Cifras que hablan por sí solas: Médicos italianos contra el aborto

Artículo publicado el 21 de Marzo de 2016
Artículo publicado el 21 de Marzo de 2016

El aborto en Italia sigue siendo un tema espinoso y trae consigo muchas objeciones. Cuando se trata de la objeción de conciencia, las cifras son impresionantes: 7 de cada 10 médicos italianos se niegan a realizar abortos.

El 1978 fue un año importante para los derechos de la mujer en Italia: Se aprobó la Ley 194 que legalizó la interrupción del embarazo. Unos treinta años más tarde, sin embargo, una mujer que desee abortar debe enfrentarse aún a un camino muy complicado. No sólo por las consecuencias físicas y psicológicas que supone un aborto, sino porque parece que cada vez es más difícil encontrar un médico que no sea objetor de conciencia.

De hecho, de acuerdo con un informe reciente realizado por el Ministerio de Salud, que examina las cifras correspondientes al período 2013-2014, el 70% de los médicos italianos se niegan a practicar el aborto. Una cifra que no deja de aumentar, si se considera que en 2005 los objetores todavía representaban el 59% del total.

La elección de la objeción de conciencia choca con el derecho de la mujer a acceder a un servicio según lo establecido por la ley, lo que resulta en una carrera de obstáculos y contra el tiempo. Las compañías de asistencia sanitaria están obligadas a proporcionar médicos no objetores, pero que a menudo no son suficientes para cubrir las solicitudes de intervención. Esto provoca retrasos en las operaciones, con consecuencias devastadoras sobre la mujer y el trabajo extra para los médicos que practican el aborto. En algunas regiones, como Molise (93,3%) y Basilicata (90,2%), el porcentaje de objetores alcanza la cifra del 90%.

Otro estudio de Ipsos ha identificado que en Italia, en comparación con otros países europeos, está más extendida la creencia generalizada de que el aborto debe ser practicado exclusivamente en caso de peligro para la madre, y no por otras razones.

Quién desee tener un aborto, además del peso que ya supone el hecho de haber tomado esa decisión, debe esperar a encontrar un médico que no sea objetor y que la lista de espera no sea demasiado largo.