Colonizador colonizado

Artículo publicado el 1 de Julio de 2003
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Artículo publicado el 1 de Julio de 2003

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¿Son las zonas de protección regional de Blair parte de una estrategia de ida y vuelta en materia de asilo? La controvertida política del primer ministro británico, Tony Blair, sobre los “centros de tramitación de tránsito” y las “zonas de protección regional” no va a impedir ni las “avalanchas” de refugiados ni la creciente oleada de xenofobia en Europa.

Recientemente, Abas Amini, poeta iraní disidente, se cosió los ojos, las orejas y la boca en señal de protesta contra la posibilidad de ser deportado por las autoridades británicas (1). El desesperado mensaje estaba claro: aunque los supuestos refugios son lugares poco acogedores y hostiles, la alternativa de la deportación significa para muchos un destino peor que la muerte. Los planes puestos en marcha por el gobierno de Blair ya han abierto la posibilidad de que Amini y cientos de personas como él sean detenidas rutinariamente y “tramitadas” a centros de tránsito en terceros países. El gobierno británico esgrime que se trata de una respuesta válida y dirigida para afrontar los incontrolados flujos migratorios que existen actualmente. Pero, ¿cuál es el plan y cuáles son las posibilidades de que se haga realidad tras Tesalónica?

¿La isla del tesoro? El mito de la utopía liberal contra la realidad del aumento de la represión.

Para una nación con una herencia colonial y una tradición de bienvenida a sus tierras de los ciudadanos de la commonwealth tras la independencia, la actual histeria británica sobre el número de personas que busca asilo parece contradecir su imagen liberal. Incluso se trata de una tendencia aún mayor: como la gran antipatía hacia las maquinaciones de Bruselas, la agresividad/defensa británica refleja la mentalidad de un guerrero, con sus políticos y su público empeñado en rechazar esos invasores que, en sus diferentes formas, amenazan sus abarrotadas tierras y su cada vez menos firme noción de identidad nacional. En vista de esto, la respuesta política a los problemas de asilo se ha convertido en los últimos años en algo cada vez más torpe y burocrático. El ultimo plan le está pisando los talones a los políticos, quienes han afrontado la polémica con un resultado desastroso: desde dispersar a los demandantes de asilo del sobrepoblado sudeste a la publicación de listas de “países seguros”, así como planes que otorgan a los demandantes vales de comida en lugar de dinero. Los responsables políticos han agravado las contradicciones de un malogrado sistema de asilo que duda entre el laissez-faire de los liberales y la represión conservadora. En resumen, los planes británicos representan el último capítulo en este lamentable relato sobre la desesperación: los demandantes de asilo están desesperados por entrar y el gobierno está igualmente desesperado en dejarlos fuera.

Una fría recepción en Tesalónica pero suficiente para sobrevivir.

El plan discutido por los representantes de los gobiernos en Tesalónica es una versión atenuada de un propósito futuro, el de los centros de tramitación de tránsito en los Balcanes o en Ucrania. Esta idea fue rechazada de plano por algunos Estados miembros sensibles a la idea de los campos de internamiento, con todas sus connotaciones históricas. En su lugar, la semana pasada el debate se centró en una noción más aséptica, como son las "zonas de protección regional", que será organizado por los países de la UE para albergar a los refugiados cerca de sus propios países. Al ser coordinado por la UE, se hubiese esperado que esto tuviera un administración más justa e integral de los flujos migratorios además de dejar una mayor legalidad al estatus de refugiado con “genuinos” refugiados reconocibles en los países de acogida. Tan bien como mencionar las ventajas prácticas de tener una respuesta preventiva a las crisis humanitarias en la región, el gobierno británico ha defendido asimismo el plan en el terreno humanitario como un desafío contra el tráfico de personas en sus diferentes formas a través de juicios rápidos mientras ofrece la posibilidad de una rápida vuelta a casa cuando se termine la crisis.

En este evento, las propuestas británicas cayeron ante el primer obstáculo, rechazadas en el primer grupo de trabajo de los tres días de cumbre tras toparse con la oposición de Alemania y Suecia. En primero de estos países citó su constitución, la cual deja a un lado el derecho de demanda de asilo como un valor central, mientras que el último, con sus tradiciones liberales en el terreno del asilo y la inmigración (históricamente activo en el sistema de cuotas regionales para los refugiados) también rechazó el plan británico. A pesar de la fría recepción en Tesalónica, parece improbable que se abandone por completo la idea de "zonas de protección". El plan tiene el apoyo de otros Estados miembros como los Países Bajos y Dinamarca así como la débil aprobación por parte del menesteroso y dependiente de las donaciones ACNUR. Los representantes británicos han anunciado ya para finales de año su intención de actuar bilateralmente con una primera zona en el Cuerno de África para así controlar la agitación en Somalia.

Juicios rápidos. ¿Una solución a corto plazo para los refugiados y los Estados miembros?

A través de la promoción de las zonas regionales de protección, el gobierno británico está sugiriendo que la inmigración es un problema regional que depende de una respuesta regional, es decir, de la UE. El principal problema de este argumento (utilizado por muchos para apoyar la idea de una política común en materia de asilo e inmigración) es que no tiene en cuenta el pasado colonial y las redes sociales transnacionales resultantes, lo que hace que los individuos vayan a un país en lugar de a otro. Desde este punto de vista, el plan británico puede verse como una cínica tentativa de poner a los refugiados lejos de su territorio para ser “procesados” y “redistribuidos” desde una cómoda distancia.

Hay que añadir numerosos problemas legales y prácticos asociados con esta noción de ingeniería social en terceros países, no a causa de la imprecisión, sino cómo se van a llevar a cabo los planes. A nivel legal, el plan rompe con la legalidad internacional expresada en la Convención de Ginebra sobre los Refugiados, la cual permite el asilo transfronterizo. Esto hace que surja la cuestión sobre qué ley regirá en los campos, ya que están situados en países soberanos. Además, ¿cómo se puede garantizar un adecuado nivel de protección cuando sabemos que los campos que se encuentran fuera de la UE no están sujetos a la Convención Europea de Derechos Humanos, además de las condiciones de gran inseguridad, con hombres, mujeres y niños viviendo bajo la amenaza de ataques, violaciones y la obligatoriedad del servicio militar? ¿Deben ser las zonas/campos de protección mayores y más permanentes?, ¿cómo estamos seguros de que los traficantes no van a aprovecharse de las ricas ganancias en oferta? También existe una confusión sobre la naturaleza del asesoramiento legal y el procedimiento en las demandas que puede ser puesto en marcha mientras que la cuestión fundamental sobre la libertad de movimiento sigue sin respuesta. ¿Los refugiados serán libres para ir y venir o significa de facto la detención del inocente? ¿La gente que llegue a Occidente será devuelta o los centros de tramitación darán prioridad a la gente que reclame el asilo en su país natal?

Teniendo en cuenta el creciente clima xenófobo en Europa, el defecto principal en el plan para los centros de tramitación regional no se encuentra en su naturaleza legal, sino en su demanda de reducir las complicaciones y los gastos relacionado con el actual sistema además de actuar como elemento disuasorio para futuras demandas. En realidad, los aspectos prácticos de traer y llevar a gran cantidad de personas (a menudo contra su voluntad) representará un cierto gasto para los Estados miembros que participen y los propios campos supondrán una obligación financiera a largo plazo. Mientras tanto, grupos de refugiados están actuado como abogados del diablo, con rumores sobre la existencia de un factor de fuerza, como gente que no tiene los medios para emplear traficantes o emprender largas jornadas para llegar a esas zonas/campos de protección con la esperanza de obtener un pasaporte que les llevará a lo que creen que será una vida mejor. Para aquellos que prefieren “morir cien veces antes que volver a sus países” (2) el mensaje está claro: el éxodo continúa.

1. Entre los 13 y los 33 años Amini pasó 6 años en una prisión iraní a causa de sus creencias políticas y sus protestas, incluyendo la creación de una poesía crítica con el gobierno. Durante este tiempo sufrió largos periodos de confinamiento en solitario así como torturas. (Fuente: Nottinghamshire refugee forum).

2. Cita bíblica, Amini, atribuido. (Independent Newspaper).