Con Mommy, la dolanmanía estalla por fin en Alemania

Artículo publicado el 19 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 19 de Febrero de 2015

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A Xavier Dolan, de 25 años y con cinco películas ya a sus espaldas, se le descubrió en Francia en 2010 con el estreno de su segundo largometraje, Los amores imaginarios, que trata de un trío amoroso a lo Jules y Jim. Con Mommy, premio del jurado en el Festival de Cannes de 2015, Dolan apunta a un público europeo más amplio.

Autoproclamado portavoz de la nueva generación, los medios de comunicación alemanes le apodan el Wunderkind, el niño prodigio. En Alemania, Dolan había sido más bien ignorado por el público hasta ahora. ¿El entusiasmo mediático que ha suscitado Mommy (que se estrena en los cines alemanes el 13 de noviembre, apenas dos meses después de su proyecto anterior, Tom à la ferme) conllevará un entusiasmo parecido por parte del público? 

Mujeres maduras, amor y odio

En Mommy encontramos los ingredientes «dolanianos» que ya se han convertido en marca de la casa. En primer lugar, una historia conflictiva entre una madre, interpretada por una Anne Dorval irreconocible, ya madre en la primera cinta de Dolan, J'ai tué ma mère (2009), y su hijo Steve, interpretado por Antoine-Olivier Pilon (que había aparecido anteriormente en el videoclip College del grupo Indochine, grabado por el joven director). Sin embargo, entre la última y la primera película de Dolan, ha pasado el tiempo. De una historia intimista y en parte autobiográfica, el director traslada la relación madre-hijo a un entorno social y psicológico que no es familiar para él. Porque Mommy es la historia de una madre viuda que debe volver a aprender a vivir con su hijo, diagnosticado TDAH (trastorno de déficit de atención con hiperactividad), tras haber sido este expulsado de un centro de reeducación. 

Sin embargo, la madre de Steve encontrará apoyo en su callada vecina, interpretada de forma impecable por Suzanne Clément, otra actriz fetiche del joven director. De esta manera, la relación madre-hijo se transforma en un baile de tres que recuerda a la composición de Los amores imaginarios. Pero solo en el número. En Los amores imaginarios, Dolan aborda en tono humorístico y con cierta distancia la galantería de tres jóvenes chic de Montreal (tal vez inspirados por las propias historias de Dolan, que incluso interpreta a uno de los protagonistas). En Mommy el director muestra al trío con cierta precaución y, sobre todo, con mucha ternura. Los personajes, rodados en formato cuadrado 1:1 salen crecidos. El director hace de Mommy un melodrama hollywoodiense, y la emoción se apodera del espectador, que no puede evitar encariñarse de los personajes y esperar con temor el final del baile.

Si añadimos a este conjunto colores y luces tornasolados, y un vestuario y una música no menos coloridos, que recuerdan al universo de los años 90, elegidos minuciosamente por Xavier Dolan, encontraremos en pantalla, a partir del 13 de noviembre, una película ¡imprescindible!