Crecen pequeños medios

Artículo publicado el 4 de Abril de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 4 de Abril de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Blogs, enciclopedias y videos juke-box están cambiando el panorama de la información, cuestionando cada vez más las reglas del periodismo tradicional, y no sólo del escrito.

En la era de los grandes grupos mediáticos como News Corporation y Disney en los Estados Unidos, o Bertelsmann y Mediaset en Europa, el artículo 10 de la Convención Europea para la protección de los Derechos Humanos, parecía hasta hace pocos años referirse sólo a las pocas personas con capacidad de controlar los medios de comunicación de masa. Pero, con paso ligero, Internet está propiciando un increíble cambio de poder a favor del público.

Blog y periodismo

El periodismo no es una condición personal sino una actividad, y como tal, puede ser desarrollada por cualquiera que tenga la capacidad y siga las reglas. Así opina la autora del libro Manual del blog, Rebecca Blood: "Cuando un blogger escribe informes cotidianos de una conferencia internacional, como ha hecho David Steven desde la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible de 2002, se trata de periodismo. Cuando un editorialista manipula los hechos para crear una falsa impresión, no".

La gran cuestión que hay que afrontar es la de cómo los blogs están cambiando el periodismo. La respuesta que más se adecúa es aquella dada a través de una metáfora de Tom Curley, el director de la American Associate Press: "Como hemos podido ver claramente en el último año, los consumidores querrán utilizar la naturaleza interactiva de internet para participar directamente en el intercambio de noticias y de ideas. La información como lección está dejando espacio a la información como conversación".

Los primeros síntomas de esta influencia ya se están notando. Desde la BBC, que invita a sus clientes a enviar fotos amateurs hechas durante las manifestaciones contra la guerra en Irak, al portal de MNSBC, que invita a los lectores, implicados directamente en alguna cuestión de actualidad, a contar sus propias historias. La web de Le Monde ofrece a sus lectores la posibilidad de abrir un blog, y el diario Ventura County Star traslada a un blog la discusión que se da cada día en la redacción para confeccionar el periódico del día siguiente, permitiendo a los lectores intervenir mediante comentarios.

No sólo blog

El declive de la credibilidad de los medios de comunicación tradicionales es un factor clave para explicar el éxito del periodismo participativo tanto como la disponibilidad, a bajo coste, de nuevos instrumentos tecnológicos que permiten la interactividad.

Con la difusión, a nivel popular, de instrumentos como las cámaras digitales, los teléfonos móviles con cámara de video, y de software para editar videos, la frontera del periodismo participativo se está trasladando también hacia la producción de contenidos audiovisuales. Aquí, el camino ha sido abierto por Indymedia, con las grabaciones de las manifestaciones antiglobalización, o por proyectos como el Portland Independent Media Center. En los últimos años, han surgido proyectos similares también en Italia, como el New Global Vision, al cual se adhieren también las televisiones urbanas de la red Telestreet. Uno de los mayores problemas hasta ahora, ha sido el elevado coste, necesario tanto para albergar archivos de video como para la disponibilidad de la banda ancha necesaria para el streaming o la descarga de archivos. Problemas superados en un principio gracias a la utilización de las redes peer to peer (las mismas con las que se intercambian los archivos musicales) y de software como Bit Torrent. Hasta la decisión del célebre Internet Archive -el proyecto que archiva todas las páginas web- de albergar gratuitamente todos los archivos audiovisuales producidos de manera amateur y distribuidos con las licencias Creative Commons. Una disponibilidad que aprovecha por ejemplo Ourmedia.org, el último experimento de periodismo participativo en la web.

Wikipedia: el cerebro global

"Inteligencia colectiva" es la expresión clave para comprender el fenómeno del periodismo participativo. Como afirma Dan Gillmore, el principal teórico de este fenómeno: "Mis lectores conjuntamente saben más que yo, y eso es bueno".

El periodismo participativo está obteniendo en el campo de la información los mismos éxitos que el movimiento "open source" (fuente abierta) obtuvo en el frente del desarrollo de programas o software. Se recurre mucho al modelo open source Wikipedia, la mayor enciclopedia del mundo, elaborada mediante colaboraciones de más de 16.000 usuarios que han insertado más de 1.500.000 de artículos en más de 190 idiomas. Wikipedia se basa en software; el wiki (de ahí el nombre) permite a cada usuario escribir un artículo así como corregir o integrar aquellos escritos por los otros. Con sus 500 millones de páginas visitadas al mes, supera ya en popularidad a la web del New York Times. Recientemente, Wikipedia ha lanzado Wikinews, aplicando el mismo sistema de colaboraciones para la creación de noticias de actualidad.

En torno a Wikipedia se ha desarrollado un debate sobre la credibilidad de las informaciones creadas por los usuarios. El valor de una enciclopedia se basa en la exactitud de las informaciones en ella contenidas, certificadas por la autoridad de los autores en el ámbito específico de las voces que están llamadas a redactar, y por la selección editorial efectuada por un grupo de expertos. Procesos, estos, ausentes en la redacción de las voces de Wikipedia.

Los defensores de Wikipedia sostienen que la comparación con la enciclopedia tradicional no procede, por el simple hecho de que nos encontramos frente a un producto editorial diferente.

Quien visita Wikipedia, sabe que los artículos están escritos por usuarios comunes y no están supeditados a ningún control editorial. La autoridad de wikipedia se basa en un proceso desconocido por los medios de comunicación tradicionales: el control de los usuarios.

Dado que cada usuario puede modificar informaciones no exactas o parciales, esto permite el surgimiento de una nueva forma de credibilidad basada en la inteligencia colectiva.