Consejos para estudiar y vivir en Suecia: “saluda poco y en inglés”

Artículo publicado el 7 de Agosto de 2009
Artículo publicado el 7 de Agosto de 2009
Parece mentira lo equivocados que están algunos de mis compatriotas americanos en su visión de Suecia como un ‘país socialista’ de ligereza moral e idiotez liberal. Cierto es que desde el punto de vista del ciudadano medio americano todo parece de dudosa moral, pero esto no es del todo cierto.
Testimonio y consejos

Suecia es un país muy lejano, sus ciudadanos son bellos pero reservados y su cocina insípida. Durante un año decidí vivir y estudiar allí para comprobar si la tierra del smörgåsbord (un bufé sueco) era lo que esperaba. Resultó. Hice un viaje de ida y vuelta desde Oregón a Estocolmo (Arlanda International) en SAS (Scandinavian Airlines) por 535 dólares (376 euros, 325 libras), comprando los billetes en temporada baja para obtener un mejor precio.

©Mark Arellano

Extraños en Upsala

©Mark ArellanoUpsala alberga la universidad más antigua de Escandinavia, y además es un poco más barata que Estocolmo. Me gasto una media de 4.600 SEK (coronas suecas) al mes ($595, 420 euros, £363). La mayoría, 300 euros, son para el alquiler de una habitación para estudiantes proporcionada a través de la colaboración de la universidad y las oficinas locales de alojamiento. Bajo al centro a hacer los recados, comprar mi leche de Tetra Pack del supermercado ICA, o a comer: l precio medio en un restaurante normal está entre 69 y 100 SEK (de 6 a 9 euros, £5-8). A veces, en algunas cafeterías y sitios de comida rápida, hay descuentos para estudiantes (‘en student rabatt’) a precios tan baratos como 50 SEK (5 euros, $4,30) por un menú que consiste en sopa, ensalada, un segundo plato y una bebida. No viene mal el hecho de saber sueco, lo que me permite hablarlo y entender las cantarinas conversaciones y los pasivo-agresivos cotilleos de los maravillosamente atractivos y patosamente altos suecos. Se extrañan de que "du kan tala på svenska" (pueda hablar sueco) y "Vad bra svenska du har!" (hablas muy bien sueco) y me suben los colores.

Los suecos son gente extrañamente reservada. Cuando paseo por las calles adoquinadas de Upsala o Estocolmo, nadie nunca me mira a los ojos, ni me sonríe ni me dice hola. Mis amigos suecos dicen que quizás se deba a una mentalidad cerrada: no se saluda a gente que no se conoce, así de simple. A ellos el ‘concepto americano’ de cortesía automática hacia desconocidos les parece algo falso e innecesario. En efecto, en EE UU esas muestras de amistad tan abiertas suelen ser, casi siempre que se acaba de conocer a alguien, superficiales. Pero es una cuestión de decencia: todo el mundo merece un trato educado y respetuoso. Ello no tiene tanta importancia en un país que asegura la igualdad en un estado de bienestar tolerante con los demás. Como dice mi profesor de sueco, “no merece la pena ser cortés en Suecia".

Swinglish y swalcohol

Puede resultar frustrante vivir en una sociedad que cumple algunos de los estereotipos de los que se le acusa. Los suecos muestran una confianza chulesca cuando hablan en inglés. Es verdad que hablan inglés mejor que la media, pero ello no quiere decir que sea perfecto. Cuando entro en una cafetería y pido algo en sueco, muchas veces me responden en inglés. Me asombra. Sé que no lo estoy hablando incorrectamente o con un acento inglés muy marcado. Entonces, ¿qué ocurre? Mis amigos suecos me vuelven a explicar que los suecos están orgullosos de su inglés y les gusta fardar o practicarlo cuando pueden. Estoy dispuesto a ayudar pero es molesto cuando no se muestra educación. A pesar de ello, hay muchos suecos que sí me hablan en su idioma cada vez que nos vemos, lo que les agradezco mucho.

"Los suecos están muy orgullosos de su inglés y les gusta fardar o practicarlo cuando pueden"

Aunque muchos estereotipos sobre la ‘frialdad sueca’ se confirman, los suecos también guardan alguna sorpresa que otra bajo la manga. Me sorprende la cantidad de alcohol que beben: el precio medio de una cerveza es de 75 SEK (7 euros, £6). El Systembolaget, que pertenece al gobierno, es la única entidad que vende licores, vino y cerveza en Suecia. En general, los precios medios de una cerveza sueca son de 15 SEK (1,30 euros, £1,12) y 25 SEK (2,27 euros, £1,96) por una de importación. Los días de invierno en diciembre y enero, cuando el sol se pone a la una, se da paso una eterna oscuridad que da pie a los suecos a hacer de las suyas. Un número incontable de bicicletas dibujan con sus llantas sobre la brillante y blanca nieve recién caída, virajes torpes y bruscos debido a la borrachera que llevan los que las montan. Las eternas noches de invierno pueden llegar a ser crudamente frías y terriblemente largas. En contraste con los largos días de primavera en mayo y junio, cuando la luz no desaparece del cielo ni siquiera de noche: es una sensación de eternidad. Una mezcla de felicidad y frialdad que experimento junto a esa mentalidad reservada de la que ahora formo parte y aprecio.