Cine ruso: La “Generation P” con alma de Coca-Cola

Artículo publicado el 2 de Marzo de 2012
Artículo publicado el 2 de Marzo de 2012
Veinte años después de la caída del muro, Rusia sigue siendo para la mayoría de los países del oeste ese acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma de Churchill: una Narnia de invierno eterno sin un Aslan a la vista. La nueva película de la novela de Victor Pelevin ofrece un tour por el torbellino de la Rusa postsoviética.

La película de la novela de culto publicada en 1999 Generation P ha tenido a críticos y cinéfilos salivando durante los últimos años. El director ruso-americano Viktor Ginzburg empezó a trabajar en la adaptación fílmica en 2006 y llegó finalmente a los platos de los atormentados espectadores rusos en 2011. Generation P es, en cierto modo, una fábula declarada de su tiempo y lugar: olvida las referencias a la cultura pop rusa y te encontrarás perdido en alguna parte entre oligarcas y champiñones mágicos.

Además, el juego favorito del autor, Pelevin, es deshacer la construcción de la realidad. Muy bien si eres un estudiante de filosofía con sentido del humor (una vez que captes el retorcido humor de Generation P no pararás de reír). No es tan maravilloso si te esperabas una película tranquila e independiente (inténtalo con la película de 2001Russian Arc). Escoge tu camino entre psicodélicos Che Guevaras y relojes Rolex y esta obra divertida y sin pretensiones te dirá más cosas sobre la Rusia contemporánea.

Conspiraciones, chanchullos y sustancias

Todo el que quiera entender la popularidad del presidente Vladimir Putin no podría hacer nada peor que mirar a la Rusia de los 90. Escrita al final de la década, la novela de Pelevin presenta diez años locos de conspiraciones, chanchullos y abuso de sustancias. Piensa en los acelerados años veinte -añadiéndoles un poco de helio-  y en el tamaño de los móviles-ladrillo y no estarás muy lejos. Aunque Generation P es escandalosa, no está tan lejos de la realidad. Los trabajos y subsidios del Estado desaparecen, tal y como descubre el protagonista, Babylon (Vladimir Epifancev). El gobierno de Boris Yeltsin es elegido, pero estaba claro que otros jugadores tiraban de la cuerda: la visión de Generation P de políticos a través de los actores y los ordenadores resume esto a la perfección. Estaban los que podían hacían dinero de manera rápida y los que no podían y lo perdían con la misma velocidad. ¿La conclusión de muchos rusos? Democracia igual a caos. La "democracia dirigida" de Putin con su garantía de tres años de estabilidad fue la inevitable reacción contraria.

Babylon empieza la novela siendo un poeta soñador, inspirado por Pasternak (Dr. Zhivago) y por las nubes conforma de sardina. Con el colapso de la Unión Soviética, deja la poesía, pensando que ha perdido su valor. En cambio, continúa con su habilidad lingüística como creativo, anunciando productos occidentales que inundaron Rusia durante los 90. En el periodo soviético, los artistas y la intelligentsia eran a menudo vistos como una especie de autoridad alternativa, ofreciendo críticas morales de la sociedad. Sería mentir el afirmar que este rol social de los escritores ha desaparecido por completo con el cambio de sistema –el mismo Pelevin demuestra que esto no es cierto-. Sin embargo, la desaparición de los subsidios estatales y de las residencias de los artistas, junto con la pluralización y comercialización de la sociedad, cambió de manera fundamental la posición del artista ruso. La novela de Pelevin puede ser despiadadamente irónica pero, sin embargo,recoge cierta amargura que se deslizó durante los años de Yeltsin: "Solíamos tener una maravillosa alma rusa. Ahora tenemos McDonalds y Coca- Cola".

Los críticos predecían que la novela de Pelevin no se podía filmar: demasiadas alucinaciones, demasiados monólogos interiores. El exitoso estreno de la película en abril de 2011 les dejó sorprendidos. Fuera de Rusia, esos mismos críticos argumentarían que hay demasiadas bromas para audiencias occidentales. Si se emite en algún cine cercano, abróchate el cinturón y disfruta del paseo. Si no te convence, intenta leer el libro; al menos, decir que los has leído hará que parezcas inteligente.

Foto: (cc) perfil de Generation P imdb y página oficial de facebook/ flickr/ vídeo: (cc) tempaccount90291/ youtube