¡Cócteles para todos!

Article published on 15 de Julio de 2009
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¿Qué sería del Gran Lebowsky de los hermanos Coen sin sus repugnantes cócteles a base de leche y vodka?

¿Pero de dónde vienen estas famosas bebidas tan apreciadas hoy? La palabra cóctel está rodeada de misterio y numerosas son las versiones que circulan sobre su origen. Pero ojo, ¡la versión más extendida no es la menos extravagante! Explicaciones.

El propietario de un cabaret llamado Flanagan tenía una hija y un gran gallo de pelea. Los dos querían mucho al gallo, pero un día desapareció sin dejar rastro. Flanagan no se resignó y anunció que quien encontrara al animal vivo tendría como premio casarse con su única y hermosa hija. Unos días más tarde, un oficial del ejército encontró al gallo (que había perdido su cola) y Flanagan lo mostró por toda la ciudad. Sin embargo, su hija, abrumada y preocupada por su próximo matrimonio, y con el probable objetivo de olvidar la presión del enlace por unas horas, mezcló bebidas de diferentes botellas descubriendo así una nueva bebida que empezó a tomarse a la salud del gallo y su reaparición. Y este gallo (cock en inglés) y su cola perdida (tail) dieron lugar al término ‘cocktail’, cóctel al adaptarse a la grafía española. Terminada la historia, pasemos a la práctica.

En la actualidad, el cóctel se degusta tanto en bares como en el propio hogar ¡y hay una gran variedad en toda Europa! Si pasas por España tendrás el gran placer (o no) de descubrir el Calimotxo, mezcla de vino tinto y coca-cola, ¡una combinación que para los franceses es toda una herejía! En el país galo derrochan imaginación, no en vano son los creadores del cóctel del pequeño Gregory. Este cóctel tiene mucho de humor negro, teniendo en cuenta que Gregory fue un niño de cuatro años asesinado en 1984. La idea de bautizar así al cóctel partió de la película francesa C’est arrivé près de chez vous protagonizada por Benoit Poelvoorde. ¿Y en qué consiste le petit Gregory? En un vaso de ginebra y tónica en el que cada uno introduce una aceituna y un terrón de azúcar atados a una pequeña cuerda y el propietario del vaso en el que la aceituna suba a la superficie con mayor rapidez tras disolverse el azúcar deberá invitar a la ronda y beberse de un trago su brebaje de ginebra y tónica azucarado.

El Mad Dog, sin embargo, no es fruto del humor negro sino más bien del nacionalismo. Especialidad polaca compuesta de vodka y granadina, preparada adecuadamente dará como resultado ¡la bandera polaca al fondo del vaso! Tampoco estaría mal hacer una gira por el norte de Italia, donde venecianos y triestinos os darían a probar el Spritz, que apareció cuando la región se encontraba bajo dominio austriaco y los soldados mezclaban agua con gas y vino blanco. A la receta original los jóvenes de hoy añaden unos centilitros de Campari, un licor rojo intenso a base de cáscara de naranja y hierbas de gusto muy ácido.

Y para los más atrevidos (y robustos), existe el Advocaat, un licor popularizado en los Países Bajos compuesto por yema de huevo, azúcar y alcohol (sí, alcohol etílico puro). Absténganse estómagos frágiles.

Receta: el Mad Dog

Ingredientes:

-Vodka

-Grenadine

-Tabasco

Preparación:

Llenar un vaso de vodka hasta la mitad,  echar  granadina poco a poco y completar el cóctel con unas gotas de tabasco.