Cómo se produjo la crisis

Artículo publicado el 17 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 17 de Agosto de 2015

¿Cómo han hecho las finanzas para generar una crisis de estas proporciones? Analizamos una teoría que es menos compleja de lo que su nombre podría darnos a entender: se trata de la técnica que ha permitido a las hipotecas de alto riesgo ser tan devastadoras para la economía real. 

Las grandes crisis económicas y financieras no se prestan a explicaciones simplistas o sumarias. Un prisma es una figura geométrica con muchas caras y la crisis del 2007 comparte esta complejidad. El mejor método de análisis implica la descomposición del objeto de estudio, analizando los aspectos más relevantes y procediendo según los rigurosos criterios lógicos. Y todo resultará así menos oscuro.

En la práctica, se pueden distinguir tres bloques fundamentales: una serie de fracasos y quiebras bancarias, el llamado credit crunch y, por último, la titularización.

1. La primera manifestación de la crisis: la caída de Lehman Brothers

Ya en el transcurso de 2007 se declararon en bancarrota diferentes sociedades financieras estadounidenses que operaban en el sector de las hipotecas subprime o de alto riesgo. Entre las más importantes encontramos a Mortgage Lenders Network USA Inc., Countrywide Financial y NovaStar Financial. Pero el verdadero terremoto se declaró al año siguiente.

Lehman Brothers era un banco de negocios famoso en todo el mundo, probablemente uno de los pilares de Wall Street. Es curioso fijarse en cómo, después de ser nombrado  "mejor banco de inversión" en 2005, declaró su propia caída sólo tres años después, en septiembre de 2008. Fue el primer gran banco en quebrar: el tesoro de los EEUU no intervino para salvar este coloso financiero, aunque pocos días antes no había vacilado a la hora de salvar (nacionalizándolos) a otros dos bancos de inversión particularmente activos en el sector hipotecario (Freddie Mac y Fannie Mae). La deuda de Lehman Brothers está estimada en 613 millones de dólares, con lo que ha batido el récord mundial (104 millones) ostentado por WorldCom desde 2002. Estamos por tanto hablando del mayor crack financiero en la historia de las bancarrotas mundiales.

2. El "credit crunch"

La caída de Lehman Brothers provoca un clima generalizado de desconfianza dentro del sistema bancario. El Dow Jones (el índice accionario de la bolsa de Nueva York) pierde punto tras punto, de sesión en sesión. Los afectados son principalmente los fondos especulativos (hedge funds), pero se resiente todo el aparato financiero.

La pregunta a la que todos buscan una respuesta es: ¿quién es el que ha invertido en las hipotecas subprime? ¿Quién será el próximo en caer? El inversor común no es característico por ser el hombre más paciente del mundo. En tales situaciones, se observa una "carrera hacia las ventanillas" (bank run) en un intento por proteger los propios ahorros, un movimiento (aunque de proporciones y dimensiones relevantes) con el que se corre el riesgo de poner en duda la solvencia de todo el sistema financiero y también de aquellos bancos que se apoyan sobre fundamentos seguros (entre los casos más recientes de bank run recordamos el de Northern Rock, un banco británico nacionalizado más tarde por parte del gobierno inglés y de la estadounidense Indymac).

No son sólo los inversores y los corredores los que pierden su confianza en las finanzas. La verdad es que tampoco los bancos saben quién sostiene los títulos tóxicos de las subprime. Y los mismos institutos bancarios no pueden fiarse los unos de los otros. Empieza así una angustia sobre el crédito o credit crunch: En esta misma ola de miedo y desconfianza, las tasas de intereses aumentan, limitando fuertemente el acceso al crédito y provocando un decrecimiento significativo sobre la oferta de moneda. En resumen: los préstamos y las hipotecas son más difíciles de obtener y por los bancos circula menos dinero.

Entre el 2007 y el 2008, algunos bancos han añadido incluso un cierre de la actividad crediticia. De esta manera el sistema bancario deja de corresponder a su finalidad natural de estimular el empresariado y la economía. En otras palabras, es así como la crisis empieza a expandirse del sistema financiero "puro" a la economía real.

3. Qué es la titularización...

La exagerada concesión de hipotecas a sujetos "en riesgo" ha provocado, inevitablemente, una discusión a propósito de la transparencia de las finanzas. Como hemos visto, las hipotecas subprime representaban (para los bancos) un medio rápido y eficaz para conseguir activos. Pero en realidad hay más. Para hacer las subprime realmente provechosas, los entes bancarios se han servido de instrumentos y métodos operativos completamente nuevos, extremamente complejos, que deben llevar a reflexionar sobre los verdaderos fines del entero sistema crediticio-financiero, ya que todos estos elementos no eran perceptibles antes de la crisis del 2007.

La titularización (securitization) es aquello que hace que esta crisis sea única por alcance y sistematización y es la causa directa del contagio de un continente a otro. Puede ser descrita como una técnica financiera (ampliamente utilizada en los años noventa) a través de la cual es posible "descongelar" (o convertir en poco tiempo capital invertido en dinero líquido) actividades que de otro modo no serían comerciables, como los préstamos.

De hecho, el banco que ha concedido una hipoteca subprime no necesariamente espera al cobro del crédito (o el eventual embargo del inmueble): a través de la titularización se pueden acelerar los tiempos, obteniendo el reembolso inmediato de un crédito a largo plazo y transfiriendo además el riesgo a él asociado a través de un sujeto financiero.

Para alcanzar este objetivo, el banco crea una "sociedad-vehículo" (special purpose vehicles), es decir, sociedades vacías con el único fin de mover hacia fuera del mismo balance las hipotecas subprime. Estas sociedades adquieren estas hipotecas del banco a quien también pertenecen, pagando también los intereses previstos. Pero ¿cómo puede hacer una "caja vacía" para adquirir cualquier cosa si no tiene el dinero para hacerlo? Simple: la sociedad-vehículo está en grado de concluir operaciones financieras porque se endeuda con el mercado, emitiendo obligaciones que serán reembolsadas directamente a través de tarifas de los deudores.

Estos instrumentos de titularización regresan tras los asset-backed securities (ABS), porque son garantizados por otras actividades financieras (tercio), y forman parte de la gran familia considerados "derivados" financieros.

... O cómo la especulación ha contagiado a Europa

Por si no fuera suficiente, las mismas sociedades-vehículo han llevado a cabo operaciones de tranching ("desempaquetamiento"), a veces para descomponer los ABS en tranches de título de diverso valor, y a comerciales en tiempo y modalidades diversas. Se procede así a una ulterior "titularización sobre la titularización", que recae a través de la creación de sociedad-vehículo de segundo nivel. Las sociedades-vehículo "número dos" adquieren tales tranches emitiendo, a su vez, otras obligaciones (conocidas como collateralized debt obligations, CDO), las cuales ya no son remitidas directamente a las hipotecas subprime originales, sino a otro títulos conectados a este último.

Es fácil intuir como una segmentación así de compleja de títulos ligados a las subprime pueda producir "derivados" a un nivel de riesgo altamente potencial, dada la dificultad de remontar hacia la fuente de origen. Es más, las porciones de estos títulos especulativos son a menudo introducidas en paquetes financieros destinados a inversores comunes o institucionales, europeos y también asiáticos. Y de esta manera, la crisis se expande.

Hoy esta gigantesca sub-estructura financiera privada de reglamentación (renombrada "finanza-sombra") parece no tener frenos. Al fin de cuentas, el problema es que existen conexiones con los prestatarios de salida que no son casuales , y por lo tanto tampoco lo es su capacidad de repagar las tasas del débito. En el momento en el que estos no están en condiciones de hacerlo, todo el sistema cae.