Cine y psicología: La era de la depresión en la gran pantalla

Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2011
Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2011
Desde Black Swan a Melancholia, la gran pantalla parece sentirse en el deber de poner los trastornos mentales en el centro de sus historias. Depresiones, trastornos de la personalidad, sentimientos de inutilidad y tendencias suicidas son sólo algunos de los temas abordados por los directores contemporáneos.
El público y la crítica de todo el mundo los aplaude y los recompensa, señal de que vivimos en una sociedad – al filo entre el capitalismo perturbado y la crisis económica - que tiene miedo de mirarse en el espejo.

Si bien es cierto, como nos muestra Umberto Eco, que cada autor cuando escribe tiene en mente un lector modelo, se diría que hoy el arquetipo de público mayoritario sería aquel compuesto por los pesimistas y los depresivos. Cine y enfermedades psicológicas, de hecho, forman en los últimos meses una combinación ganadora y prolífica, tanto que es inevitable preguntarse hasta qué punto esta tendencia representa al espejo de la sociedad. Los datos hablan claro. Siguiendo una reciente búsqueda llevada a cabo por el European College of Neuropsycopharmacology, de hecho, el 38,4% de los europeos (más de 1 de cada 3) sufre trastornos mentales. Un dato que coincide también con los resultados registrados a nivel mundial y que es necesario tenerlo en cuenta.

Los oscuros imaginarios del norte de Europa

Los artistas del norte de Europa, tradicionalmente considerada – sobre todo por quienes creen en la meteoreopatía – una región de alto riesgo de enfermedades depresivas, no es que se empeñaran muchísimo en desmentir aquello que había revelado la investigación. Si no, podéis probar e ir ver la muestra dedicada al pintor noruego Edvard Munch, por ejemplo, con la cual el Museo Beauborg de París ha decidido inaugurar la temporada. O también podéis intentarlo con este dibujo animado, Drivers in the rain, realizado por el multipremiado director de animación Priit Pärn.

Lars von Trier, que en cambio es danés, y que no ha dejado nunca mucho espacio a la ligereza y la alegría de vivir, ha dedicado su última película Melancholia (Melancolía) justamente a la depresión, una enfermedad que el mismo ha declarado que sufre. La fórmula que utiliza es la de la ciencia-ficción: un planeta (llamado precisamente Melancholia) que solamente habría debido de rozar la Tierra colisionará con ella destruyéndola. Dos hermanas completamente diferentes una de la otra estarán esperando el Armageddon de manera opuesta: Claire, una mujer que ha construido una vida aparentemente perfecta con su marido y su hijo, está terriblemente asustada, mientras Justine, una chica difícil y con tendencias a la depresión, que odia el mundo y lucha cansada por encontrar su lugar, abraza la desgracia con la mística serenidad de quién no tiene nada que perder. ¿Es quizás la ventaja en el ser depresivo el no tener miedo a la muerte?

La sociedad de la depresión

Decididamente más frescos y delicados – a pesar del tema tratado – son los tonos de la comedia canadiense It’s a kind of a funny story. Contrariamente a Von Trier, para el que la melancolía es un mal sobrenatural, ontológico, en esta película se habla de cómo la presión ejercida por la sociedad puede empujar a un chico de 16 años al suicidio. El protagonista, que parece que tiene una vida perfecta, está obsesionado por los resultados escolares, por las esperanzas de su padre puestas en él y por la presencia de su mejor amigo que parece ser el mejor en todo lo que hace. Así que decide recuperarse en una clínica psiquiátrica en la cual paradójicamente, encontrará la amistad y conocerá el amor.

Escribiendo en Wikipedia “list of films featuring mental illness”, encontraréis una película que aparece en el elenco de casi todos los tipos de trastornos mentales existentes en los libros de psiquiatría: se trata de la última película de Darren Aronovsky, Cisne Negro, una auténtica inmersión en la locura paranoica que le valió el Oscar a Natalie Portman. La protagonista, agobiada por una madre insatisfecha que la trata todavía como una niña, tiene ahora la ocasión de conseguir el papel principal en el célebre ballet  El lago de los Cisnes. El hecho de no sentirse a la altura de interpretar la parte del cisne negro – el alter ego malvado y maligno del cisne blanco, - y la competición con otra bailarina vivida de manera patológica, la harán caer en una espiral de auto-distracción en la cual sea por ella o sea por el espectador resultará imposible distinguir la realidad de la imaginación producida por su mente enferma.

Si haber visto todas estas películas os ha picado la curiosidad y ahora queréis saber más sobre el psicoanálisis, no hay problema. Basta con cambiar de sala. Llega muy fresco desde el Festival de Cine de Venecia, la última película del director candiense David Cronenberg, otro experto en trastornos mentales y paranoias (a resaltar: Crash o Videodrome entre otros), que en su última película ha decidido contar las relaciones turbulentas en las que se vio involucrado Sigmun Freud – recientemente en el centro de una gran polémica desencadenada por el libro del filósofo francés Michel OnfrayEl crepúsculo de un ídolo, - su alumno Carl Jung y la guapa y atormentada Sabina Spielrein, una de las primeras mujeres en ejercer la profesión de psicoanalista.

Cuando son las películas las que influyen en la sociedad

Debería ser una de las competencias del arte, es decir, en lugar de un espejo crítico de la sociedad, meter en escena aquello que en un determinado momento histórico sensibiliza, asusta o entusiasma a su público. Pero esto no excluye que ocurra el proceso contrario. Es el caso del aclamadísimo fenómeno cinematográfico Avatar, el gran éxito de James Cameron, que, al parecer, habría sido la causa del estado de depresión de sus fans. Son los mismo espectadores los que han dado la voz de alarma en la CNN: después de haber visto la película y sus revolucionarios efectos especiales, se declararon en grado de no poder readaptarse a una vida gris y triste. La verdadera.

Fotos : Portada © Twentieth Century Fox France ; Vídeos :  Drivers in the rain (cc) carteblanche2010/youtube, Melancholia (cc) filmactu.com/youtube, It’s a kind of a funny story (cc) HDtrailerman/youtube, Black Swan (cc) 20thcenturyfoxfrance/youtube, A Dangerous Method (cc) MrKyhou/youtube, Avatar blues (cc) CNN/youtube