Crecimiento económico: Varsovia, tocando el cielo

Artículo publicado el 14 de Diciembre de 2011
Artículo publicado el 14 de Diciembre de 2011
2011: la transformación de Varsovia está fuera de dudas. Los rascacielos crecen a un ritmo desenfrenado. Una estudiante alemana hace un viaje espacio- temporal por la capital polaca para cafebabel.com

En 2005, un año después del crecimiento de la Unión Europea, fui a Polonia por primera vez. Cerca de la capital, a bordo del Berlin-Warszawa-Express, había una torre remarcable que se dirigía como cohete espacial en un bar caótico de casas. Pregunté a un viajero qué era esa construcción. El polaco me miró sorprendido y no sin un punto de reproche: “Es el Palacio de Cultura, el símbolo más conocido de la ciudad”.

VarsoviaAhora ya lo sé: muchos polacos tienen una relación paradójica con este “sueño de un loco de repostería”. Así llaman –no sin maldad- al Palacio de Cultura por su opulencia de tarta. Stalin (el “repostero loco” es él) quería centrar la atención en la amistad entre la Unión Soviética y su camarada, Polonia, con este edificio que era, en su día (a principios de los años 50), el segundo más imponente de Europa.

Hoy, cuando miramos la ciudad desde el 30º piso del palacio sobre la plataforma dispuesta a 141 metros de altura, vemos una metrópolis capitalista floreciente que podría estar situada en cualquier parte de Europa. La silueta de la ciudad evoca Frankfurt, Nueva York o Boston. Los rascacielos de cristal azul brillante completan el palacio no solo en términos de altura. En términos de arquitectura, no son menos remarcables que el regalo de Stalin.

El boom económico, exclusivo de Varsovia

El techo de cristal de ondulaciones extravagantes de la “terraza dorada” también llama la atención. Con grandes paneles publicitarios gigantes y de falso mármol, este espacio (un centro comercial) llama a una masa de infatigables consumidores. Llegan a Varsovia desde todos los rincones del país. Es donde las empresas extranjeras invierten, donde hay trabajo y dinero. En efecto, a pesar del desarrollo espectacular de la capital de look euro-moderno, no hay muchos indicios de recuperación económica en el resto del país.

Incluso en Varsovia, las fachadas lisas, impecables, hacen olvidar que los alquileres, en constante aumento, y los altos precios son difíciles de conciliar con unos ingresos que siguen siendo bajos en comparación al resto de Europa (una media de 4.500 zl, es decir, unos 1.000 euros brutos al mes). A veces, un solo trabajo no es suficiente.

Leer "Nueva Polonia, nuevo estadio: Historias del Estadio Nacional de Varsovia" en cafebabel.com

Ya tarde, por la noche, se siguen viendo luces encendidas en los despachos. El estilo de vida de las metrópolis del oeste se ha impuesto más rápidamente que su nivel de vida: los cafés, bares y restaurantes están llenos, mientras que los nuevos clubs y galerías abren sin cesar. Todo es construcción y renovación de un lado a otro de la ciudad y todo esto ocurre ahora, justo antes de la Eurocopa 2012: la ciudad se moderniza con la ayuda de capitales de la Unión Europea que se cuentan por miles de millones de euros. El proyecto incluye una segunda línea de metro, calles nuevas, nuevos hoteles y un nuevo estadio. Sobre las obras y las calles atascadas sopla un viento de optimismo que abraza la modernización, reforzada más aún por el balance positivo: el crecimiento económico de Polonia, único país de la UE con cifras en positivo a pesar de la crisis del euro y de las finanzas. En 2010,el PIB de Polonia (3,8%) superó al de Alemania. Los pronósticos para 2012 son muy prometedores.

Es difícil compara resta Varsovia 2011 con la ciudad que visité por primera vez hace seis años. Ya no se reconoce mucho y los lugares que me gustaban porque no había pasado la criba de la estandarización europea (como la feria de Europa, el “mercado ruso” –que ha tenido que ceder espacio a la sobras del estadio para el campeonato-) han desaparecido. El Palacio de Cultura sigue dominando la ciudad. Pero cada vez que miro por la ventana del Berlin-Warszawa-Express su silueta, a la vez comunista y futurista, espero que un nuevo rascacielos todavía más alto la oscurezca.

Fotos: (cc)Daniel Gasienica/flickr