Consejo europeo: Europa se blinda contra las invasiones bárbaras

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2006
Mientras los 25 discuten en Lahti una estrategia común contra la inmigración clandestina, las ONG acusan la política de la UE de "cara e inhumana".

Seis patrullas marítimas y dos helicópteros españoles; un barco y un helicóptero italianos, un avión con bandera finlandesa y una fragata portuguesa son las fuerzas aeronavales europeas desplegadas en la frontera suroeste de la Unión. Pero no están solas: trabajan mano a mano con tres patrullas y un avión senegaleses. La misión de esta coalición internacional es rastrear las costas de Mauritania, Senegal y las islas de Cabo Verde en busca de cayucos y devolverlos a casa sanos y salvos. La operación Hera II de la agencia europea de gestión de las fronteras exteriores ( FRONTEX ) ha costado cuatro millones de euros, un 80% financiado por la UE. “El efecto es sobre todo disuasivo”, explica al periódico Libération Ángel Yuste, guardia civil y coordinador del dispositivo, que admite que “aunque Europa ponga en marcha un cordón naval a lo largo de las costas africanas, los candidatos a emigrar encontrarán un resquicio por donde pasar”.

Desde principios de año, unas 25.000 personas han llegado clandestinamente a las costas canarias. Son los más afortunados, ya que se calcula que una sexta parte de los que suben en un cayuco mueren ahogados antes de llegar a tierra. ¿Cuántos cadáveres descansan en el fondo del océano? Las estimaciones hablan de entre 3.000 y 5.000 ahogados de la emigración.

Poner fin a este sorteo macabro

Los ministros de asuntos exteriores de ocho países del sur de Europa se reunieron el 12 y 13 de octubre en las afueras de Atenas para acordar una posición común que llevar a la reunión del Consejo Europeo del 20 de octubre en Lahti (Finlandia). Su intención es crear un cuerpo europeo de guardacostas para vigilar las fronteras marítimas. Lahti tendría que servir para que los 25 adoptaran una estrategia común sobre política inmigratoria.

Un guirigay de leyes

Las autoridades españolas tienen que identificar el país de origen de los inmigrantes para poder repatriarlos, pero la mayoría llegan sin documentación. “A los marroquíes y argelinos se les reconoce con facilidad, pero con los subsaharianos ya es más complicado”, asegura José María Ruiz Hidobro, investigador del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones (IEM). Muchos aseguran que vienen de Sierra Leona o Liberia, pues saben que España no ha firmado acuerdos de repatriación con estos países. Existen en Internet páginas web con manuales de instrucciones sobre lo fácil que es llegar a Europa en cayuco. Si al cabo de 40 días las autoridades no han procedido a la repatriación, la legislación española obliga a que el inmigrante quede en libertad en territorio español. La ley francesa es mucho más estricta: llegar de forma clandestina a Francia está considerado un delito y penalizado con hasta seis meses de prisión.

¿Todos para uno y uno para todos?

Si un policía francés detiene a un sinpapeles y puede demostrar que ha entrado por las Islas Canarias, lo puede devolver a España. El profesor Ruiz Hidobro insiste en la dimensión europea del fenómeno: “Si los Estados miembro deciden suprimir sus fronteras interiores y crear el espacio Schengen, es lógico que adopten una política común de control de las fronteras exteriores”. Aun así, muchos Estados se muestran reticentes a ceder las competencias de inmigración al nivel comunitario, ya que “el control de las fronteras y de la inmigración es la manifestación más clara de la soberanía nacional sobre el territorio”. De momento, la gestión de los visados de corta duración ya está unificada, pero decisiones como la concesión de permisos de trabajo todavía se toman por unanimidad. “Esto quiere decir que cualquiera de los 25 puede ejercer un veto. Habría que tomar las decisiones por mayoría”. A la dificultad de conseguir un consenso, hay que añadir “la lentitud y la resistencia en la aplicación de la normativa”, asegura el experto en derecho europeo.

Las raíces del problema

En el fondo, la diferencia de renta per capita, la desarticulación de África subsahariana y la falta de expectativas en sus países de origen son las causas que empujan a los africanos a arriesgar la vida por un futuro prometedor. “Europa ha declarado la guerra a los inmigrantes”, denuncia Claire Rodier, presidenta de la asociación Migreurop, quien añade: “En los últimos años, la acción de Frontex resume la política migratoria de la UE. Según Rodier, esta política de contención de la inmigración es “ineficaz, cara, peligrosa e inhumana”. Rodier cita los muertos en Ceuta y Melilla por la policía marroquí en octubre 2005, los centenares de deportados al desierto del Sáhara , y los vertidos tóxicos en Abiyán (Costa de Marfil) como algunos ejemplos de la irresponsabilidad europea. “Habría que ayudarlos a salir o crear las condiciones de vida dignas para que quieran quedarse en sus países”.

En este sentido, el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, le ha prometido 2,5 millones de euros al Senegal, a cambio que este país “acepte y organice (...) en el respeto de la dignidad (...) de las personas (...) el retorno de los clandestinos que lleguen a Europa”. Ruiz Hidobro critica esta estrategia: “A parte del poco control sobre el verdadero destino de las ayudas, los países de origen se gastan buena parte del dinero en luchar contra la inmigración clandestina”.

¿La vía libre es una solución?

La asociación Migreurop considera que la cifra de 25.000 trabajadores extranjeros llegados a las Canarias es fácilmente asimilable por una Europa envejecida y cree que se debería permitir la libre circulación de personas. En cambio, el profesor Ruiz Hidobro cree que “el discurso de papeles para todos es un completo disparate”. Defiende que hay que “ordenar la cola” de candidatos a inmigrar. “Para evitar el tráfico humano, tenemos que crear consulados, constituir listas de espera y prometerles que si se esperan dos años, podrán entrar con papeles”, propone. En este sentido, muchos hablan de potenciar la contratación en origen.

Plan Marshall para África

Pero la solución más rentable sería que Europa asumiera las responsabilidades históricas que tiene con sus ex colonias. Las ONG reclaman que se multipliquen las ayudas al desarrollo, “en lugar de gastarse tanto dinero en militarizar las fronteras”, exige Rodier. Y que “la UE elimine las subvenciones a la agricultura europea”, completa Ruiz Hidobro, para que los productos del sur puedan llegar a los mercados del norte. Sin embargo, en Lahti los 25 hablarán más de aviones y barcos que de aranceles.