Cifras que hablan por sí solas: trabajar como freelance, ¿arte o sacrificio?

Artículo publicado el 29 de Agosto de 2016
Artículo publicado el 29 de Agosto de 2016

En el océano laboral europeo hay muchos peces. Mientras algunos nadan en grupo, siguiendo las instrucciones de un líder, otros llevan su propio camino y son ellos quienes deciden el cómo y el cuándo. Aunque, claro, la libertad de nadar a contracorriente nunca fue fácil. 

El mundo laboral está cambiando delante de nuestro ojos. Trabajar de 9:00 a 18:00, tener un contrato fijo y unas vacaciones pagadas, tal vez sea una canción del pasado. Los países de la UE viven un aumento constante de profesionales que, o bien por convicción o por necesidad, han comenzado a ser sus propios jefes. Correcto, hablamos de los autónomos o freelance, también llamados ipros en la jerga anglosajona (del inglés independent professionals) y que, a diferencia de los emprendedores, estos no generan empleo para más personas. Son ellos quienes, periodistas, consultores, documentalistas, diseñadores, informáticos y muchos otros, deciden cómo organizar su tiempo, el lugar desde el que trabajan y el precio que se le pone a su talento. ¿Bonito, no? La teoría sí, pero lo cierto es que la realidad es un poco más caótica. Entre los inconvenientes de este formato cada vez más habitual: delimitar ocio y tiempo de trabajo; encontrarse con una gran falta de apoyo burocrático e institucional; y verse obligado a convertirse en freelance para, simple y llanamente, tener un trabajo, algo de lo que muchas empresas se benefician pícaramente. 

Para Patricia Leighton, autora del informe Future Working: The rise of Europe's independent professionals, [El futuro laboral: el aumento de los autónomos en Europa], el aumento de los autónomos en la EU ha sido muy "llamativo". En nueve años -de 2004 a 2013- este grupo ha pasado de ser "6,2 millones a casi 9", convirtiéndose en el grupo que más ha aumentado en el mercado laboral europeo, especialmente en Los Países Bajos, Francia y Holanda. Aunque esta forma de trabajo todavía no es la dominante, sí comienza a destacar como una tendencia. Es por eso por lo que, "en un momento de cambio tan rápido y de competencia, es necesario que las políticas europeas y el mundo empresarial entienda la forma de trabajar de los autónomos y el cómo estos pueden beneficiar a la economía", explica Leighton. 

¿Tienen los autónomos el futuro en sus manos? Tal vez aún no lo sepamos, pero no estaría de más que las universidades y centros de formación, además de muchas otras cosas, dedicaran algunas horas a reflexionar sobre el freelancing, ese arte que libera pero empobrece al mismo tiempo.

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Este artículo forma parte de nuestra serie Cifras que hablan por sí solas que muestra estadísticas de interés periodístico acompañadas de diseños artísticos y un breve análisis.