Congo Kinshasa: Menos hablar y más trabajar

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2006

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Naciones Unidas ha solicitado la colaboración de la UE para su misión en el Congo. Sin embargo, Alemania se resiste a asumir el liderazgo y a abandonar sus dudas sobre el desarrollo de la política europea de defensa.

En la República Democrática del Congo, tercer país más grande de África, reina, a pesar de los Acuerdos de Paz de 2003, algo parecido a una guerra civil de hecho. La ONG International Rescue Committee (IRC) describre la crisis como "una de las más sangrientas desde la Segunda Guerra Mundial". Según sus estimaciones, las víctimas se elevan desde 1998 a más de 4 millones.

Refuerzos para los 17.000 hombres

Las primeras elecciones libres en el país desde su independencia, en 1960, previstas para el mes de abril constituyen un rayo de esperanza para el país. En los Acuerdos de Paz se estableció que el 30 de junio de 2006 expiraba la oficialidad de todos los partidos del gobierno. El 18 de febrero, el presidente Kabila estableció una Constitución democrática. No obstante, aún se duda que en breve plazo puedan convocarse elecciones libres.

En efecto, en el camino hacia las urnas se necesita un entorno político estable. Realizar elecciones democráticas con éxito puede consolidar un país, pero su fracaso amenazaría con un nuevo recrudecimiento del conflicto. Por esta razón, Kofi Annan ha solicitado a la UE reforzar el grueso de las tropas de la ONU en dicho Estado que cuenta ya con 17.000 cascos azules, a pesar de que la UE no ha conseguido determinar qué país lideraría esta acción. Entre los países europeos, Alemania -país en el que se ha desarrollado hace poco un debate sobre el inminente liderazgo que supone una posible entrada en el Congo- se resiste.

Listos para el combate en sólo 10 días

Al mismo tiempo, existe un marco configurado para la acción: ya en abril de 2004 los ministros de Defensa de la UE aprobaron una definición del concepto de Fuerzas de Acción Rápida, que preveían actuar en situaciones como la del Congo.

Se prevén 13 unidades de las llamadas Fuerzas de Acción Rápida, compuestas por 1.500 soldados cada una. Su misión consistiría en apoyar a la ONU en la entrada en regiones en crisis en el plazo de 10 días. Hasta 2006 el objetivo será la Capacidad Operativa Inicial (Initial Operational Capability), un año más tarde se deberá alcanzar la Capacidad Operativa Total. Alemania participa con 3 de las 13 unidades. Una de ellas es la Fuerza de Acción Rápida franco-alemana ya existente y que para 2007 deberá estar plenamente operativa.

Pero la realidad muestra otro aspecto. El Ministro alemán de Defensa rechaza terminantemente asumir el liderazgo o enviar tropas de combate. Por el momento se ha comprometido al envío de 500 soldados al Congo, pero no como tropas de combate, sino como personal sanitario o fuerzas logísticas. Sin embargo, apoyar al Congo es ahora más importante que nunca. "Se trata de explicar a la comunidad internacional que el arreglo del conflicto del Congo tiene la máxima prioridad", subraya el experto en temas africanos, Ulrich Delius, en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel. Es necesario explicar que la Unión Europea no acepta los asesinatos masivos.

La indecisión de Alemania incrementa las dudas respecto al concepto de las Fuerzas de Acción Rápida, pero existen muchas palabras y pocos hechos. ES cierto que enviar una tropa -de entrada para seis meses- a un territorio en crisis conlleva una gran responsabilidad para cada país, y está unido a serias obligaciones. Por eso, Alemania, al rechazar esta responsabilidad pierde la oportunidad de enviar una señal de solidaridad a toda la región africana en crisis.