"Colgar para secar" y otros castigos

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2010
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2010
¡Motín! La cultura política de la Unión Europea es un tema fascinante, también en sus castigos: británicos puestos a secar como un animal abierto en canal, franceses metidos en el armario, cabezas en la picota... Llega el tour idiomático de la semana.

¿Alguna vez han oido hablar sobre el politico francés que fue mise au placard ("metido en el armario")? El significado de esta expresión es bastante diferente al de su más probable antónimo: salir del armario. En términos profesionales, mise au placard significa excluir a alguien voluntaria o forzosamente de los oficios públicos, es decir: "condenar al ostracismo". A los italianos simplemente se les excluye (tagliare fuori), pero a los ingleses y polacos se les pone "en la línea lateral" (to put on the sidelines en inglés; odsunąć na boczny tor en polaco), originariamente del contexto deportivo.

En Reino Unido también te pueden "sacar a pastar" (put out to graze), como a un animal. El uso de un modismo aún más macabro relacionado igualmente con los animales se extendió hace poco con un caso británico. Tras calumniar a su oponente durante la campaña electoral de 2010, al antiguo ministro de Inmigración Phil Woolas se le "colgó para secar" (hung out to dry): estará tres años sin poder ejercer un cargo público. Ésta expresión viene de colgar a un animal muerto en un árbol para secar su carne. ¡Un castigo político! A los medios de comunicación checos les fascinó la historia del "desafortunado" Woolas.

Los políticos de Polonia saben que algo va mal si se les "llama a la alfombra" (wezwać na dywanik) por mentiras o calumnias. Aunque alfombras, armarios y animales aparte, la cabeza es otro centro de atención en el lenguaje figurativo europeo. Al ex ministro de Justicia español, Mariano Fernández Bermejo, se le puso "en la picota" (piedra donde el verdugo colocaba la cabeza del reo) por haber ido a cazar con el juez Baltasar Garzón durante las investigaciones sobre el caso Gürtel y no tener, además, licencia. Como despedir a alguien en política se parece a poner su cabeza en la guillotina, Bermejo tomó la opción fácil: resignarse. Los alemanesse refieren a la guillotina directa e indirectamente (unter die Guillotine kommen); a alguien se le castiga "acortando" su cabeza (jemanden einen Kopf kürzer machen). "¡Rodarán cabezas!", gritan los británicos ilustres, aunque a nosotros, en España, nos gusta más hablar de "cabeza de turco" cuando algún pringado tiene que pagar los platos rotos.