Cinco lugares para sentirse como en Alemania en pleno centro de París

Artículo publicado el 17 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 17 de Mayo de 2016

Celebrar la llegada de la primavera en una cervecería alemania no tiene precio. Ahora, también en París, se pueden degustar algunas de las especialidades culinarias típicas del país germano. Un paseo por la streetfood, la cerveza y el ketchup en botella. 

Wunderbär. Comida rápida al más puro estilo berlinés.

En una esquina de la Place de la Répúblique, en pleno distrito 10 de París, un cartel con la imagen de un enfadadísimo oso blanco con una salchicha en una mano y una cerveza en la otra, nos da la bienvenida al Wunderbär. Se trata de Teddy Bier, la mascota del local, elegida a través de un sondeo en la página de Facebook del propio restaurante. Además de un nutrido grupo de hipsters tatuados, con sus bebidas Club MateFritz Cola en la mano, en el Wunderbär podemos encontrar salchichas de cualquier región de Alemania y como acompañamiento, la típica ensalada de patatas o de quinoa. "Por doce euros, aquí se come mucho y muy bien", nos dice Matthieu.

El Café Titon. El motor franco-alemán.

No es casual que los residentes alemanes en París y los hinchas franceses de la selección alemana de fútbol coincidan en el Café Titon, en la calle del mismo nombre, en la zona este de la capital, para ver un partido en la tele o celebrar aquí la Oktoberfest. El local ofrece una carta típica alemana, que va desde la famosísima carne adobada y bañada en salsa marinera -el Sauerbraten- al Toast Hawai, y aunque no se sigan a rajatabla las normas de la Reinheitsgebot alemana, aquí se pueden encontrar muchas especialidades y marcas de cerveza alemana, como la Kraftbier, tan de moda en estos tiempos. Los más entendidos pueden incluso participar en un taller de elaboración de cerveza de trigo. En cuanto a los precios, un plato del tradicional currywurst con patatas fritas sale por 6,20 euros.

El Udo Bar. Entre noctámbulos, vodka y salchichas alemanas.

Que el Udo está de moda no es ningún secreto. Hace ahora justamente seis años que este local, diminuto y con la fachada pintada de negro riguroso, situado en el barrio de Oberkampf/Parmentier, en el distrito 11, se encuentra en la lista de favoritos de la noche parisina, y que se llena hasta la bandera desde el jueves por la noche hasta que acaba el fin de semana. Su secreto se resume en varias palabras: "bar, cerveza, currywurst, vodka y música electrónica", los ingredientes típicos de la noche berlinesa en pleno centro de París. Una ración de currywurst y un vodka cuestan 10 euros y para sentirse un berlinés, imprescindible pedir un Moscow Mule.

El Kiez. Una terraza alemana en París

Si tuviera que decir algo alemán que echo de menos aquí, en París, serían sin duda las Biergärten, las típicas terrazas de Baviera para sentarse o tumbarse a tomar cerveza, comer y disfrutar de la compañía y del ambiente. La primera terraza de este tipo que abrió sus puertas en París fue precisamente ésta, situada en el norte de la ciudad, entre Montmartre y el barrio de Batignolles, con todos los elementos de una Biergarten: sus mesas y bancos de madera, su ketchup y mostaza en botella de plástico ...y sus cervezas alemanas, ¡claro! El Kiez es el sitio ideal para el feliz de la vida y para el típico procrastinador que se da cuenta, a mitad de sus vacaciones, que necesita urgentemente una wifi abierta y una Apfelschorle, esa mezcla tan alemana de agua con gas y zumo de manzana. Durante los fines de semana, el local sirve desayunos, o más bien Brunch, según la hora que sea. A cargo de los fogones se encuentra Maximilian, encantado de ofrecernos su "plat du jour [plato del día]" más alemán: el Spätzle -un tipo de pasta típico del sur del país-, el Schweinebraten -asado de cerdo- o el Königsberger Klopse -una especie de albóndigas de carne con salsa de alcaparras-. Menos mal que para ayudar a bajar todos esos manjares, el Kiez tiene un futbolín para echar unas partidas.

El Stube. La cocina de la abuela.

Aunque relegado al último de la lista, Le Stube está considerado como el local más germanófilo de todo París. Natural de Hessen, su propietario, Gerhard, nos ofrece en su panadería con toques de cafetería situada al lado del Palais Royal y el Museo del Louvre, todo lo que a un alemán le encanta en materia de repostería: la Schwarzwälder Kirschtorte (Tarta de selva negra con cerezas o con semillas de amapola), el Apfelstrudel (tarta de manzana), la Sachertorte (tarta Sacher hecha a base de chocolate). Bueno, vale, reconozco que estos dos últimos son postres típicos de Austria. El Stube es, sin duda, el primero en sacar su currywurst cuando en París se organiza un acto cultural alemán. Por 8,50 euros, lo tienes para llevar.