Cracovia: ¿Qué te haría más feliz, Nowa Huta?

Artículo publicado el 11 de Enero de 2016
Artículo publicado el 11 de Enero de 2016

Nowa Huta fue la primera ciudad construida prácticamente desde cero en la Polonia de posguerra. El nombre del barrio  –"la nueva acería"– se debe al complejo industrial que fue edificado junto con él. Posteriormente, en 1951, la ciudad fue incorporada como una parte de Cracovia. Preguntamos a la joven generación de Nowa Huta por los cambios que podrían levantar el ánimo de su vecindario.

Agnieszka (31): "Sería más feliz si el barrio de Nowa Huta no estuviera tan contaminado. Se ubica entre las tres ciudades europeas con el aire más sucio. Ahora tengo un hijo y no es sano para él respirar este aire".

El barrio de Nowa Huta fue diseñado como un intento de poner en marcha el concepto utópico de una "ciudad industrial ideal". 

Michał (34, freelancer): "El gobierno tiene un plan –'Nowa Huta en el futuro'– para edificar una nueva ciudad, y al mismo tiempo no hacen nada por la ciudad que ya tenemos. Me gustaría que el gobierno cambiara las cosas para mejor, aquí y ahora".

Daria (directora de programa cultural): "A mí, me gustaría que hubiera más solidaridad entre la gente. Creo que, en la sociedad en la que vivimos hoy en día, lo necesitamos cada vez más".

Jarosław (actor): "Desearía que las políticas culturales estuvieran más abiertas a la gente joven, para que los jóvenes pudieran sentirse más libres y creativos."

La localización de Nowa Huta –cerca del centro de Cracovia– anima a muchas familias jóvenes que tienen hijos a que se muden al barrio.  

Jacek (dueño del Klub Kombinator): "A mí me gustaría que hubiera más compromiso social por parte de la gente. Yo lucho contra la falta de iniciativa que muestra la gente".  

Karolina (directora del cine Sfinks): "Lo que me haría más feliz sería que en el cine Sfinks se proyectaran más películas americanas independientes".

Maria (50, bailarina en silla de ruedas): "Me gustaría poder vivir en un piso situado en una planta baja. Vivo en la segunda planta de un bloque de pisos sin ascensor. Unas mejores condiciones para la gente discapacitada me harían más feliz".

Anna (35, activista): "Lo que me haría más feliz sería que las autoridades locales se preocuparan más por las necesidades de la gente, que emprendieran más acciones dirigidas hacia este fin. Sería genial si el estado fuera más inclusivo, sin mostrar actitudes fascistas u homófobas".

Para la doctrina del realismo socialista en Polonia, la arquitectura era un arma muy potente a disposición de los creadores del nuevo orden social. El ambiente de los edificios era mucho más importante que sus valores estéticos: Su función consistía en expresar las ideas sociales, despertar la sensación de perseverancia y de poder.

Łukasz (marinero): "Me gustaría que disminuyera el poder de la Iglesia Católica. Los políticos han usado a la Iglesia con anterioridad y podrían hacerlo de nuevo". 

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Este reportaje forma parte de nuestra serie EUtoo, un proyecto que intenta contar la desilusión de los jóvenes europeos. La iniciativa está financiada por la Comisión Europea.