Colonia: El mundo en una botella

Artículo publicado el 3 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 3 de Agosto de 2009
No hay milagros: el Agua de Colonia, célebre en el mundo entero desde hace siglos, ha sacado provecho de la estupenda situación geográfica de la ciudad que le ha dado nombre. En el corazón de Europa, ultima su estrategia para establecer vínculos a nivel internacional

(Farina-haus.de)El italiano Giovanni Maria Farina, creador de la primera agua de Colonia, se habría levantado más de una vez de su tumba. En 1703 imaginó un perfume con el nombre de la ciudad que había elegido para hacer fortuna y desde entonces su creación le ha sobrepasado. Mil veces plagiada y devaluada por la imitación, la famosa agua ‘de Colonia’ se ha convertido en genérica y ya no designa más que un perfume ligero (que contiene pocas esencias) que, como decimos comúnmente, ya sólo a nuestras abuelas les gusta usarla. En otro tiempo por barco a través del Rin, hoy en día en avión desde el aeropuerto Colonia-Bonn, los productos se exportan a todo el mundo haciendo resplandecer el nombre de Colonia internacionalmente.

"Ya la gente no relaciona el agua con la ciudad", estima el presidente director general de la Casa Farina, Johan Maria Farina, que porta el ilustre apellido de sus antepasados, transmitido de padre a hijo al igual que la receta del perfume (se habla de cítricos y de bergamota, pero ¡shhhh silencio!). Confortablemente instalado en su oficina junto a un pequeño museo en honor a su abuelo, cuenta incansablemente su historia en este año de aniversario (el producto ha cumplido 300 años). La confusión causada por decenas de plagios ha acabado con el original a pesar de décadas de pleitos. Colonia se ha ahogado en sus frascos. Hoy día, la Catedral, situada a dos pasos de la casa del perfumista venido de Italia, es el centro de atención de la ciudad alemana, y los responsables de turismo la promocionan dentro y fuera de sus fronteras.

(J.M)

Un lugar agradable

Así, el lugar histórico más frecuentado de Alemania, icono local, atrae seis millones de visitantes cada año (de los cuales casi el 65% son alemanes). Imbatible. Para mejorar su oferta turística, Colonia ha optado por una estrategia transfronteriza (fortaleciendo su colaboración con ciudades Ámsterdam y Bruselas, muy bien conectadas por tren) aunando fuerzas con otras grandes ciudades del país, especialmente Hamburgo y Fráncfort, con la que Colonia se disputa tradicionalmente su lugar como tercera ciudad más importante del país: “Pese a que atraemos más extranjeros que Hamburgo tenemos que seguir abriéndonos al mercado internacional”, asegura Claudia Neumann, responsable de relaciones públicas en la oficina de turismo de Colonia. “Aparte de la Catedral, Colonia tiene otros dos puntos fuertes: Los negocios, que atraen al 70% de las personas que pernoctan en hoteles de la ciudad, debido, entre otras cosas, a las 40 ferias organizadas cada año, y su imagen de ser una ciudad de espíritu abierto, multicultural y tranquila, salvo en momentos excepcionales como Navidad, donde dos mil autobuses se agolpan en torno al mercado”.

(J.M)Este ‘carácter’ se ha forjado desde la Edad Media, cuando la ciudad era ya una encrucijada comercial en Europa, idílicamente situada junto al Rin y dotada, aun hoy día, de una red de transportes muy densa. Esto contribuyó a atraer a numerosos inversores extranjeros... En primer lugar a nuestro querido Giovanni Maria Farina, nacido en Piamonte: “En el siglo XVIII Colonia era un estado libre del Imperio, no subordinado a ningún Estado y muy atractivo como plataforma comercial abierta a todos los emprendedores”, estima el heredero de Farina. “Es también por ello que Colonia no es una ciudad alemana clásica. Siempre se ha orientado al mercado internacional”. 

Seduciendo a las multinacionales

(J.M)El resultado: 184 nacionalidades cohabitan en una ciudad joven (sede de la décima universidad de Alemania, con alrededor de 60.000 estudiantes) en la que el 20% de la población es de origen foráneo. Esta idea de Colonia, 'ciudad abierta’, se exporta más allá de Alemania. Paradójicamente, esta reputación también inquieta a los responsables locales que sueñan con atraer a los inversores. Victor Vogt es responsable de la línea internacional de la Cámara de comercio e industria de Colonia. “La gente aquí es un poco más italiana que alemana”, lanza, con un verbo fluido. Frente a la expresión ‘Kölsche Klüngel’ (que evoca la ‘falta de transparencia’ propia de Colonia), una broma local que despierta la curiosidad del visitante explica que Colonia “se aleja un poco del cliché según el cual los alemanes son directos y eficaces. La gente no es así aquí. Quizás eso no transmita la mejor imagen”.

Vogt: "Estamos desarrollando una nueva estrategia para presentar la ciudad como un núcleo comercial"

Con agilidad y sentido del humor, Victor Vogt enumera los puntos fuertes y débiles de su ciudad: “Colonia siente la recesión mundial porque más del 50% de su PIB se basa en las exportaciones. Pero las empresas del sector servicios (seguros, medios, nuevas tecnologías…) permiten mantener un equilibrio”. Tras haber creado un vínculo con ciudades hermanadas en China e India, ponen la mirada en Estados Unidos. “Estamos desarrollando una nueva estrategia para presentar la ciudad como un núcleo comercial, esencialmente en Europa y para las relaciones transatlánticas”, continúa Victor Vogt. “Con toda seguridad, Colonia sola no hace peso frente a Londres o París. Para ser competitiva, debemos unir nuestras fuerzas con las ciudades vecinas de Düsseldorf y Bonn. En nuestra región, ya están instalados numerosos actores mundiales”. Multinacionales como Sony, Toys ‘r’ Us, Barilla o Microsoft han elegido Colonia para implantarse en Alemania.

Oficinas con vistas al Rin 

(Marie Kprata)La economía de Colonia tiene varios sectores fundamentales, la industria química es el mayor empleador, la construcción automovilística, que pasa por graves dificultades, la ingeniería mecánica y electrónica, las radios y televisiones que hacen de Colonia la capital alemana de los medios… La estrategia de Colonia no es venderse “como un buen destino comercial”: “Buscamos atraer sedes sociales. Y esto pasa por la arquitectura principalmente”. Actualmente, en las orillas del Rin, a algunos cientos de metros de la inmensa cervecería Früh am Dom, donde descansan los extranjeros sedientos, las grúas se alzan junto a monstruos de acero y hormigón por terminar. Pronto estarán listas unas bonitas oficinas con vistas al río.

Johan Maria Farina: "Nuestro perfume no es asequible para todo el mundo"

La primera elección es también la estrategia que eligió Casa Farina para sobrevivir: “El lujo, es nuestra prioridad. Esto es cierto, nuestro perfume no es asequible para todo el mundo…”, prosigue Johan Maria Farina, que emplea a 50 trabajadores locales. Su pequeña empresa (la más antigua de Colonia según la familia) continúa la obra de una familia, aun cuando la edad de oro esté ya lejos. Porque a ambos lados de la catedral, en los puestos de suvenires, un Agua de Colonia con embalaje azul turquesa atrapa al cliente… Se trata de otra marca, de otra compañía con un márquetin más agresivo. Incluso el olor es diferente. El Agua de Colonia 4711, creada en 1792, rival incontestable de los Farina, se vanagloria de exportar sus cajitas de colonia a más de 60 países. Cada nariz encontrará la suya…

¡Gracias a Yvonne y a todo el equipo de cafebabel.com de Colonia!