¡Comehierba devorador de escarabajos!

Artículo publicado el 12 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 12 de Agosto de 2009
Los tiempos en los que ecologistas y amantes de la naturaleza enfundados en jerseys de lana tejidos por ellos mismos y armados de varas de abedul azotaban los centros de las ciudades son historia. Y es que la moda ecológica se ha asentado en el mismo centro de la sociedad, y con ella, los insultos ‘verdes’ florecen en toda Europa...

El ciudadano moderno, con conciencia medioambiental, se viste con los últimos modelos de marcas como American Apparel o Pants to Poverty, compra productos biológicos y se monta cada mañana en su bicicleta. Los ingleses van por delante en cuanto a la crítica de lo ecológico: se burlan de los ecologistas, a los que llaman despectivamente mother earth lover  (amante de la madre tierra) o bug-eater (comedores de insectos), y olvidan así por completo que en las tiendas biológicas no se compran escarabajos secos, sino productos italianos y chocolates de lujo.

Sin embargo, son los alemanes los que hacen auténticas piruetas lingüísticas: mientras utilizan todavía de forma neutral las partículas öko o ök(eco), los conceptos ‘sellador de patatas’ (Kartoffelstempler y ‘alumno de la escuela Waldorf’ (Waldorfschüler hacen escuela entre los germanos. El pacifismo fundamental de los ecologistas alemanes les ha hecho ganarse el nombre de pretzel o rosquilla de la paz, así como ‘devoradores de musli', los famosos Müsliesser . En los últimos años, en países germanohablantes también ha surgido el concepto de ‘bebedores de Bionade’, Bionadetrinker , para definir a los ecologistas.

Los franceses también tienen fórmulas descalificantes. Un dulce écolono tiene nada de malo, pero llamar a alguien bobo bio es una burla francesa de lo más castiza. Las personas calificadas como bobo suelen ser los parisinos con buenos salarios o aquéllos a los que les gustaría serlo, esos que cuidan su estilo de vida bohemio-burguesa como quien cuida de su ropero.

Lo que enfada a la mayoría de críticos del ecologismo en toda Europa es la presunta hipocresía de algunos ecologistas. Los polacos hablan en este caso de ciemnozielony (‘verde oscuro’) . El color de los presuntos ecologistas no siempre demuestra una auténtica conciencia verde.

Los países mediterráneos europeos se quedan atrás en lo que se refiere a la producción de insultos contra los ecologistas. A los italianos apenas se le puede tirar de la lengua más que un cansado fanatico dell’ecologia . Los españoles también se quedan cortos de imaginación y algunos los llaman bio obsesionados, aunque no faltan quienes los califican de come-hierbas . La estupefacción mediterránea ante la invasión verde demuestra, más que la falta de entusiasmo, que la tendencia ecológica todavía no ha calado en las tierras del sur de Europa.