¿Cómo vivir al extranjero te ayuda a crecer como persona?

Artículo publicado el 23 de Marzo de 2015
Artículo publicado el 23 de Marzo de 2015

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Si un viajero intenta hacer una retrospectiva de sus experiencias de vida hasta ahora y su desarrollo imprescindible de su crecimiento profesional y persona, seguramente su primer viaje al extranjero tendrá un papel protagónico. Cada día pasado al extranjero es un nuevo desafío y una nueva oportunidad de aprendizaje que se debe aceptar, considerar y aplicar.

Written by: Ana Alibegova

Edited by: Stefan Alijevikj

Translated by: Sarah FitzGerald

Si un viajero intenta hacer una retrospectiva de sus experiencias de vida hasta ahora y su desarrollo imprescindible de su crecimiento profesional y persona, seguramente su primer viaje al extranjero tendrá un papel protagónico. Cada día pasado al extranjero es un nuevo desafío y una nueva oportunidad de aprendizaje que se debe aceptar, considerar y aplicar. La lista de lecciones de vida de vivir al extranjero es infinita; sin embargo, las líneas siguientes resumen solamente unas de ellas:

1. Aprendes a explorar las cosas en tus alrededores

Ser turista y formar parte de la comunidad del barrio son dos experiencias de viajar completamente diferentes. Si quieres ser aceptado como ser del barrio, antes que nada deberías entender la cultura del barrio. En vez de visitar lugares turísticos, sacando miles de fotos de monumentos y hermosas catedrales góticas, haz un esfuerzo por sentarte en un café, pide tu bebida favorita y observa a la gente que te rodea. Evita los sitios típicos de estudiantes de Erasmus en la ciudad e intenta descubrir lugares que les prefieren los del barrio. Sabes que eres más del barrio que turista si llevas diez meses en la ciudad sin haber visitado al menos tres atracciones turísticas.

2. Te conviertes en maestro para hacer amigos internacionales

Claro, el tiempo que pasamos solos al extranjero afecta nuestros criterios de amistad. Los nuevos amigos que haces mientras vivir al extranjero no tienen mucho en común con tus amigos de la niñez, pero, todos llevan algo nuevo y valioso a tu vida. Muy a menudo, en cierto modo «bajas» las expectativas de la gente que conoces, que es algo lógico, dado que la prioridad es tener compañía. La calidad de ese tipo de compañía sale de la lista de prioridades. Para explicar mejor este: tus necesitadas y deseos han cambiado, así que no te esperas conocer a gente parecida a tus amigos en tu país de origen. En su lugar, eliges pasar más tiempo con gente abierta, que es buena compañía para viajar, hacer autoestop, salir de fiesta o ir de compras el sábado, y a decir verdad,  a veces te conoces a gente con la que nunca habrías hecho amigo si la escena hubiera pasado en tu tierra natal. Sin embargo, una cierta cantidad de las amistades hechas instantemente resulta ser firme y sólida y sobrevive tu estancia al extranjero. Luego, tú te vuelves a ser bienvenido en otros países, donde tu nuevo/viejo amigo te alojará, te mostrará la ciudad, y te presentará a sus amigos.

3. Aprendes a divertirte mientras estar solo

«Solo no significa solitario» - este se convierte en tu manta diaria. Tú vueles a ser experto en deambular por las calles de la ciudad vieja, pasas los fines de semana visitando lugares en las afueras de la ciudad, elegidos a lo tonto, y muy a menudo decides a coger un autobús, solamente para ir la última estación y explorar esa parte de la ciudad. Aprendes a estar inspirado por cosas sencillas, una conversación al azar con un desconocido en el metro, un intercambio de pensamientos sobre la situación política en el país con el cajero del supermercado, la sonrisa de un niño alegre en un centro comercial grande de la ciudad. Pero más que nada, aprendes a disfrutar el tiempo pasado solo en casa. No solamente al final tienes todo tiempo en el mundo de leer libros, ver tus programas favoritos, descargar los nuevos documentales, pero también tienes instantes infinitos para pensar sobre tu vida, lo más que quieres, dónde te ves en el futuro, si haces las buenas etapas y decisiones. Y todos estos instantes son invaluables y no pueden ser cambiados por nada.

4. Aprendes a indemnizar por tu falta de presencia física con comunicaciones en línea habituales

Antes de escoger pasar más tiempo al extranjero, está listo para que mucha gente no estuviere contenta con esta decisión tuya, sobre todo porque saben que afectará mucha la relación entre vosotros dos. Enfrentado a problemas de interacciones diarias, una vez que estés a miles de kilómetros, comprendes a cuales amigos tuyos la distancia física supone un problema, y para los que sólo es percibida como un desafío. Está listo para tener una redefinida lista de buenos amigos (otra vez, especialmente los de la niñez) y está preparado para aceptar el hecho de que no es rara vez que una amistad esté basada en la costumbre, en lugar de en la confianza firme, el amor y la confidencia. Sin embargo, ten en cuenta que unas personas solamente no son buenas en mantener la comunicación en línea. Y sí, saber mantenerse en contacto debería ser contado como una habilidad distinta. Además, el tiempo que pasas en Facebook, Skype, Viber y G-Talk aumenta mucho. Empiezas a compartir más fotos, historias y detalles de tu vida al extranjero. Aún, no es cada vez que la gente que te rodea pueda entender tu pasión para las nuevas cosas preciosas y los nuevos instantes de tu vida. Y esta es perfectamente bien.

5. Cambias completamente tu percepción de la distancia, las finanzas, y el tiempo de calidad

Viajar 400km en una dirección y la misma distancia de vuelta dentro de 24 horas se convierte en algo completamente racional y fácil a hacer. Por no hablar del hecho de que nunca te pierdes, siempre llegas a un castillo escondido, paisaje hermoso, un buen restaurante del barrio, todo sin hablar ni una palabra del idioma del país. Te conviertes en maestro de encontrar vuelos baratos, descuentos de grupo para billetes de tren, transportación alternativa y blablá car, y cualquier cosa más para ayudarte a cruzar cientos kilómetros en una manera barato y rápido. Además, te vuelves a ser dotado para llegar al aeropuerto en el último momento, viajar sin mapa o sobrevivir un mes con sólo una mochila de equipaje. Y recuerda, todo parece estar más cercano que en realidad está. El término «frontera» es solamente un término técnico aplicado para separar dos territorios, nunca la gente ni la cultura. Y además, te vuelves a ser dotado para viajar diez días con menos de 100 euros en el bolsillo, pero también aprendes a disfrutar unas pequeñas cosas lujosas, por ejemplo un cappuccino por 5 euros en el centro de París, o un helado por 7 euros al borde del río Arno en Florencia.

Y por último…

Por último, si bien menos importante, vivir al extranjero te ayuda a crecer como una persona, dotándote de habilidades a crear y reconocer cosas que llevan valor y gente que enriquecen tu vida. No obstante lo cliché que parezca, el mundo se convierte en un pequeño lugar en el que vivir y tú te preparas a encontrar a buena gente por todas partes. Extranjeros, ciudadanos, de los Estados Unidos a Asia y Australia y más lejos, empiezas a querer a la humanidad y a apreciar la diversidad. Al convertirse en alguien de mentalidad más abierta, alzas tus habilidades a identificar  los asuntos en tu país natal, pero también a ofrecer y a reconocer soluciones alternativas. No sólo ves el mundo con ojos diferentes, pero también empiezas a percibirte en una manera diferente.

Aprendes a priorizar, y adónde dirigir tu energía. Y concretamente esta es la habilidad lo más grande: descubrir tu ser, aprender a aceptar a tú mismo, y convertirte en una persona mejor.