Conferencia Le Web 2011: ¿Hacia un Silicon Valley europeo?

Artículo publicado el 11 de Enero de 2012
Artículo publicado el 11 de Enero de 2012
Como cada fin de año, París ha acogido la conferencia Le Web, que reúne a las mayores figuras de Internet con el fin de hablar de las futuras grandes tendencias. Cara al público, queda consagrado el éxito de los grandes grupos. Entre bastidores, es la ocasión para Europa de ponerse al día en su retraso de cara al próximo desafío digital.

Pantalla gigante, pinganillo, rótulos luminosos, escenario de concierto… No, no era una nueva Apple Keynote, sino la conferenciaLe Web 2011, que celebraba, por todo lo alto, su octava edición los días 7, el 8 y 9 del pasado mes de diciembre. Más de 3.000 participantes se reunieron para vibrar ante las enseñanzas de los principales actores de las nuevas tecnologías del año que terminaba. Iniciado en 2004 por el bloguero y emprendedor francés Loïc Le Meur, esta geek party supone, sobre todo, la ocasión para ponerse al día sobre las grandes tendencias de la Web y sobre las futuras herramientas de la alta tecnología. Con la presencia de los grandes dioses (americanos) de Internet en París (Eric Schmidt, de Google, o Sean Parker, fundador de Napster), este evento supuso, sobre todo, la ocasión de sacar a la luz las ambiciones de Europa en una importante carrera por la innovación digital.

“Los franceses son más sofisticados que los americanos”

Así es: Europa está rezagada. Si quiere hacerse un hueco en este vasto ecosistema, el viejo continente debe hacerse rápidamente con un arsenal de medidas de supervivencia. La buena noticia es que estas medidas ya han sido planteadas. Con motivo de una mesa redonda, Nicolas Princen (consejero de Nicolas Sarkozy en asuntos digitales) y Eric Van der Kleij (director de una organización encargada de desarrollar la “City del mundo digital” en Londres) han expuesto iniciativas capaces de atraer a emprendedores e inversores del mundo digital en Europa. La mala noticia es la naturaleza misma de estas medidas: “Ayudas públicas”, “infraestructuras” y “puesta a disposición de los datos recogidos por el Estado”. Estas son las iniciativas abordadas. Dicho de otro modo, la imprecisión total. Así que nada sobre disposiciones concretas que permitirían que Europa ocupara un lugar en el mercado digital. Por último, la salvación de nuestro querido continente vendría, tal vez, de la mano de los propios norteamericanos. Guiado por su máxima Don’t be evil with the other ("No hagas daño a los demás"), Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, ha manifestado su deseo de ver emerger una competencia para Silicon Valley en Europa. Así justifica la reciente apertura de los flamantes recién estrenados locales del nuevo centro cultural de Google, Googleplex, en París, inaugurado en presencia del presidente de la República Francesa.

En esta ocasión, Schmidt cortejó a Francia. En una entrevista concedida al diario Libération, con fecha del 7 de diciembre de 2011, obsequia a los lectores con estas declaraciones: “Hemos invertido en Europa antes que nuestra competencia y los franceses son más sofisticados que los americanos”, seguramente, con la intención de borrar los malentendidos entre Google y los franceses (en la misma entrevista, Schmidt indicaba: “ni el gobierno de entonces ni el Ministro de Cultura estaban contentos con nosotros. Pensaban que ofrecíamos trabajo a los franceses, sin invertir ni aquí ni en el desarrollo de la cultura francesa”). Pero el presidente ejecutivo no se queda ahí. Efectivamente, en plena conferencia, le vemos señalar las principales dificultades que sufre actualmente Silicon Valley y que, evidentemente, podrían facilitar la emergencia de la competencia europea.

El declive del Imperio americano

Según esto, el sector tecnológico americano sufriría, por ejemplo, problemas de contratación: los titulados en Informática son objeto de una verdadera guerra entre las compañías jóvenes, por un lado, y los grandes grupos (Facebook, Google y Microsoft), por otro. Dicho esto, el mal es bastante mayor, pues también se trata de una falta de cultura emprendedora. En otras palabras, las firmas americanas buscan, de ahora en adelante, el máximo beneficio vendiendo una compañía joven lo más rápido posible para volver a empezar un nuevo proyecto. ¿La consecuencia? Una enorme pérdida de innovación que también ha señalado Sean Parker, fundador de Napster y principal accionista de Facebook.

En resumen, estos fallos en Silicon Valley suponen una ventaja para que Europa pueda colocarse en la carrera del desafío digital. Sólo quedaría que el viejo continente jugara bien sus cartas. Y que se inspirara en la única empresa europea que ha conseguido imponerse en el mercado americano: la sueca Spotify.

Fotos: portada, leweb3/flickr ; Vídeo : Le Web/flickr