Contra la precariedad: el autoempleo, las cooperativas y las asociaciones de trabajadores

Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2005
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Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2005

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En una entrevista con Café Babel, el economista social argentino, Mauricio Faenza, habla sobre la precariedad y sus consecuencias.

¿Cuáles son las razones que están detrás del aumento de la precariedad en Europa?

La precariedad aparece a partir de la década de los setenta y ochenta, cuando el FMI y el Banco Mundial promueven la liberalización de los mercados de capitales y del trabajo al mismo tiempo que se produjo la crisis del Estado del bienestar. En este proceso, los lobbies empresariales ganaron terreno en Europa mientras la sociedad civil lo perdió.

El empresariado se ve favorecido por unas tomas de decisiones cuyas consecuencias se miden en términos económicos, mientras se ignoran todas las patologías sociales (delincuencia, marginalidad) y costes externos que generan. Por poner un ejemplo, el 90% de los contratos nuevos firmados en España los dos últimos años son de obra y servicio (que pueden caducar en cualquier momento) provocando que la estabilidad laboral de un contrato indefinido haya desaparecido casi por completo en ese país. Asimismo, desde los años ochenta empezaron a fallar las redes de contención de la precariedad que representaban los trabajadores sociales de los ayuntamientos. En definitiva, con las políticas de liberalización, los puentes de apoyo entre la pérdida y la obtención de un trabajo casi han desaparecido.

Pero tenemos que ser competitivos a escala mundial. ¿Acaso no es necesaria la menor seguridad laboral para la competitividad económica?

No necesariamente. No se trata de garantizar el trabajo sino de asegurar una renta mínima para todos los ciudadanos. Aunque sea el objetivo principal de las políticas económicas nos deberíamos preguntar para qué queremos más productividad. En Argentina, por ejemplo, la mayor productividad no se tradujo en un aumento de bienestar general, sino en un aumento de beneficios de la clase alta y de las empresas transnacionales. Está comprobado empíricamente que el efecto derrame (spill over) de la productividad hacia las capas bajas de la sociedad que defiende el paradigma neoliberal no se da. Para conseguir este efecto, se tendría que definir correctamente el problema social que hay que resolver para poder aplicar las medidas necesarias y evaluar las consecuencias externas que puede generar.

Aunque los Estados Unidos tienen una alta precariedad laboral, son la primera potencia mundial…

¿Para qué sirve ser una potencia mundial? Si esto sirve para que todos tengamos un mayor bienestar, perfecto; pero si no es así, no. Los costes que sufren los Estados Unidos en violencia y delincuencia son demasiado altos. Sobretodo, cuando los beneficios sólo los obtienen un cinco o un diez por ciento de la población. Mientras los salarios de sus clases bajas no han evolucionado desde los años setenta, la productividad ha favorecido enormemente a la clase alta. Si el objetivo fuera crear un mayor bienestar de la sociedad podríamos sacrificar una década para conseguirlo (como se hizo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial), pero las desigualdades no cesan de aumentar.

¿Cuál es el impacto social de la precariedad? ¿Cómo está cambiando la manera de vivir de la gente?

Cuando el trabajo está mal estructurado genera una desestructuración general en la vida de la persona y de su círculo familiar. La precariedad castiga sobre todo a las clases bajas y a los trabajadores no cualificados e inmigrantes en especial. En la actualidad, se dan situaciones de esclavitud en Cataluña target="_bank">según la cátedra de Economía de la pobreza de la Universidad de Barcelona: trabajadores que trabajan 15 horas por día a 2 euros la hora o menos. A causa de esta precarización aparece el miedo a la desprotección, a perderlo todo. Un miedo que, mediante el aumento de la delincuencia, se transmite a las clases medias y altas. El mito de que “el trabajo (remunerado) dignifica” es a menudo falso. ¡Existe también el trabajo social o el voluntario! Las empresas de economía social como las cooperativas o las asociaciones de trabajadores son una buena vía para luchar contra la precariedad, pues buscan generar un empleo estable.

¿Cómo ve la situación laboral en Europa de aquí a 10 años?

Si la Unión Europea consigue implantar el derecho a una renta mínima en cualquier punto de la Unión, podría llegar a convertirse en una gran Dinamarca. Se podría liberalizar el mercado de capitales si las redes de contención son lo suficientemente fuertes. Con ello, la sociedad se beneficiaría en su conjunto. Y esto es posible y viable, como lo han demostrado, en cierta medida, los Fondos de Cohesión. La UE podría ponerlo en práctica mediante la regulación de derechos y políticas de inmigración o el fomento de las redes de contención [de la precariedad] con dinero que ahora va destinado a proyectos estériles. En las oficinas de desempleo nacionales, por su parte, se debe personalizar el trato a los ciudadanos dándoles una asistencia psicológica y haciéndoles un seguimiento pormenorizado. Globalmente, se debe tratar de dar a las personas que buscan un empleo un lugar de trabajo donde se sientan a gusto y se cubran sus necesidades. Aún así, yo confío en que en Europa esté el futuro.