¿CÓMo ha llegado Juncker a ser el nuevo presidente de la Comisión Europea?

Artículo publicado el 23 de Julio de 2014
Artículo publicado el 23 de Julio de 2014

Tarde de vier­nes con tormenta y Consejo Europeo en Bru­se­las. Tras haber pa­sa­do el día an­te­rior en Ypres, una ciu­dad que fue de­vas­ta­da du­ran­te la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, los jefes de Es­ta­do y de Go­bierno se reunie­ron en la ca­pi­tal eu­ro­pea para tra­tar dos temas prin­ci­pa­les.

¡Ha­be­mus pre­si­den­te de la Co­mi­sión Eu­ro­pea! El vier­nes 27 de junio, los jefes de Es­ta­do y de Go­bierno se pu­sie­ron de acuer­do en Bru­se­las para nom­brar a una nueva fi­gu­ra que en­ca­be­ce la ins­ti­tu­ción. Se sabía desde hace ya casi tres se­ma­nas... Jean Clau­de Jun­cker era el fa­vo­ri­to. La no­ti­cia llegó en plena me­rien­da (y tor­men­ta) pero ¿cómo lle­ga­mos hasta aquí?

RE­SUL­TA­DO DE LAS ELEC­CIO­NES EU­RO­PEAS : LA DE­RE­CHA a la ca­be­za

Para no per­der el hilo de la his­to­ria hay que re­mon­tar­se a la noche del do­min­go 25 de mayo. El re­sul­ta­do de las elec­cio­nes eu­ro­peas lo dejó claro: aun­que la de­re­cha (el Par­ti­do Po­pu­lar Eu­ro­peo, PPE) per­die­ra unos cin­cuen­ta es­ca­ños, sigue sien­do el grupo po­lí­ti­co con mayor pre­sen­cia en el Par­la­men­to Eu­ro­peo. De­bi­do al voto eu­ro­es­cép­ti­co, la iz­quier­da no ha lo­gra­do ob­te­ner su­fi­cien­tes re­pre­sen­tan­tes. Aún su­man­do a los so­cia­lis­tas, los eco­lo­gis­tas, la iz­quier­da ra­di­cal e in­clu­so al cen­tro po­lí­ti­co, no surge nin­gu­na ma­yo­ría al­ter­na­ti­va. De este modo, Jun­cker, el "can­di­da­to" de­sig­na­do por el re­sul­ta­do de las elec­cio­nes y, por lo tanto, de­mo­crá­ti­ca­men­te, ha sido elegido por el Par­la­men­to, in­clui­do por sus ad­ver­sa­rios, para ser pre­si­den­te de la Co­mi­sión. Como ya sa­béis, es el Con­se­jo Eu­ro­peo, com­pues­to por los jefes de Es­ta­do, quien elige al pre­si­den­te de la Co­mi­sión en fun­ción del re­sul­ta­do de las elec­cio­nes eu­ro­peas. En teo­ría, la cosa es bas­tan­te sen­ci­lla.

"¡TIREN US­TE­DES PRI­ME­RO, SE­ÑO­RES IN­GLE­SEs!"

Solo que, claro... al­gu­nos es­ta­dos no estaban de acuer­do. Para em­pe­zar, el pri­mer mi­nis­tro bri­tá­ni­co, David Ca­me­ron. Gol­pea­do por los eu­ro­es­cép­ti­cos del UKIP de Nigel Fa­ra­ge en las úl­ti­mas elec­cio­nes, el jefe de Go­bierno ha pro­me­ti­do que ce­le­bra­rá un re­fe­rén­dum para con­sul­tar la mem­bre­sía de su país en la Unión Eu­ro­pea en 2017. Mien­tras tanto, las elec­cio­nes ge­ne­ra­les de 2015 (las elec­cio­nes le­gis­la­ti­vas para ele­gir un nuevo pri­mer mi­nis­tro) se acer­can. Bajo tal pre­sión, David Ca­me­ron se niega a votar a Jun­cker, ha ma­ni­fes­ta­do su veto y de­ni­gra (al igual que la pren­sa bri­tá­ni­ca) al an­ti­guo pri­mer mi­nis­tro lu­xem­bur­gués, al que tilda de "hom­bre del pa­sa­do". Ca­me­ron opina que solo los es­ta­dos deben poder in­ter­ve­nir en la elec­ción del pre­si­den­te de la Co­mi­sión.

Al prin­ci­pio, An­ge­la Mer­kel com­par­tía su opi­nión. Sin em­bar­go, la to­do­po­de­ro­sa can­ci­ller ale­ma­na ha vuel­to, como de cos­tum­bre, a cam­biar­se la cha­que­ta y no ha pro­tes­ta­do por el re­sul­ta­do de las elec­cio­nes eu­ro­peas (su pro­pio par­ti­do apoyó la can­di­da­tu­ra del lu­xem­bur­gués para las elec­cio­nes). Al igual que sus ho­mó­lo­gos de los Paí­ses Bajos y Sue­cia, dudó y luego in­ten­tó for­mar una coa­li­ción. La foto de los cua­tro pri­me­ros mi­nis­tros en una barca, to­ma­da por AFP y muy com­par­ti­da en Twit­ter, mues­tra todo el en­can­to de esta pe­que­ña coa­li­ción que, dando la es­pal­da a Jun­cker, re­nun­cia­ba a sus­ten­tar un em­brión de de­mo­cra­cia eu­ro­pea.

UN VOTO ÚNICO EN SU ES­PE­CIE

Pero la pre­sión era muy fuer­te. Con la lle­ga­da de la nueva de­mo­cra­cia, una nueva pa­la­bra llega al vo­ca­bu­la­rio eu­ro­peo: "Spit­zen­kan­di­dat" ("líder ele­gi­do"). Mer­kel cam­bia de opi­nión. Su par­ti­do, la CDU, apoya a Jun­cker; los so­cial­de­mó­cra­tas del SPD ad­mi­ten su fra­ca­so y, de­ján­do­se lle­var por la masa, tam­bién le apo­yan. In­clu­so el grie­go Tsi­pras, can­di­da­to de la iz­quier­da ra­di­cal he­le­na, ad­mi­te la ne­ce­si­dad de que un lu­xem­bur­gués ori­gi­na­rio de un país con una fis­ca­li­dad du­do­sa pueda ser pre­si­den­te de la Co­mi­sión Eu­ro­pea. Du­ran­te 15 días, la euro bub­ble está di­vi­di­da entre el Reino Unido y los demás. "Jun­cker tiene pa­dres nazis", "Jun­cker desa­yu­na coñac", cri­ti­ca la pren­sa an­glo­sa­jo­na.

A sa­bien­das de no estar en una po­si­ción fa­vo­ra­ble (ade­más de no ofre­cer nin­gu­na al­ter­na­ti­va real) y arries­gán­do­se a ser una víc­ti­ma co­la­te­ral, Ca­me­ron se atre­ve a rom­per el con­sen­so eu­ro­peo. Hacía 30 años que los jefes de Es­ta­do no vo­ta­ban para de­sig­nar a un pre­si­den­te de la Co­mi­sión. De este modo, en plena tor­men­ta y con vein­ti­séis votos a favor y dos en con­tra (Reino Unido y Hun­gría – ambos go­bier­nos de de­re­cha), Jun­cker fue ele­gi­do.

¿RE­VO­LU­CIÓN? ¿REORIEN­TA­CIÓN?

Con esta vo­ta­ción, el Ber­lay­mont (sede de la Co­mi­sión Eu­ro­pea) se des­pi­de de una dé­ca­da ges­tio­na­da por José Ma­nuel Ba­rro­so, al que fi­nal­men­te nadie echa­rá de menos. Pero de ahí a afir­mar que Jean Clau­de Jun­cker es el can­di­da­to idó­neo y le­gí­ti­mo hay un tre­cho. Sí, es le­gí­ti­mo pero…

Con 59 años, Jun­cker dice ser un clon de Ba­rro­so (que tiene 58…) y por lo tanto se­gui­rá, como si nada, las lí­neas de ac­tua­ción del por­tu­gués. Como miem­bro del go­bierno lu­xem­bur­gués desde los 28 años, ne­go­ció parte del Tra­ta­do de Maas­tri­cht a fi­na­les de los 1980 y más tarde ejer­ció como pre­si­den­te del Eu­ro­gru­po (lo que le con­vier­te en Mís­ter Euro) du­ran­te los tiem­pos más os­cu­ros de la cri­sis de la deuda pú­bli­ca.

El 16 de julio le toca a los dipu­tados eu­ro­peos votar y con­fir­mar a Jun­cker como pre­si­den­te de la Co­mi­sión en fun­cio­nes. Dicho de otro modo, será la úl­ti­ma oca­sión para oír al­gu­nas voces en con­tra del sta­tu quo de los di­ri­gen­tes bru­se­len­ses y la úl­ti­ma opor­tu­ni­dad para pedir un re­ju­ve­ne­ci­mien­to en el seno de las éli­tes eu­ro­peas.

CON­SUL­TAR : LAS NO­VE­DA­DES DEl EQUI­PO DE BRU­SE­LAS EN Twit­ter PARA EN­TE­RAR­TE MEJOR QUE LOS DEMÁS de LO QUE ESTÁ PA­SAN­DO EN LAS INS­TI­TU­CIO­NES EU­RO­PEAS