Clermont: no es cine para cortos

Artículo publicado el 16 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 16 de Febrero de 2009
Cada invierno, el 7º arte se da cita en Clermont-Ferrand en el Festival Internacional del cortometraje. El acontecimiento permite a un público incondicional asistir en Auvernia a las proyecciones de la flor y nata de un tipo de cine que no se queda ‘corto’

Durante ocho días, una extraña efervescencia anima la capital auvernesa: desde hace treinta años, el Festival Internacional de Clermont-Ferrand es una de las referencias mundiales del cortometraje. En catorce salas, 480 horas de proyección han permitido que 135.000 personas disfrutasen de 31 cintas en competición, a lo que hay que añadir las numerosas sesiones retrospectivas, musicales o académicas.

Aunque el festival auvernés es el segundo más importante de Francia después de Cannes, no se ven las lentejuelas, la alfombra roja ni los VIP de su hermana mayor mediterránea. Todo lo contrario, el ambiente ‘de buen rollo’ que se respira hace que los encuentros con los profesionales sean más fáciles y que el festival se haya vuelto tan popular entre los habitantes de Clermont-Ferrand. “Esa es la gran diferencia con Cannes”, explica el redactor jefe de la revista Court-circuit (Corto circuito) en la plataforma en línea Arte, “aquí los auverneses pueden ir a las sesiones y disfrutar directamente de ‘su’ festival”.

Salvar la cultura: lo que no es cine

La nota de esta 31 edición: el organismo de control social francés URSAFF ha lanzado acusaciones sobre el estado de los 240 voluntarios del festival en este encuentro. El órgano galo pretende convertir a los voluntarios en asalariados lo que pondría en peligro la existencia del festival y amenaza las asociaciones presentes en él, ya que su funcionamiento se sustenta gracias al voluntariado. Paralelamente, la asociación Sauve Qui Peut Le Court Métrage (Salve quien pueda el corto metraje) ha aprovechado toda esta repercusión en los medios de comunicación para comprometerse con una cultura en peligro apoyando la sala Le Rio, cine de arte y ensayo amenazado después de que el comité de empresa de Michelin les haya retirado las subvenciones.

Por otra parte, en este contexto de huelgas estudiantiles y bloqueo de centros universitarios, los organizadores han ofrecido a los representantes de estudiantes la posibilidad de exponer todas las noches las razones para su descontento con la ley de autonomía de las universidades francesas (considerada “de privatización”). Una iniciativa ampliamente aplaudida por un público dispuesto a asistir a estas sesiones.

El día más... corto

Hazme un corto y te diré de dónde vienes. Europa es este año el centro de las miradas gracias a una retrospectiva de los Países Bajos para redescubrir los encantos delirantes de obras bátavas como Feest! (1963) de Paul Verhoeven, precedente del estilo rápido y eficaz que volveremos a encontrar en Desafío total o Instinto básico años más tarde. En los bosques suecos de Kiruna, la productora Cute Porn ha rodado La oscuridad el bosque (The blindness of the Wood), primer corto pornográfico donde los protagonistas (un leñador, una carabina y un oso) son muñecos de trapo. Galardonado con el gran premio de la competición Labo, la película italiana Muto del colectivo Blu, ya ha difundido en Internet una animación ambigua y surrealista pintada en los muros públicos de Baden y Buenos Aires. Vuelve el Reino Unido como más nos gusta: con Teenagers en uniforme que en 1978 descubren la pasión del amor al ritmo de los Buzzcocks (Love you more de Sam Taylor-Wood).