Clases prépas: ¿meritocracia o privilegio de clase?

Artículo publicado el 15 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 15 de Febrero de 2015

El destino de las clases 'prépas' francesas está estrechamente ligado al de las grandes escuelas, que, datos en mano, garantizan al país una formación de alto nivel para sus clases dirigentes. Sin embargo, a menudo se ha acusado a este mecanismo de ser uno de los factores agravantes de las discriminaciones sociales y territoriales que existen en la sociedad y en el sistema educativo francés.

La estrategia educativa del 'shock'

"La posición de la HEC (Escuela de Estudios Superiores de Comercio) consiste, actualmente, en considerar que el hecho de seleccionar al 75% de nuestros estudiantes de entre las filas de las CPGE (Clases Preparatorias para las Grandes Escuelas) responde perfectamente a nuestras exigencias. Dicho sistema nos permite proponer a las empresas unos perfiles que, además de capacidad y potencial intelectual, disponen de cualidades humanas, de valor, de tenacidad y de capacidad para gestionar riesgos y soportar estrés. La formación intelectual inicial dispensada por las CPGE es fundamental. Es labor de la escuela el desarrollar el conjunto de las otras competencias requeridas", afirmaba en 2003 Michel Raimbault, entonces director de la HEC, durante el seminario de la UPS (Unión de Profesores de Clases Preparatorias Científicas).

En efecto, trabajo duro, bajas calificaciones, estrés, optimización del tiempo y una buena dosis de "corporativismo" son, desde siempre, el pan de cada día de los jóvenes estudiantes de las clases 'prépas', que se preparan con espíritu de "sacrificio" para dar el gran salto a la excelencia de la enseñanza dispensada por las grandes escuelas, una oportunidad que se concede a los mejores y que está basada en un principio de tipo meritocrático.

Como afirma claramente Marc Even, presidente de la APPLS (Asociación de Profesores de Clases Preparatorias Literarias), las 'prépas', en tal que estructuras de paso entre la educación secundaria y la superior, "se ocupan de la formación de los cuadros públicos y privados que la nación -francesa- necesita". No podría ser más claro.

Muriel Darmon, socióloga en el CNRS (Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia) y autora del libro Classes préparatoires, la fabrique d'une jeunesse dominante (Clases preparatorias, la fábrica de una juventud dominante) (Éditions La Découverte, 2013), subraya que los futuros dirigentes franceses están sometidos a una auténtica "estrategia educativa de shock" cuyos objetivos serían, precisamente, establecer una verdadera solución de continuidad con el sistema escolar precedente y forjar el espíritu de la clase dirigente proyectada hacia el futuro.

Recordados por algunos como los años "terribles" y por otros como el periodo más intenso y enriquecedor de su vida, los años de 'prépas' marcan a los estudiantes de las nuevas generaciones forjándoles el carácter, ofreciéndoles instrumentos intelectuales de excelencia y favoreciendo la creación de esa red relacional indispensable para su futuro profesional. Poco importa que se trate de años terribles o inolvidables, de un choque o de un rito de iniciación; si se superan, los años de 'prépas' parecen garantizar la inserción social y profesional de las élites francesas. Pero ¿cuál es el perfil de un estudiante de 'prépas'?

Las cifras

Escogidas después de la escuela secundaria por el 8% de los estudiantes, las estadísticas muestran que los hijos de los dirigentes y de los profesionales liberales representan el 60% de los estudiantes de las grandes escuelas de ingeniería y el 68% de las grandes escuelas de comercio. Solo el 11% son, en efecto, hijos de obreros y empleados, a pesar de que estos constituyen la mitad de la población activa en Francia.

Además, el número de estudiantes pertenecientes a las clases populares que asiste a las clases preparatorias es inferior hoy que en los años 50 del siglo XX, justo al contrario que con el sistema universitario, que se ha ido democratizando progresivamente. También es importante subrayar que un estudiante que acude a las clases 'prépas' cuesta de media al Estado francés 14.000 euros frente a los 9.000 euros de un estudiante universitario.

Para comprender estos datos, cuya valoración pone de relieve una alarmante progresión de las desigualdades y una fractura evidente dentro del sistema educativo francés, es importante tomar en consideración la debilidad de las universidades en Francia. Suprimidas en 1792 y reconstituidas en 1899, las universidades francesas presentan hoy en día una situación más delicada que nunca dado el empobrecimiento progresivo de las estructuras existentes y la escasez de fondos públicos destinados a su subsistencia y a su desarrollo.

Sería precisamente la falta de una visión global del sistema educativo superior francés, regularmente denunciada, la que produce un desequilibrio flagrante entre universidad y las grandes escuelas hasta el punto de que, como confirman las estadísticas, la inserción profesional al finalizar el ciclo de estudios estaría solamente asegurado a la salida de estas últimas. Tal disparidad, entre otras cuestiones, ha sido puesta en evidencia por el programa PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes), investigación promovida por la OCDE para la valoración internacional del alumnado, que considera que Francia está entre los peores estados europeos en términos de equidad en el sistema escolar.

¿Hacia una reforma?

Admitiendo que la eficiencia del sistema 'prépas' garantice a Francia una formación de excelencia de sus futuras élites, ¿cómo se justifica su legitimidad frente a las estadísticas que hacen aflorar las disparidades sociales y culturales que genera? El debate está abierto. Y son muchos los puntos débiles del sistema de las 'prépas', que, paradojalmente, nació justo de aquellos ideales republicanos y meritocráticos que hicieron posible una democratización inicial del acceso a la excelencia educativa representado por las escuelas especiales primero y por las grandes escuelas después.

La discriminación social y un tácito enfoque "corporativista" son los principales argumentos de quien denuncia a grandes voces la naturaleza elitista, por no decir clasista, del sistema de las 'prépas'; lo que estaría, entre otros motivos, en el origen de una inevitable tendencia al "formateo" de las élites francesas. "Una de las características más evidentes de la selección que se lleva a cabo en las clases preparatorias es que, a pesar de todos los esfuerzos realizados, sigue estando socialmente connotada", sostiene Yves Dutercq, profesor de sociología en la Universidad de Nantes.

En este contexto, son numerosas las peticiones de la sociedad francesa que exigen la necesidad de reformar el sistema educativo en vista de una mayor uniformidad e igualdad, aunque también son numerosas las medidas en debate sobre una posible próxima reforma de las CPGE. Puesto que en la actualidad las CPGE no expiden ningún diploma, algunos proponen integrar las clases 'prépas' a las grandes escuelas, en lugar de equipararlos a un primer ciclo de educación universitaria, dejando después al estudiante la elección de continuar, o no, los estudios en una gran escuela.

Integradas en los institutos, las CPGE han sido siempre gratuitas, respetando el principio de la gratuidad del saber. El argumento que sostienen aquellos que quisieran hoy introducir una tasa de inscripción con eventuales becas, equiparándolas así al sistema universitario, tendría éxito, entre otros, entre el estatus social privilegiado de la mayor parte de los estudiantes que las frecuentan.

Independientemente del partido que se tome, el debate en curso pone de relieve las diversas problemáticas de un sistema educativo dispar, en el que los orígenes sociales y culturales pesan de modo determinante sobre las salidas escolares y profesionales del estudiante. Elitismo, meritocracia o simple excelencia, parece ser, pues, que las clases preparatorias siguen jugando un papel decisivo en el proceso de selección y formación de las clases dirigentes francesas en detrimento de la democratización de todo el sistema educativo y de la cohesión social del país.

Lee aquí la primera parte de nuestra investigación sobre las clases prépas en Francia.