Cifras que hablan por sí solas: los 6 billones de euros del canabis legal

Artículo publicado el 9 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 9 de Agosto de 2015

Cerca de 6 billones de euros: Es lo que la legalización del cannabis podría aportar al estado italiano en impuestos cada año. Los 220 parlamentarios que votaron la presentación del proyecto de ley sobre la legalización del canabis en el parlamento italiano tal vez estaban en lo cierto. 

Actualmente en Italia, el comercio del cannabis le genera al crimen organizado entre 24 y 60 billones de euros anuales. Sin embargo, su legalización tendría un impacto positivo sobre el PIB italiano del 1,5 a más del 3%. Esto puede parecer una locura, pero es la opinión del International Business Times y es muy complicado ser consciente de la expansión de la economía subterránea de la mafia italiana.

Según una prudente estimación de la Universidad de La Sapienza de Roma -dado que se trata de un negocio camuflado y difícil de evaluar- el comercio de cannabis, en el caso de su legalización con una tasa de impuestos al 75% (como para el tabaco o el alcohol), aportaría al estado italiano 6 billones de euros.

Según Benedetto Della Vedova, promotor del grupo parlamentario en favor de la legalización, los consumidores de cannabis son cada vez más numerosos estos últimos años. Consumidores que no sólo rescatan los fondos de las diferentes mafias, sino que están tambien sujetos a una criminalización que costaría muy caro en términos de juicios y gastos policiales. Se deberían considerar, por otro lado, los "beneficios indirectos" que la legalización podría implicar: Creación de puestos de trabajo, descongestión de las cárceles, enorme golpe a las finanzas mafiosas, posibilidad de controlar la calidad -y por consiguiente el impacto sobre la salud- del cannabis comercializado e prohibición de la venta a menores.

La legalización sería también un medio de enfrentarse al crimen organizado: se calcula que 3.000 toneladas de cannabis se venden de manera ilegal cada año en Italia. Paradójicamente, es posible una potencial disminución del número de consumidores: Portugal despenalizó el consumo de drogas en 2001 y el número de toxicómanos ha caído un 60% en los últimos 10 años.