Conociendo a las comunidades judía y musulmana en zagreb

Artículo publicado el 5 de Agosto de 2013
Artículo publicado el 5 de Agosto de 2013

Croacia inauguró su tercera mezquita en la ciudad costera de Rijeka en Mayo. Los musulmanes del país superan a los judíos a razón de cuarenta a uno, y ambas minorías están integradas con éxito. Miramos a las vidas de estas dos comunidades religiosas en un país predominantemente católico. 

Estamos en Ramadán, o Ramazan como dicen en Croacia. En una esquina de la mezquita más grande de Croacia, que fue construida en 1987, veo cómo la gente ora para el rezo del viernes. Los chicos que me rodean tienen la piel pálida y el pelo más claro que yo. La atmósfera es oriental, pero el escenario es totalmente centro-europeo. 

Croacia, que desde el 1 de julio de 2013 es el 38º Estado miembro de la Unión Europea, es predominantemente cristiano y católico. Cerca del 88% de su población de 4,5 millones sigue a la Iglesia de Roma y el 4,4% son ortodoxos. Estas religiones minoritarias hacen al país más heterogeneo y colorido. Los judíos viven en Zagreb desde el siglo XIV, la comunidad judía fue fundada oficialmente en 1806. Aunque muchos fueron exterminados durante el holocausto, y ahora su comunidad casi no alcanza las cuatro cifras. 

La Croacia musulmana

Los musulmanes comenzaron a llegar a Croacia en el siglo XVIII como mercaderes y después como sirvientes y soldados de Bosnia Herzegovina cuando formaba parte del imperio Austro-Húngaro. En 1916 el Parlamento croata otorgó al Islam el mismo reconocimiento legal que a las otras religiones. Hoy, cerca de 40.000 musulmanes viven en Zagreb. Muchos tienen su origen en Bosnia, Macedonia y Kosovo. En el siglo pasado, los representantes de la comunidad islámica en Croacia decían que el país podría ser un modelo para los otros países europeos sobre cómo construir relaciones entre la población cristiana y los musulmanes, así como los países musulmanes con las minorías cristianas

Nermin Botonjić, secretario de mešihat (el Ejecutivo) de la comunidad islámica en Croacia, cree que esta es la única situación en Europa. "La mayoría de los croatas están sensibilizados con las comunidades minoritarias" dice en la biblioteca del centro islámico. "Podemos abrir escuelas islámicas, las bodas religiosas están reconocidas por el Estado. Esto hace nuestras vidas más confortables, los musulmanes se sienten aceptados en la sociedad croata". 

De todas formas, la vida no es fácil. Cerca del monumento dónde más de 1.000 soldados musulmanes murieron en la Guerra de Yugoslavia entre 1991-1995, está la mezquita y el centro islámico, la estudiante de de Derecho Azra Dedić recuerda aquel acoso cuando era pequeña. "Quizás si no hubiera dicho que soy musulmán, lo hubiera pasado mejor", dice. "Pero estoy orgullosa de mi fe y de mi tradición, no es un problema". Azra admite que aquello sería difícil que sucediera ahora, ve a Zagreb como su casa y Croacia como su país materno. Azra le pide a los medios croatas que eduquen a la gente en las tradiciones de las minorías, pero no es optimista de que eso ocurra en un futuro. "Las generaciones jóvenes están creciendo en el mal sentido. No aceptan a los otros, y sus padres tienen la culpa. Desafortunadamente estos aún sienten las consecuencias de la guerra". 

Nermin Botonjić dice que el problema existe en un nivel personal. "Está en todas partes" dice. "La clave para una buena relación es que la mayoría abra sus diferencias y la comunidad musulmana se prepare para la integración". Salih Hadžismajlović, que es profesor en la escuela islámica de secundaria en Zagreb, añade "Tenemos que conocernos unos a otros", dice que cuando viaja con amigos y para para rezar a un lado de cualquier carretera, nadie se ofende o se siente provocado por hacerlo. "No siento obstáculos en mi vida. Mis amigos trabajan en diferentes lugares, y sus trabajadores van el viernes al rezo vuelven para trabajar. No tienen problemas con eso". 

Una ventaja que tienen los croatas musulmanes a la hora de compartir es que culturalmente no son muy diferentes de la mayoría. Hablan la misma lengua y llevan viviendo en la región de los Balcanes desde siglos. Aunque al contrario que algunas comunidades musulmanas en el este de Europa, que tienen grandes instituciones arraigadas en su país de origen, la comunidad croata musulmana es una comunidad con una religión, pero no con una base étnica.

Incidentes religiosos

Otro aspecto importante es la eficaz comunicación entre el Gobierno y las minorías. En el año 2010, algunas comisarias de polícia recharazon carnets de conducir de mujeres que en su foto llevaban velo porque la ley croata no es precisa en este asunto. "El Ministro del Interior propuso un cambio en la ley", explicó Botonjić. "El Parlamento lo aprobó y ahora todas las mujeres que cubren sus cabezas por motivos religiosos pueden llevar esa foto en sus carnets de conducir".

Saša Cvetković de la comunidad judía está menos impresionado con las acciones del Gobierno. "El problema con las educaciones religiosas en las escuelas primarias es que el Gobierno firmó un concordato con el Vaticano" dice. "La mayoría de los alumnos son católicos, así que cuando mis hijos quieren ir a educación religiosa, tienen que quedarse fuera. La educación religiosa debería dejar de un lado a las comunidades religiosas". Algunos miembros de la comunidad judía tienen también problemas con recuperar sus propiedades que fueron expropiadas durante la II Guerra Mundial. "Está llevando dos décadas, pero el asunto sólo afecta a unos milímetros" Dice Saša Cvetković.

En el año 2006 los seguidores del fútbol croata causaron un gran enfado cuando crearon en la grada una esvástica humana a la vez que realizaban saludos nazis durante un partido. El anti-semitismo está presente en algunas partes de la sociedad croata, peto Saša Cvetković no cree que la situación sea tan seria como en Francia o en Bélgica, dónde no es seguro llevar la kippa en algunos lugares. Saša dice que la comunidad judía croata no tiene problemas con los otros grupos religiosos. Él siente que la situación en Israel y Palestina no tiene demasiado impacto para los judíos locales y los musulmanes, como en París o en Londres, dónde la situación es tensa. "Es muy diferente. Los musulmanes que están aquí la mayoría vienen de Bosnia, los judíos bosnios son sefardíes. Viven desde hace mucho y hemos hecho grandes contribuciones para las ciudades donde han estado viviendo"

Los musulmanes y los judíos de Zagreb invitan a los demás a sus festivales religiosos y otros eventos. Uno de esos ejemplos es el proyecto de donación de sangre organizado por Salih Hadžismajlović, que tiene lugar en la mezquita. Invitan a la gente de cualquier denominación cristiana y judía. El mensaje es claro: "Queremos enseñar que en esencia somos lo mismo". Ahora toca volver a casa. El rezo del viernes se ha acabado por esta semana. 

Gracias a  Alma Srebreniković, Emina Hodžić y Sanela Kurtek 

Este artículo forma parte de una serie de informes mensuales que llevan en varias ciudades EUtopia on the Ground. Consulte la página para obtener más información acerca de nuestro deseo de "más Europa" desde Atenas a Varsovia. Este proyecto ha contado con el apoyo financiero de la Comisión Europea en el marco de una sociedad de gestión con el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Fundación Hippocrene y la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso Humano.