Copenhague: en busca de la felicidad

Artículo publicado el 9 de Junio de 2016
Artículo publicado el 9 de Junio de 2016

Dicen que Copenhague es la ciudad de los sueños para muchos jóvenes europeos. ¿Pero es realmente así? Recorrido de la mano de cinco jóvenes europeas que nos cuentan su rutina, sus proyectos de futuro, y por qué no, sus grandes sueños. 

Copenhague es una de las ciudades europeas más populares entre los jóvenes para estudiar. Paraíso potencial para los que pertenecen a la 'Generación Y' [conocida también como Generación del Milenio, agrupa a los nacidos entre 1980 y 1992, nota de la editora] por su alta calidad de vida, y por ofrecer una educación superior gratuita para los jóvenes procedentes de la Unión Europea, así como un pequeño sueldo mensual. ¿Pero es realmente así? Partiendo de esta base, aparentemente idílica, decidimos hacer un breve reportaje fotográfico a una serie de jóvenes mujeres que nos cuentan su vida actual, sus esperanzas y sus planes de futuro. 

Cinco mujeres, cinco historias

Anne-Marie es una estudiante de la República Checa. "Mi objetivo no es otro que sobrevivir mis años de estudiante sin pedir dinero a mis padres. Tengo una beca de 5000 coronas mensuales [unos 670 euros, ndlr], que sólo me cubre el alquiler. Ahora estoy trabajando en una empresa de frutas y verduras, donde me dedico a meter zanahorias en bolsas de plástico. Es un trabajo duro, pero por lo menos hago algo de ejercicio. ¿El trabajo de mis sueños? No necesito mucho dinero ni cosas materiales, pero me gustaría que me hiciera feliz y me permitiera viajar". 

Danielle, originario de los Países Bajos, es músico y fotógrafa. "Estoy estudiando griego y viajando por muchos países para tocar y cantar mi música. Mi sueño futuro es abrir un B&B [Bed and Breakfast, pequeño establecimiento hotelero repartido por todo el mundo que ofrece alojamiento y desayuno a precios moderados, ndlr] para músicos en una isla griega, que según mis planes sería una especie de comunidad respetuosa con el medio ambiente en un intento de ayudar a la economía griega y apoyar a los músicos en su carrera. Me gustaría seguir viajando y visitar ecoaldes en todo el mundo, para estimular el intercambio entre los diferentes países. Si aprendemos a valorar lo que tenemos, el mundo sería un poco mejor".

Hala, profesora de piano, ha llegado desde Turquía. "Estoy a punto de empezar un curso que me permitirá ser tatuadora. Mi sueño sería trabajar, por un lado, en esta profesión y, por otro, ayudar a los animales. Mis ingresos provienen de dar clases de piano a niños y a discapacitados".

Chiara es una investigadora italiana. "Gracias a la investigación, se aprenden cosas que, de otro modo, no estarían a nuestro alcance. Por esto, sólo hay un número muy pequeño de personas, más o menos 15, que entienden y saben lo que hago realmente y que, al fin y al cabo, pueden darme después un trabajo. Para tener éxito en la investigación es preciso renunciar a tu propia vida e, incluso si tienes un hijo, tienes que seguir trabajando 15 horas al día. Mientras termino el proyecto de investigación con la universidad, realizo unas prácticas en una empresa que está empezando, una start-up. No me pagan pero, al menos, adquiero habilidades y experiencia en otros ámbito, por si en el futuro las cosas no salen como yo quiero".

Celeste es estudiante y es danesa. "De vez en cuando llevo gafas oscuras para protegerme cuando hay mucha gente. Estoy haciendo un curso de diseño y querría ser diseñadora y marcharme a Londres".

_

Este artículo forma parte de la serie de reportajes EUtoo 2015, un proyecto que trata de dar voz a los jóvenes desencantados de Europa. Está financiado por la Comisión Europea.