Cine: La guerra partisana de Spike Lee

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2008
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2008
Spike Lee crea polémica en Italia con su nueva película, El milagro de Santa Ana, ambientada en el episodio de la masacre de Sant’Anna di Stazzema, durante la II Guerra Mundial. Un pretexto para hablar de los Buffalo Soldiers que se convierte en una discusión acerca de los valores fundadores del país.
Comparación con la película argelina Days of Glory y entrevista con Francesco Bruni, el guionista

En Italia se estrenó el 3 de octubre el nuevo trabajo de Spike Lee, El milagro de Santa Ana, una película sobre la historia de la 92ª División Buffalo Soldiers, un batallón afroamericano que combatió en el frente italiano durante la II Guerra Mundial. El episodio que ha desencadenado la polémica es el siguiente: durante los días previos a la liberación de Florencia tiene lugar en Toscana una de las peores masacres nazis. El 14 de agosto de 1944, en Sant’Anna di Stazzema, los soldados alemanes asesinaron a entre 457 y 560 civiles.

Los partisanos contra de Spike Lee

En la película de Lee, inspirada en la novela homónima de James McBride, la masacre fue el resultado de la traición de un partisano (de la resistencia italiana antifascista). Según la sentencia del tribunal militar de La Spezia de 2005, las tropas nazis actuaron “sin necesidad y sin motivo justificado, (...) con la finalidad de una gran operación de rastreo planificada y llevada a cabo contra los partisanos y la población civil”. Resulta obvia, por consiguiente, la respuesta de los miembros de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI) en noviembre de 2007, cuando la película estaba en fase de realización y tras su preestreno en Florencia a finales de septiembre. Si bien McBride se excusó durante la conferencia de prensa, Lee declaró en un tono poco diplomático: “No creo que tenga que pedirle disculpas a nadie. Porque esta controversia demuestra que todavía hay muchas cuestiones abiertas sobre el asunto, que representa un capítulo de la Historia italiana aún por resolver. Además, no nos engañemos: ahora está todo el mundo de su parte, pero en la época los partisanos no gozaban de la estimación de todos, tanto en Italia como en Francia, porque tras llevar a cabo sus acciones se refugiaban en el monte y dejaban a los civiles a merced de las represalias”.

En 2006 el director franco-argelino Rachid Bouchareb realizó Days of glory, una película acerca del papel del ejército colonial francés, compuesto por 130 mil hombres procedentes del Magreb y de Senegal y que combatió en la liberación de Francia de los nazis. Deseaba que se reconociese el compromiso de estos soldados en la liberación de Francia del yugo nazi, y lo consiguió: el Estado desbloqueó sus pensiones que permanecían congeladas desde principios de los años sesenta. El filme de Bouchareb volvió a abrir una herida de la Historia de Francia, sobre todo en unos años en que las reivindicaciones de aquellos que son definidos como ‘asuntos de la inmigración’ se hacen oír cada vez más.

Entrevista: Francesco Bruni es el guionista italiano que participó en la escritura del guión de El milagro de Santa Ana.

¿Cómo surgió la colaboración con Spike Lee?

El productor, Roberto Cicutto, me pidió traducir y adaptar los diálogos entre los personajes italianos, escritos en inglés por McBride. Al leer el guión me di cuenta de que tenía ciertas inexactitudes. Se las señalé a Cicutto, que a su vez se las señaló a Lee. Tras lo cual Lee quiso conocerme.

¿Qué clase de inexactitudes encontró?

Inexactitudes debidas a un escaso conocimiento de los usos italianos, a una imagen un tanto folclórica de la Italia de la época. Esto explica, en parte, el follón en el que se han metido con esta historia...

Te refieres al tan criticado error del ‘partisano traidor’...

No es un error, es un forzamiento novelístico, perdonable en cualquier otro contexto mundial y relevante entre nosotros, donde todavía está muy encendido este debate sobre la lucha partisana. Este es un país en el que hay un Presidente al que le cuesta declararse antifascista y en el que el ministro de Defensa sostiene que debemos conmemorar a las víctimas de la República de Saló (el gobierno fascista fantoche impuesto por los alemanes entre 1943-1945) al mismo nivel que a los partisanos. Me parece que el problema es más nuestro que de McBride y de Lee, que como mucho han pecado de incautos.

¿Se lo advertiste?

Sí, pero no a Lee, sino a Cicutto. Al ver la película, se nota que la masacre de Sant’Anna di Stazzema es algo marginal. Habría sido realmente más sencillo poner el nombre de un pueblo inventado y pasar por alto la realidad histórica. Creo que no lo hicieron para mantener intacta la novela: McBride es en los EE UU un escritor de éxito.

¿Cómo conoció McBride estos acontecimientos históricos?

Tiene amigos que viven entre Liguria y Toscana y le explicaron este episodio. Además, tenía un pariente que estuvo en los Buffalo Soldiers durante su estancia en Italia. Juntó ambas cosas de forma inocente: una historia de soldados negros en Italia, y añadió lo de Sant’Anna di Stazzema porque le impresionó mucho. Pero no prestó mucha atención a dónde se metía.

(Foto: 01 Distribution)

Por lo tanto, la película gira en torno a los Buffalo Soldiers...

La auténtica alma de la película, lo que le interesa a Spike Lee, es precisamente esa: un hecho de la Historia de los negros de Norteamérica nunca antes contado. Estos hombres fueron tratados como si fueran los últimos, engañados… Se les prometieron recompensas y una vida mejor.

¿Qué te ha parecido la crítica de Spike Lee a los partisanos?

No ha hecho ninguna crítica. En realidad, su representación de los partisanos es positiva, rayana en la idealización. Pero luego hay un partisano que, a causa de un resentimiento personal, traiciona. Como narrador, me gustaría estar en un país en que la cuestión partisana está depositada en la memoria colectiva como positiva hasta el punto de que se puede describir también sus aspectos negativos. Desgraciadamente, quien hace algo así se arriesga inmediatamente a la instrumentalización de quienes quieren hacer una relectura en clave negativa de aquella historia. Los estadounidenses han hecho tantísimos filmes sobre Vietnam, una página heroica y dolorosa de su historia, que al final también han incluido en ellos a militares que se comportaban mal. Nosotros no podemos hacerlo porque existe el temor de dar alas a la crítica que quiere presentarlos como unos bandidos. Para el que escribe resulta algo venenoso: no hay nada peor que un personaje de mausoleo.