Constitución: Ahora o nunca

Artículo publicado el 20 de Septiembre de 2006
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Artículo publicado el 20 de Septiembre de 2006

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Artículo publicado el 14 de diciembre de 2003. Se abre hoy en Bruselas la última y decisiva cumbre sobre la Constitución Europea. No hay ya posibilidad de marcha atrás, los veinticinco deberán decidir. Está en juego el equilibrio de la nueva Unión Europea.

En la víspera de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar hoy y mañana en Bruselas, y en la cual se concluirán los trabajos de la Conferencia Intergubernamental (CIG), la presidencia italiana en boca de su ministro de exteriores ha roto el silencio. A Europa se le ha dado un ultimátum "necesitamos una solución que esté a la altura del desafío al que nos enfrentamos, en caso contrario, estaremos ante una Europa de dos velocidades". El juego del nuevo Tratado finaliza ahora, bajo la presidencia italiana donde una solución de mínimos es simplemente inconcebible. Todavía han de pasar horas de mucha adrenalina y trepidante espera.

Tiempo de balances

¿Cuál es la conclusión de la diplomacia italiana en la CIG? Si en julio los puntos de disenso sobre el proyecto de Tratado entre los países eran 92, en la víspera de la cumbre se han visto sustancialmente reducidos a uno sólo: el reparto de votos en el Consejo. Por el resto, el texto propuesto como base de acuerdo por la Presidencia italiana presenta algunos puntos de retirada respecto al de la Convención.

En materia fiscal, la posibilidad del Consejo de tomar decisiones votadas por mayoría cualificada viene limitada en la propuesta de la Presidencia respecto "a los elementos de fondo de los regímenes fiscales de los Estados miembro" y a que no se vean afectados por las decisiones del Consejo. Lo mismo ocurre en materia de seguridad social, donde la norma establecida en la Convención que preveía la institución de un sistema de prevención social para los laboratorios que se trasladan de un país a otro (fenómeno cada vez más frecuente), viene limitada, una vez más, bajo condición de que "no incida sensiblemente en el equilibrio financiero del sistema de seguridad social del Estado miembro". Limitaciones similares se prevén también con relación a la cooperación judicial en materia penal sobre la cual es más que conocida la susceptibilidad del gobierno italiano. Pero ante todo, la Presidencia italiana introduce el derecho de recurso ante el Consejo Europeo en caso de que un país miembro constituya una amenaza "a los principios fundamentales del propio sistema jurídico". En el decisivo sector de la defensa europea continúan los pasos hacia adelante que comenzaron a darse con el importante acuerdo alcanzado en Nápoles a finales de noviembre por los Ministros de Asuntos Exteriores, a excepción de algún pequeño retoque.

De espaldas contra el muro

Arrinconada por la perentoria firmeza de Francia y Alemania, Italia ha decidido asumir de lleno su papel de país fundador y romper la alianza con Aznar para poner a España y Polonia de espaldas contra la pared por lo que a la modalidad del sistema de voto en el Consejo se refiere. Vendrá repropuesta la fórmula de la doble mayoría (50% de los Estados y 60% de la población) aprobada por la Convención. La compensación para los dos países podría venir dada por el número de comisarios, pero por el momento, eso son sólo rumores.

En estas últimas horas de vigilia, el pulso con los dos países va en aumento, hasta el punto de empeñarse desde primera línea el mismísimo Presidente de la República, Ciampi. Nunca en la Historia de la Comunidad antes y de la Unión ahora, la espera de una cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno había tomado un cariz tan decisivo. Existe clara conciencia de lo mucho que está en juego. ¿Se atreverán el presidente del gobierno español, Aznar, y el del polaco Millar a asumir, en nombre del propio y mero interés nacional, la responsabilidad de hacer saltar todo por los aires?

El hecho de estar ante una encrucijada de este tipo significa que las formulas burocráticas que todo resolvían sin resolver nada (véase Niza) ya no sirven. El tipo de elección que se espera por parte de los líderes europeos es de una naturaleza diferente, es todo política, y Europa en este momento tiene una necesidad vital de tomar decisionnes de naturaleza política. El que sean suficientes o no, lo sabremos en dos días como mucho.