Compra y revienta

Artículo publicado el 9 de Enero de 2006
Artículo publicado el 9 de Enero de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

A todo el mundo le gusta ir de compras, ¿o no? Las cifras de consumo así lo indican, pero también muestran que hay grandes diferencias entre los países europeos, no sólo en cuánto gastan, sino también en lo que se lo gastan y en los motivos para hacerlo.

El informe Eurostat de febrero de 2005 sobre el consumidor europeo muestra que la suma de diez nuevos miembros en 2004 ha creado más diferencias de lo que podría parecer entre los modos de vida de los Estados miembro. Un ejemplo: Luxemburgo, cuyo gasto por hogar es el más alto de la Unión Europea, gasta unas ocho veces más que Letonia, el país con el menor gasto medio por familia.

Los Estados pobres gastan más en tabaco

Es posible que esta diferencia no sea tan sorprendente considerando las variantes economías de los países miembro. Pero lo que el informe de Eurostat revela es la variación de los precios de los bienes de consumo en cada país. Los alimentos, la bebida y el tabaco ocupan una parte más importante del gasto familiar en los diez nuevos miembros (34%) que en la Europa de los quince (19%), mientras gastan aproximadamente lo mismo (7%) en vestidos y calzado. El estudio también muestra que el gasto en ocio y cultura depende tanto del país como de factores socio-económicos: los países que más gastan en este concepto son el Reino Unido, Portugal y Austria, mientras los tres Estados bálticos, Polonia y Hungría son los que menos.

Estas estadísticas no sólo reflejan el modo de vida, sino también las características de las naciones europeas. De modo similar, un reciente informe sobre hábitos de consumo del Observatorio Cetelem mostró que los europeos van a los comercios por diferentes razones: franceses e italianos compran por placer, mientras los portugueses lo hacen por necesidades vitales más que para pasar el rato.

Comprar en otros países

Sea cual sea el motivo por el que os vayamos de compras, es innegable que los Estados miembro de la Unión Europea tienen una cosa en común: están aprovechando cada vez mejor las ventajas del Mercado Común para comprar productos en el extranjero. Desde que no existen límites que establecen lo que se puede comprar para uso personal en los 25 países miembro, el Mercado Común ofrece mayores oportunidades y menores precios para unos 450 millones de personas. Un estudio sobre compras en zonas fronterizas en 28 países europeos publicado por el Eurobarómetro en mayo de 2004 deja clara la tendencia a comprar fuera de las fronteras. Aparte de los beneficios económicos, la naturaleza única de los bienes extranjeros, su calidad y el placer de comprar fueron los principales motivos que dieron los consumidores para justificar su preferencia por la compra en el extranjero. Según este informe, esta tendecia se cumple sobre todo entre los consumidores de los países del este recién incorporados a la UE, quizá porque las tiendas están en mejores condiciones y hay un factor relacionado con la moda de comprar fuera.

Con el crecimiento de la integración europea, la tendencia a comprar en otros países de la Unión Europea aumentará. Con ello, las diferencias entre los Estados miembro deberán disminuir hasta que se pueda hablar de un “consumidor europeo”.