OMS en este asunto.

De Chernóbil a Fukushima: información bajo control

Según Christophe Elain, miembro del colectivo IndependentWHO, que trabaja por la independencia de la OMS respecto al OIEA, “la OMS está aún menos preparada hoy a un accidente nuclear como el de Fukushima que lo estaba en la época de Chernóbil”. Según él, “la laguna de investigación en materia de radiación, la clausura en 2000 de una oficina regional de la OMS consagrada al desarrollo de un plan de acción en situaciones de urgencia y la minimización de las informaciones relativas a catástrofes nucleares son directamente atribuibles a la autoridad que ejerce el OIEA sobre la OMS”. ¿Cómo garantizar entonces que la información relativa a las consecuencias del accidente de Fukushima no sufra el mismo trato que sufrió la relativa a Chernóbil?

Demasiados intereses para abrir las compuertas en Europa

Tras la catástrofe de Fukushima, con la preocupación por las consecuencias del accidente en su punto álgido, la Unión Europea preparó una respuesta. El Parlamento Europeo adoptó una resolución el 6 de abril de 2011 que pide a “las autoridades japonesas, el OIEA y la empresa responsable de la central nuclear, Tokyo Electric Power Company (TEPCO), que demuestren transparencia y faciliten la información en tiempo real sobre la evolución de la situación en Fukushima, en particular en lo que concierne al nivel de radioactividad dentro y fuera de la zona de exclusión”.Y hubo quien quiso ir más allá: una proposición de resolución inicial presentada por el grupo Verdes/ALE denunciaba los riesgos del conflicto de intereses entre la OMS y el organismo nuclear. En ella se mencionaba especialmente que el acuerdo entre ambas instituciones “impide a la OMS tomar iniciativas o medidas para alcanzar sus objetivos, a saber, la conservación y la mejora de la salud”. Finalmente, estos artículos no se incluyeron en la resolución final.

Por su parte, el Consejo europeo sólo se ha pronunciado sobre la verificación de la seguridad de las centrales nucleares europeas a través de la realización de los test de resistencia. Entre bastidores, la presión de las industrias energéticas no basta para explicar esta posición. En realidad, a pocos de los estados miembros les interesa ver desaparecer la energía nuclear del horizonte y poner candado a las decisiones sobre el futuro energético. Francia se posiciona en el segundo puesto entre los productores mundiales de energía nuclear, justo por detrás de los Estados Unidos y delante de Japón. Alemania y Suecia figuran respectivamente en la sexta y décima posición.

El artículo de Marie Verwalghen fue publicado inicialmente en el blog cafebabel.com en Bruselas

Más información sobre Chernóbil y la OMS en la página web de independentWHO.

Ilustraciones: (cc) ssoosay/flickr