Cifras que hablan por sí solas: pena de 334 años para un hacker turco

Artículo publicado el 5 de Febrero de 2016
Artículo publicado el 5 de Febrero de 2016

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Uno podría pensar que una cadena perpetua es la condena más larga disponible en el sistema judicial pero, salvo en el caso de que haya habido algún tipo de avance médico turco, un joven hacker ha sido condenado a una pena más larga que la propia vida: 334 años para ser exactos.

La expectativa de "hacer tiempo" suele sugerir que ese tiempo tiene sus límites. A menos que el gobierno turco haya descubierto la inmortalidad, hay pocas posibilidades de rehabilitación para un hacker de 26 años, sentenciado a un total de 334 años tras los barrotes. Incluso si los humanos compartieran con los gatos sus supuestos poderes rejuvenecedores, él tendría que gastar cuatro de sus nueve vidas disponibles.

El domingo 10 de enero, Onur Kopçak recibió la noticia de que pasaría 135 años en prisión por cometer fraude con tarjetas de crédito, tras el robo de dichas tarjetas a 11 personas para vender luego la información a piratas informáticos. En este momento, el hacker ha acumulado ya 199 años, 7 meses y 10 días de tiempo en prisión por llevar a cabo casos similares de fraude electrónico.

Esta decisión judicial ha batido todos los récords previos de la sentencia más dura jamás pronunciada en la ciudad para el autor de un crimen cibernético. Se sienta así un nuevo precedente a la hora de pronunciar sentencias más duras a aquellos acusados de llevar a cabo fraude online, bajo la intención de actuar como medida disuasoria. Resulta cuestionable si una condena casi 17 veces más larga que el anterior límite máximo para el crimen cibernético (20 años), no está yendo demasiado lejos.