Contaminación en Bruselas: Aguanta la respiración

Artículo publicado el 2 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 2 de Marzo de 2017

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Un tribunal de Bruselas permite al gobierno regional ignorar los niveles de contaminación en Arts-Loi hasta finales de año, fecha en la que finalizará el proceso legal en curso. Los peatones de Arts-Loi respiraron este invierno un aire que duplica los límites permitidos por la UE.  

El Tribunal de Primera Instancia de Bruselas decidió el 10 de febrero permitir al gobierno regional continuar excluyendo los informes oficiales sobre la contaminación del aire en puntos sensibles como Avenue de la Couronne, Belliard y Arts-Loi. A finales de año se tomará una decisión a este respecto. La estación de Arts-Loi, desconectada en 2008, ha registrado una media de 84 µg/m3 de NO2 en el aire desde su puesta en funcionamiento el pasado mes de diciembre, utilizada tan sólo a título informativo. Esta cifra duplica el nivel permitido por la ley europea (40 µg/m3).

Client Earth, el gabinete jurídico especializado en medioambiente que ha iniciado la demanda, afirma que el gobierno de Bruselas utiliza tecnicismos legales para evitar decir la verdad a los residentes sobre la contaminación del aire. De hecho, la estación de Arts-Loi está situada a menos de 25 metros de un cruce, lo cual hace que sea legalmente inelegible para los registros oficiales anuales. Según Ugo Taddei, abogado de Client Earth, el gobierno de la región confirmó que no usarían en las vistas del juicio los datos que constan en sus informes sobre la estación de Arts-Loi. “Ellos (las autoridades regionales) saben que si miden la contaminación en Arts-Loi sobrepasará de forma significativa el límite  permitido, lo cual conllevará consecuencias legales en términos de necesidad de una acción adicional”, dice el abogado. 

Si nos fijamos en la concentración de NO2, uno de los principales contaminantes, durante los últimos tres meses en Bruselas, Arts-Loi es el punto más negro de la ciudad (84.3 µg/m3 de media desde que fuera conectado de nuevo); seguido por Avenue de la Couronne (82.3) y Voorhaven (74.58), situado junto al canal industrial. Si miramos el gráfico, Arts-Loi también destaca por su concentración mínima: 40 µg/m3, cantidad equivalente al límite medio anual permitido por la UE. Con motivo del día de Navidad, los peatones que atravesaron Arts-Loi recibieron aire “limpio” como regalo.

Calma: Bruselas no es Pekín

En términos generales, la calidad del aire de Bruselas mejora cada año, explica el profesor Walter Hecq, codirector del Centro de Estudios Económicos y Sociales sobre el Medioambiente de la Universidad Libre de Bruselas. La contaminación de los agentes contaminantes como el dióxido de azufre (SO2) ha disminuido considerablemente, mientras que las partículas pequeñas y el dióxido de Nitrógeno (NO2) se han reducido en menor grado. Además, el profesor Hecq dice que los niveles de contaminación de Bruselas no son comparables con aquellos obtenidos en muchos países de Europa del Este, Asia y África. Aún así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los belgas han perdido 65.000 años de vida entre los años 2008 y 2015 debido a la contaminación del aire; esto puede ser el origen de enfermedades cardiovasculares y pulmonares y del cáncer de pulmón.  

Tomando de nuevo el NO2 como ejemplo, podemos ver cómo la mayoría de las estaciones de medición de Bruselas están por debajo del límite de 40 µg/m3. Sin embargo, nos podemos preguntar qué pasaría si las estaciones de Arts-loi y Belliard, desconectadas en 2008 y 2014 respectivamente (Arts-Loi fue reconectada el pasado diciembre), fueran tomadas en consideración en los registros oficiales.  

Sin embargo, los picos de polución siguen siendo un problema. El profesor Hecq explica: “las tendencias se pueden invertir debido a condiciones meteorológicas puntuales”, por ejemplo, cuando el viento es más débil. Pauline Constant, voluntaria de Bruxel’air, una plataforma ciudadana, midió el aire que ella misma respiraba durante una semana. Dejó registrado cómo inhaló aire con más de 100 µg/m3 de NO2 al ir en bici al trabajo el jueves 26 de octubre. Pauline pide acciones concretas en días con altos niveles de contaminación: “Creo que se debería obligar a los conductores a que dejen su coche en el garaje los días alternos, como hacen en París. En vez de esto, se nos sugiere que evitemos hacer ejercicio o correr. No es así como quiero que viva mi hijo”. 

Joeri Thijs, portavoz de Greenpeace Bélgica, comparte su punto de vista: “el tráfico no es el único motivo, pero sí es el principal”. Aboga por una prohibición en las ciudades de los coches diesel para el año 2025. En la misma línea, la ciudad de Amberes puso en marcha el 1 de febrero una “zona de emisiones bajas”: los coches diesel fabricados antes del 2000 no  pueden circular por la ciudad; en 2020, la prohibición será extensible a aquellos vehículos vendidos antes de septiembre de 2009. Bruselas planea implementar una iniciativa similar el próximo año.

Aunque el profesor Hecq confirma que los coches son la principal fuente de contaminación del aire en la ciudad, no está seguro sobre la efectividad de limitar el tráfico. Sostiene que solo el 20% de la polución proviene del núcleo urbano, mientras que la mayor parte es “importada” de los países vecinos, provenientes de la industria y la agricultura. Así pues, “el margen de acción es reducido”, dice el profesor.

Cafébabel ha preguntado varias veces al gobierno de la región si piensa emprender futuras acciones para abordar el problema de la contaminación del aire, pero no hemos recibido respuesta alguna hasta la fecha.