Ciberseguridad: ¿informática o política?

Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 2 de Diciembre de 2014

Los gobiernos le dedican un presupuesto cada vez mayor, las empresas la integran poco a poco en sus estrategias presupuestarias y las personas se conciencian progresivamente de su importancia. La ciberseguridad se cuela en nuestras políticas públicas y en los códigos penales. Se impone a nuestra economía y a nuestra vida privada. ¿De qué se trata en realidad la ciberseguridad?

¿Seguridad ante ​qué exactamente?

La ciberseguridad hace referencia a la seguridad de las redes  informáticas y de la información. Se trata de proteger las redes y la información que proviene de la conexión entre los dispositivos conectados, es decir, ordenadores, teléfonos inteligentes y tabletas, además de Internet. En otras palabras, la ciberseguridad es la protección del ciberespacio, que en estos momentos constituye el centro de la actividad diaria -profesional y privada- de las personas, de los organismos y de los gobiernos, y que procesa una cantidad cada vez mayor de información confidencial.

La ciberseguridad afecta tanto al individuo, que no desea que la mayoría de la gente pueda acceder a sus informaciones privadas, como a la empresa, que busca evitar el espionaje industrial. Un ejemplo son los gobiernos que protegen asuntos de estado confidenciales. De acuerdo. Así pues, la ciberseguridad, ¿es competencia de los informáticos?

Cibernética sí, pero seguridad ante todo

Es un error pensar que quien dice ciberseguridad dice cambiar las costumbres, los hábitos profesionales, los modos y los programas de análisis. Más bien hay que entender la ciberseguridad como un subcampo de la seguridad que enriquece el léxico mediante la adición del prefijo "ciber", es decir, todo aquello relacionado con redes informáticas. La ciberguerra, la cibercriminalidad o los ciberataques no son otra cosa que transposiciones de nuestro vocabulario habitual para referirse específicamente a la actividad del ciberespacio.

La ciberdefensa, por ejemplo, es más frecuente en el registro gubernamental y militar que en el civil, igual que ocurre con la defensa tradicional. Sin embargo, en el tema que nos ocupa, hace referencia a la defensa de las redes informáticas y de la información. No hay que ser, por tanto, un genio informático para hablar de ciberseguridad. Es, ante todo, una cuestión política y social que requiere la elaboración de estrategias nacionales para proteger y educar al Estado y a la población. El periódico británico The Economist ha llegado a calificar al ciberespacio de «quinto dominio» [1], después del espacio terrestre, marítimo, aéreo y espacial.

¿Por qué protegerse a cualquier precio?

Porque el ciberespacio es tanto o incluso más vulnerable que otros. El rápido desarrollo de las redes y de los sistemas de información ha transformado el ciberespacio en una infraestructura vital. Ya no es una novedad o una extensión de nuestro día a día sino más bien la columna vertebral de nuestra actividad económica y social, profesional y privada. Cualquier daño potencial en el ciberespacio tendría un coste infinitamente superior al de la protección.

Ya no hay ningún organismo que trabaje sin ordenadores, ningún empleado sin teléfono móvil, ningún banco sin servicios en línea y ningún gobierno sin un sistema virtual de intercambio de información. Ahora bien, estos datos privados y confidenciales atraen la atención de los malhechores tanto como una cartera que sobresale de un bolso, con la salvedad de que los beneficios que se pueden obtener de ello no tienen comparación.

Los hackers o piratas informáticos vieron nacer la posibilidad de utilizar informaciones tanto accesibles como poco o nada accesibles, protegidas en el ciberespacio con fines personales o ilegales. El secuestro de informaciones bancarias y el blanqueo de dinero, la publicación de información estatal clasificada o incluso el control remoto de una infraestructura energética que abastece a miles de hogares, no son más que algunos ejemplos. Desde el impacto menor al ataque mayor a una gran empresa, el tema de la ciberseguridad es político.

Aunque se trate de sensibilizar a los usuarios, de imponer el establecimiento de unas normas mínimas a las empresas o de mejorar la formación de los funcionarios civiles y militares con el fin de prever y detectar los ciberataques contra un Estado, el ciberespacio debe ser regulado y asegurado.

[1] "La guerra en el quinto dominio", The Economist, 1 de julio de 2010.

Cafébabel os presenta este primer artículo como introducción de una serie sobre ciberseguridad. Objetivo: destapar un fenómeno que nos concierne a todos pero  con el que no estamos familiarizados todavía.

Nota del autor: en octubre se celebró el Mes Europeo de la Seguridad en Internet o Mes Europeo de la Ciberseguridad.