Copenhague y el clima: Los millones que se piden a la UE para salvar el planeta

Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2009
En la 15ª conferencia de Naciones Unidas sobre el clima, que comienza el lunes 7 de diciembre, habrá que hablar de dinero. China, Estados Unidos y Europa deberán ponerse de acuerdo sobre los esfuerzos necesarios para luchar contra el calentamiento global. La cuestión es: ¿tendrán el bolsillo tan ancho para salvar el planeta como para salvar los bancos?

©elmada/flickr'Calentamiento climático': ¡vaya notición para este comienzo del siglo XXI! Organizaciones con acrónimos demasiado largos no dejan de publicar informes alarmantes sobre la desaparición de los hielos polares a nivel mundial. Incluso un hombre  juzgado demasiado poco carismático para ser presidente de Estados Unidos se ha convertido en un 'Capitán Planeta' de primera clase. Ahí está, luchando contra el calentamiento climático mientras recoge, de paso, el premio Nobel de la Paz. Pero, ¿qué significa todo esto? ¿Por qué las conversaciones sobre el calentamiento climático que comienzan este mes de diciembre en Copenhague son tan importantes? Los efectos del calentamiento global ya se sienten en Europa: Venecia se inunda regularmente, el Danubio ha alcanzado un nivel increíblemente elevado, e incluso ocurre que las temperaturas llegan a los 20 grados en Bruselas a finales de noviembre.

Europa frente al cambio climático

Aquí nos alegramos de la oportunidad de dejar nuestros paraguas en casa y apreciamos el calor aportado por los rayos de un sol invernal. Sin embargo, olvidamos a esas comunidades rurales cuya supervivencia depende del clima. La subida del nivel del mar, la fluctuación de las estaciones, la escasez o el exceso de agua: muchos efectos catastróficos para una población ya de por sí frágil. Las fuentes y los ríos se secan cada vez más rápido, convirtiendo a tierras fertiles en baldías y destruyendo zonas habitables, al privar a familias enteras de aprovisionarse por sí mismas.

En caso de inundación, los europeos tienen costumbre de esperar a los servicios de emergencia para que les vengan al rescate. Llaman a sus compañías de seguro e invierten su dinero para protegerse. Todo el mundo no tiene estas opciones. En Balgladesh, el 17% de las tierras están amenazadas por la subida del nivel del mar. 90 millones de bangladesíes, el equivalente de la población de Alemania, corren un riesgo real de convertirse en refugiados climáticos. Todo esto en un país con una densidad de población 9 veces más elevada que la de Francia. ¿Podríamos verdaderamente enfrentarnos a eso en Europa?

1.000 millones de hambrientos

Con el fin de los compromisos del protocolo de Kioto en dos años, Copenhague se presenta como un reto de gran importancia. Se trata de comprometerse a reducir las emisiones de CO2 y de financiar la ayuda al desarrollo de países que deben enfrentarse a las consecuencias del calentamiento climático, para que puedan continuar su desarrollo económico con tecnologías más limpias, verdes, y también más caras. Los países de la UE, que se encuentran en la lista de los mayores emisores de gases de efecto invernadero, tienen una deuda ecológica que pagar. El Consejo Europeo está dispuesto a poner entre 5.000 y 7.000 millones de euros sobre la mesa en Copenhague, pero esta cifra se considera insuficiente en comparación a lo que un acuerdo equilibrado necesitaría.Tampoco se aclara si este dinero se sumará a las ayudas al desarrollo ya existentes o no. De hecho, lograr alcanzar un acuerdo global sobre el calentamiento del planeta no acabará con la necesidad de dinero para la lucha contra la pobreza en el mundo.

©Caroline Gluck/Oxfam

El año pasado, el número de personas con hambre en el mundo superó la barrera de los mil millones. Esta noche, un sexto de la población mundial se irá a la cama con hambre. Los líderes europeos han sido muy rápido para encontrar miles de millones de euros para salvar sus bancos, pero parecen más reticentes a comprometerse a salvar el clima. Más de 100.000 millones de euros fueron movilizados para salvar Northern Rock, Commerzbank y Dexia, lo que supone más del doble de lo que dedica Europa a la ayuda en 2009. Pero los gobernantes se han mostrado reticentes a gastar 132.000 millones de euros al año, la cifra estimada necesaria para combatir el cambio climático del planeta.

En una época en la que las discusiones sobre la seguridad alimenticia y energética dominan el debate europeo, alrededor del 60% de la población holandesa vive por debajo del nivel del mar. En Copenhague, la UE tendrá un papel que defender y también una parte de la responsabilidad en caso de fracaso. Deberá aportar todavía más dinero, pero tendrá antes que obtener la aprobación de sus 27 miembros, lo que, a causa de su complejidad, no se ha tratado en las discusiones preliminares.