Comer mal también mata

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2009
Artículo publicado el 16 de Octubre de 2009
Nos aprieta el pantalón y le echamos la culpa a esa comida basura tan deliciosamente insana...

La lucha contra la obesidad es uno de los desafíos más importantes de este principio de siglo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la vida en la Unión Europea se parece cada día más a la Gran Comilona de Marco Ferreri. Casi un 6% de los adultos europeos son obesos y esta enfermedad supone el 6% de los gastos de la sanidad pública europea. Pero ¿quién es el culpable de todo esto? La comida basura. Es decir, una alimentación de mala calidad elaborada industrialmente, rica en calorías y con poco valor nutritivo que contiene muchos productos químicos. También contiene azúcar, mucho azúcar. De hecho, la industria agroalimentaria utiliza este edulcorante natural en cantidades industriales para mejorar el gusto de todos y cada uno de los productos. Gran Bretaña, donde el 24% de la población padece obesidad, es el país europeo más afectado por esta enfermedad, seguido de Malta. Sin embargo, se ha tardado bastante en publicar campañas sanitarias.

De la magdalena de Proust a los besos de fresa

Stitch/flickrLa junk food, como la llaman los ingleses, consiste en engullir rápido y mal, con los dedos, delante del ordenador, algo comestible; mientras que la comida ‘de verdad’ se entiende más como un manjar cocinado con amor que se saborea en compañía. Cuando te atiborras de comida basura estás tragando todas las porquerías de nuestra sociedad posmoderna. Los europeos pasan cada vez menos tiempo entre fogones y prefieren la comida rápida. Eso les lleva a ingerir de media 50 kilos de azúcar por año que van a parar directamente al estómago, lo que puede provocarles enfermedades cardiovasculares y trastornos del sueño o que incluso puede rebajar la esperanza de vida de 5 años de aquí a 2050. De todas formas, si al decir junk food oímos ‘yonqui’ por algo será: el azúcar es extremadamente adictivo (y comer con los dedos tiene su encanto).

Los padres de hoy en día, que deberían transmitir e inculcar las reglas nutricionales y gastronómicas básicas a sus hijos, se han criado con los platos precocinados y la bollería industrial debido a la liberación de la mujer. En su infancia, ellos no comían magdalenas como Proust, sino besos de fresa. ¿Cómo vamos a remediarlo? Las instituciones han toman el relevo de los padres con campañas para fomentar una alimentación sana.

¡Despierta, desayuna, come sano y muévete!

Primer objetivo de estas campañas: proteger a los niños y a los adolescentes porque podrían ser ellos los futuros obesos o porque ya son obesos y corren muchos riesgos de seguir siéndolo. En abril de 2007, y siguiendo los pasos de Suecia y Noruega (que -como casi siempre- están 25 años adelantados) Irlanda y Gran Bretaña han prohibido la publicidad de bebidas azucaradas y demás ‘guarrerías’ durante los horarios de máxima audiencia infantil. En Francia, Letonia y Gran Bretaña, ya no sirven patatas fritas en los comedores infantiles y han sacado de las escuelas los distribuidores de golosinas. Letonia es el país que ha impuesto las leyes más estrictas: la prohibición no depende del tipo de alimentos (azucarados o grasos) sino de su composición (colorantes y conservantes).

Segundo objetivo: poder controlar a los medios de comunicación. En Francia, desde 2007, todas y cada una de las publicidades sobre alimentos deben llevar una leyenda en la que se recomienda comer sano y hacer deporte diariamente. En Gran Bretaña, existen unas diez asociaciones que fomentan la alimentación sana y que, regularmente, informan a los ciudadanos y al gobierno de los riesgos que supone una alimentación rica en grasa y de la necesidad de prohibir su publicidad, particularmente entre los jóvenes.

Resumiendo, comer mal mata. Claro que podemos darle una alegría al paladar, pero siempre y cuando nos alimentemos sanamente, nuestro cuerpo y nuestra salud nos lo agradecerán.

Está claro que un dulce como el que viene a continuación siempre sabe mejor si antes hacemos un poco de deporte y hemos comido un buen plato de judías verdes.

Receta: Un pastelito delicioso con sabor a nube

Ingredientes:

-Un paquete de 10 nubes de golosina -Un paquete de galletas a base de mantequilla -200 gr de chocolate negro -100 gr de mantequilla -1 huevo - Coco rallado

En primer lugar, se derrite al baño maría el chocolate negro y la mantequilla. Una vez esta mezcla esté líquida, se bate con un tenedor hasta alcanzar una mezcla uniforme. Se saca fuera del fuego y se añade todo el huevo mezclando rápidamente. A continuación, se trocean las galletas y se cortan en cuatro las 10 nubes. En un bol grande, se mezcla el chocolate líquido, las galletas y las nubes. Esta mezcla se vierte luego en un papel de aluminio y se le da la forma deseada. Una vez replegados los bordes, se pone en la nevera. Al cabo de seis horas, se saca el postre, se quita el papel de aluminio y se espolvorea en el coco rallado. ¡Listo para comer!

Le doy las gracias a mi amiga Mitch por pasarme esta receta