Colectiv Club: La chispa del cambio en Rumanía

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2015
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2015

El martes por la noche, miles de personas se manifestaron después del incendio de un club en Bucarest, que provocó la muerte de 32 personas e hirió a un centenar. Tras la manifestación, el primer ministro Victor Ponta ha anunciado su dimisión.

Fue una de las mayores manifestaciones registradas en Rumanía desde 1990: entre 20.000 y 30.000 personas marcharon hasta la sede del gobierno en Bucarest, al grito de "¡Asesinos!", para exigir la dimisión del primer ministro Victor Ponta, del vice primer ministro Gabriel Oprea, y del alcalde del Distrito 4, Cristian Popescu Piedone. La marcha tuvo lugar después del incendio en el Colectiv Club que causó la muerte de una treintena de personas el viernes pasado, mientras asistían al concierto de la banda de metal Goodbye to Gravity. Una ola de emoción y rabia invadió Rumanía, para denunciar la corrupción que infecta el país.

Un contexto tenso

En uno de los temas que cantaron el pasado viernes, Goodbye Gravity gritó: "We’re not numbers we’re free, we’re so alive/ Cause the day we give in is the day we die […]F**** all your wicked corruption" ("No somos números, somos libres, estamos tan vivos / Porque el día que les damos es el día en que morimos [...] Abajo vuestra sucia corrupción").

Una especie de manifiesto premonitorio revela la situación de las tensiones políticas y sociales en el país. El incendio en el Colective Club fue la gota que colmó el vaso, tras de varios acontecimientos que han sacudido a Rumania en los últimos meses. Ya tras la elección por sorpresa de Klaus Iohannis en noviembre de 2014, los rumanos salieron a las calles para exigir la renuncia de su rival, el primer ministro Victor Ponta.

Este verano, el mismo primer ministro ha sido investigado por corrupción y complicidad en casos de evasión fiscal y blanqueo de capital, que habrían tenido lugar mientras era abogado entre 2007 y 2011. Otras figuras políticas han sido encarceladas en los últimos años, lo que ha reavivado la sospecha y la ira de los rumanos contra sus líderes.

Negligencias mortales

El incendio del Colectiv Club se produjo después de otro hecho trágico: La muerte de un policía, Bogdan Gigina, el pasado 20 de octubre. Acompañaba en moto el coche del vice primer ministro, Gabriel Oprea, cuando cayó en un agujero en el asfalto. No se hizo ninguna investigación sobre el caso. Cientos de personas se manifestaron para exigir la dimisión de Oprea, que abusó del acompañamiento de motocicletas en calles inseguras y congestionadas por razones no profesionales. Incluso el presidente Klaus Iohannis le aconsejó a Oprea renunciar a su cargo, pero él se negó.

Para los rumanos, todas estas personas murieron por culpa de la negligencia y de un sistema paralizado. El incendio fue provocado por el incumplimiento de la normativa por parte de los jefes, pero también por la falta de atención de las autoridades locales, representadas por el alcalde Cristian Popescu Piedone. Mientras la Administración gasta millones en infraestructuras, las carreteras permanecen en malas condiciones, los edificios no son asegurados, el sistema de salud es deficiente y la ciudad sigue sin tener hospitales.

En su página de Facebook, Klaus Iohannis pidió a los líderes políticos que reaccionaran ante esta situación, porque no pueden "ignorar el sentimiento de rebelión". Hoy, el clamor del pueblo ha derrocado al Gobierno. Pero aún quedan todos los demás.