Corrupción en Europa: Chirac, Wulff y...que pase el siguiente

Artículo publicado el 10 de Enero de 2012
Artículo publicado el 10 de Enero de 2012
Christian Wulff está en el banquillo. El actual presidente alemán se encuentra cada vez más arrinconado por la prensa. ¿Sus fallos? Es sospechoso de haberse beneficiado de un crédito inmobiliario de 500.000 euros a unas condiciones muy ventajosas. El origen se remontaría a la esposa de un rico empresario. Reconociendo parcialmente los hechos, Wulff pide disculpas por su falta de transparencia.
Y Angela Merkel lo aprecia. Caso enterrado.

Simplemente pillado en un acto de remordimiento delante de sus compatriotas, el presidente parece atascarse. Señalado con el dedo por el tabloide alemán Bild, Wulff se enfada y amenaza al redactor jefe : “el 12 de diciembre, Wulff amenazó a Kai Diekman, el redactor jefe de Bild, con una “ruptura definitiva” entre la presidencia y el poderoso grupo de comunicación Axel Springer, propietario del tabloide ”, según hace constar otro periódico que ha decidido participar en la batalla, le Zeit. Justo después comenzó la caza. Wulff es fustigado por todos los medios del país, que se interrogan acerca del cada vez más sospechoso comportamiento de su presidente.

La inmunidad, por todas partes

Sabemos que algunos hombres políticos alemanes renunciaron a su puesto por menos de eso, como el antiguo presidente de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, que dimitió después de que se descubriera que había copiado gran parte de su tesis doctoral. Sin embargo, Alemania figura entre uno de esos Estados Europeos que protegen a sus parlamenarios, apartándolos de cualquier tipo de investigación. Lo mismo ocurre en España y Bélgica. Y si Grecia y Portugal prevén la suspensión automática de los procesos judiciales de los parlamentarios, en Reino Unido, Dinamarca y Países Bajos los elegidos son inatacables por la ley. En general, hay sin duda un Lodo Alfano (declarada inconstitucional, esta ley garantizaba la protección de las cuatro personas más “importantes” del Estado estuvo vigente durante algo más de un año) en cada país europeo.

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Sin embargo, hay decisiones que, a veces, rompen pequeños acuerdos entre amigos. Otro país. Otro impacto. Bienvenidos a Francia, donde esta resonancia no es mediática, sino judicial. El 15 de diciembre de 2011, el ex presidente francés Jacques Chirac fue condenado por la Corte de París a dos años de cárcel ("exentos de cumplimiento"). En el país en el que nació el concepto de igualdad, un antiguo jefe de Estado se sentaba delante del juez. ¿Será el primer paso hacia una reforma de los privilegios de la casta?

El “Palacio Real y el amargo exilio”

La primera comparación inevitable es con el mariscal Pétain, juzgado en 1945 por alta traición. Incluso si recorriendo la historia de una Francia propensa al regicidio y a la irreverancia, encontramos no pocos grandes personajes que fueron adulados antes de sufrir el ostracismo de su pueblo. Ese fue el caso de Napoleón Bonaparte, que probó el “palacio real y el amargo exilio”, o de la reina Maria Antonieta, cuya pena de decapitación fue pronunciada en la habitación dorada del Palacio de Justicia de París.

En esta misma sala de la Corte de París fue condenado el pasado jueves 15 de diciembre de 2011 Jacque Chirac (78) antiguo presidente de la República Francesa, por malversación de fondos públicos y abuso de poder, delitos cometidos entre 1977 y 1995, cuando era alcalde de París. El proceso, suspendido durante cerca de 13 años – siguiendo la ley de la inmunidad- fue retomado gracias a la acción de varios grupos de activistas políticos. Chirac, ausente por motivos de salud, acepta pero no comparte el veredicto.

Más vale tarde que nunca

Francia demuestra también que la Justicia hace su trabajo y parece querer dar una lección a Europa. Las encuestas dicen que para el 71% de los franceses, Jacques Chirac es un ciudadano normal. Pero con dos singularidades: es, a la vez, el más apreciado de todos los ex presidentes y el primero que sigue un proceso judicial.

Anticor, un grupo de activistas que ha contribuido a que el proceso de Chirac fuera retomado, se muestra satisfecho por el mensaje enviado a la comunidad francesa y europea : “Más vale tarde que nunca”, exclama desde su lado socialista François Hollande. De hecho, el proceso de Jacques Chirac vuelve a lanzar la necesidad, a nivel europeo, de una reforma de la función y privilegios políticos, contra la inmunidad y la lentitud de los procesos judiciales. Características que el sistema judicial francés comparte con el de Italia. Si el primero puede levantar el  "trofeo de honor" por lo de Jacques Chirac, hay muchas posibilidades de que también se pueda obtener otro con Silvio Berlusconi : ex primer ministro, titular del mayor número de acusaciones y de procesos comenzados pero jamás terminados...por absoluciones, presripciones, despenalizaciones y leyes de protección a su medida.

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Los antecedentes penales del antiguo presidente francés palidecen en comparación al currículum del ex presidente del Consejo italiano, acusado, entre otros delitos, de corrupción judicial, falsificación de facturas y, más recientemente, de incitación a la prostitución de menores. Un escándalo que probablemente se encuentre en el origen de la ola de protestas que llevó a Berlusconi a dimitir. Migajas de satisfacción para un país en el que aún parece una utopía ver condenado al antiguo jefe de Estado.

La noticia de la condenación de Chirac suscita interpretaciones contrarias en Europa. ¿Debemos ver en todo esto un signo inquietante que no hace sino confirmar la lentitud de la justicia cuando lo que se atacan son los provilegios de los políticos? ¿Es un primer paso hacia una ley igual para todos tras un año en el que han caído regímenes políticos más bien injustos a las puertas de Europa? Los próximos meses darán el veredicto. O los veredictos.

Fotos: Portada (cc) quicheisinsane/flickr; vídeo, (cc) youtube.