¡Corrida de toros! Madrid vs. Cataluña

Artículo publicado el 14 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 14 de Octubre de 2014

Hace cuatro años que Cataluña se embarcó en un proceso que espera que lleve a Cataluña a su independencia respecto a España. Sin embargo, el gobierno de Madrid ha estado poco dispuesto a negociar estos términos. He hablado con Jordi Vázquez, editor de la organización Help Catalonia, y con la catedrática de la Universidad de Duke Laia Balcells, para aclarar algunas de las cuestiones detrás del

En el 2010 el Tribunal Constitucional de España declaró varios artículos en el reciente borrador de la Constitución Catalana (Estatut d'Autonomia) inconstitucionales. Esto causó un alboroto por toda Cataluña, una región que históricamente ha sido distinguida por sus tradiciones lingüísticas, políticas y culturales del territorio de Castilla, cuyas leyes y costumbres se acabaron imponiendo en la actual España. Durante siglos han existido conflictos violentos entre estas dos regiones. Por el contrario, en una era no violenta y de desobediencia civil como la de hoy en día, la población catalana ha elegido reclamar su independencia a través de medios democráticos y legales. ¿Pero qué pasa cuando una ley está a favor de una institución que no ve los beneficios de permitir que una separación de este tipo se lleve a cabo?

Los impuestos malgastados causan malestar

A la luz de la crisis económica que ha barrido el panorama español en los últimos años, los catalanes creen que hay muchas razones para que su región triunfe y consiga la independencia. De todas las regiones que abarca España, Cataluña es una de las más competentes; es el centro neurálgico de la economía, un territorio en el que el gobierno de Madrid confía en muchos modos para asegurarse de no incumplir su deuda. Considerando que la deuda es del 90% del PIB, este dato es basatante significativo.

Según Jordi Vàzquez, editor de la organización periodística Help Catalonia, 16 millones de euros se destinan a Madrid cada año (considerablemente más que otras regiones españolas) con poco reembolso para Cataluña. Y muchos catalanes disgutados como él consideran que su dinero se malgasta en cosas innecesarias.  En algunos lugares de España hay "carreteras de seis carriles en pueblos con poblaciones de 3.000 a 2.000 personas, y aquí tenemos carreteras de pueblo con poblaciones de 100.000 a personas". Por no hablar de aeropuertos y ferrocarriles. Según Vàzquez, España es el segundo país del mundo con mayor número de trenes de alta velocidad después de China, y tiene diez veces más aeropuertos que Alemania. La mayoría de los aeropuertos están cerrados, sin haber visto nunca ni un avión (aeropuertos que fueron inaugurados como parte de un gran esfuerzo por parte del gobierno español). Los catalanes preferirían que sus impuestos se inviertieran en cosas que los beneficiaran, como la educación o la sanidad. Para colmo, las carreteras de Cataluña son de las pocas carreteras españolas en las que los conductores deben pagar peaje. 

Pero lo que los catalanes realmente quieren es la autonomía fiscal, algo que ya tienen otras comunidades como el País Vasco. La autonomía fiscal permitiría a Cataluña recaudar sus propios impuestos, dando una porción al Estado español, pero luego invertiría el resto en cosas en las que verían el efecto directo. Les permitiría tomar decisiones propias, sin tener la impresión de que su dinero está siendo malgastado. Pero esta es tan solo una de las numerosas medidas que el gobierno de Madrid no ha estado dispuesto a negociar, echando más leña al fuego de la separación. Una de las consecuencias de la negativa de Madrid a negociar ha sido el hecho de que algunas conductores han empezado a negarse a pagar los peajes de las autopistas en una muestra de desobediencia civil.

Hablar catalán, considerada una "acción violenta"

Los catalanes están orgullosos de su idioma. Es por ello que en la década de los 80, Cataluña implementó una serie de reformas educativas para facilitar la asimilación y la intengración de la gente que nunca había hablado en su idioma en la sociedad catalana. Muchas escuelas eligieron el catalán como la lengua principal de instrucción, con una lenta introducción al español. Es natural que, siendo parte de España, los estudiantes catalanes hablen ambos idiomas. Pero cuando

el Tribunal Constitucional declaró algunos de estos artículos en el nuevo Estatut d'Autonomia como inconstitucionales en 2010, abrió la puerta a cambios en la legislación relacionados con el idioma en los colegios. "Ahora la gente puede pedir que sus hijos solo acudan a colegios públicos de habla castellana, y no a colegios de habla catalana", dice la catedrática Laia Balcells, una hablante nativa de catalán que enseña ciencias políticas en la Universidad de Duke. "Esto tiene implicaciones terribles en la integración en la sociedad catalana", continúa. Jordi Vàzquez deja claro que una de las implicaciones que está cambiando la percepción es el uso del catalán. "Hoy, hablar catalán es una acción violenta, porque hay gente que responde 'bueno, no hablo catalán'." Esto se ve como un desafío a la unión que piden los federalistas. Pero el idioma forma parte de la propia estructura de la identidad catalana. Como resultado, mucha gente que piensa que el idioma catalán está amenazado se han convertido en pro-independentistas.

¡Toro!

Para los activistas, la corrida es vista como algo grotesco e inhumano. Para los catalanes, es considerada un distintivo castellano, y por lo tanto, no lo consideran una parte integral de su identidad cultural. Es por ello que en el 2010 el Parlamento Catalán prohibió las corridas de toros en Cataluña (una ley que entró en vigor dos años después). Pero debido a que las corridas de toros son consideradas un rasgo clave de la herencia cultural del Estado, los federalistas vieron la prohibición catalana como una ofensa a la identidad nacional. Es por ello que en 2013 los legisladores españoles aceptaron una petición que tenía como objetivo la revocación de esta prohibición. Desde entonces, los oficiales españoles han hecho el recuento de votos de la legalidad de la prohibición, y si sale bien, las corridas serán consagradas por la ley en la identidad nacional de España. Pero el hecho es que la prohibición de las corridas de toros fue decidida democráticamente. ¿Si los catalanes no tienen la libertad de decidir por sí mismos cuestiones como esta, y si no pueden decidir a dónde va el dinero de sus impuestos, ni cómo se estructuran sus sistemas educativos, entonces qué esperanza hay para la democracia en Cataluña? Desgraciadamente, la situación actual de Cataluña podría compararse a un matador castellano burlándose de un toro catalán.