crimEA: bomba de relojería geopolítica

Artículo publicado el 1 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 1 de Marzo de 2014

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Al­re­de­dor de 300 hom­bres, enmascarados y armados, han tomado dos aeropuertos de la península ucraniana de Crimea. La situación se complica conforme el ejército ruso se empeña en demostrar su fuerza, según dicen, para aumentar la tensión separatista que existe en la península del Mar Negro, donde se da una mayoría de población rusa. Crimea, es sin duda, una bomba de relojería geopolítica.

Moscú re­cha­za el con­flic­to in­ter­na­cio­nal (news­week pols­ka, po­lo­nia)

El con­flic­to en la pe­nín­su­la de Cri­mea es de­ma­sia­do, in­clu­so para Rusia. La re­vis­ta News­week Pols­ka, de ca­rác­ter neu­tro, se pone en lo peor: "Todo se­ña­la que la si­tua­ción en la re­gión de Cri­mea se está yendo de las manos, y no es por la pro­pa­gan­da que se le da desde Moscú. Anatoly Mo­gi­lev, que re­nun­ció a su pues­to de pri­mer mi­nis­tro de la Re­pú­bli­ca Au­tó­no­ma de Cri­mea el jue­ves, fue an­te­rior­men­te mi­nis­tro de in­te­rior du­ran­te el go­bierno de Ya­nu­kovych, y fiel se­gui­dor de éste. Ya­nu­kovych y sus ca­ma­ra­das en el Par­ti­do de las Re­gio­nes, du­ran­te el go­bierno del ex pre­si­den­te, tra­ta­ron el asun­to de Cri­mea como úl­ti­mo ba­luar­te, fo­men­tan­do a la misma vez el sen­ti­mien­to na­cio­na­lis­ta. Sin em­bar­go, los se­gui­do­res de Yu­na­kovych son quie­nes real­men­te están pro­mo­vien­do el se­pa­ra­tis­mo, lo cual es una sor­pre­sa in­clu­so para los rusos. Pues­to que de hecho, Moscú no quie­re una in­ter­ven­ción mi­li­tar ni las con­se­cuen­cias in­ter­na­cio­na­les que ello con­lle­va, como po­dría ser, un con­flic­to glo­bal. Todo lo que Moscú po­dría con­se­guir a cam­bio es una pe­nín­su­la bas­tan­te más em­po­bre­ci­da."

LEC­CIÓN NO APREN­DI­DA DEL CON­FLIC­TO YU­GOS­LA­VO (LI­DO­VÉ NO­VINTY, RE­PÚ­BLI­CA CHECA)

En vista a las ten­sio­nes que se dan en la pe­nín­su­la de Cri­mea, el con­flic­to de Ucra­nia em­pie­za a pa­re­cer­se al de los Bal­ca­nes. "Vla­di­mir Putin no es Slo­bo­dan Milošević, sin em­bar­go, el mundo no pa­re­ce pen­sar lo mismo... El par­la­men­to ucra­niano ha anu­la­do la ley que ga­ran­ti­za­ba el bi­lingüísmo o el uso del ruso para la mi­no­ría. De ma­ne­ra que, ¿sor­pren­de ver per­so­nas ar­ma­das sin iden­ti­fi­car izan­do la ban­de­ra rusa sobre el par­la­men­to cri­meano? El Este ca­li­fi­ca el ata­que al par­la­men­to en Sim­fe­ró­pol de pe­li­gro­so e irres­pon­sa­ble. Con todo, aún man­tie­nen es­peranzas en la re­sis­ten­cia ar­ma­da en Mai­dan. En cuan­to a los rusos, la sen­sa­ción de que el Este no quie­re la de­mo­cra­cia sigue cre­cien­do, y esto da a los ucra­nia­nos la li­ber­tad de hacer lo que quie­ran. Si esta idea sigue ha­cien­do mella en la so­cie­dad rusa, Putin de­fen­de­rá a los rusos fren­te a sus ve­ci­nos más cer­ca­nos con la misma de­ter­mi­na­ción con la que Milošević de­fen­dió a los se­bios en las "zonas ser­bias". 

AFI­CIO­NA­DOS EU­RO­PEOS LI­DIAN CON PUTIN ( DE TE­LE­GRAAF, HO­LAN­DA)

El Par­la­men­to Eu­ro­peo llama a Ucra­nia por la ne­ce­si­dad de que ésta se una a la UE. "Rí­dicu­lo" así lo des­cri­be el dia­rio De Te­le­graaf , que pu­bli­ca: "El de­ses­pe­ra­do in­ten­to de ex­pan­sión de la UE hace creer a al­gu­nos que la vic­to­ria en Kiev se debe al com­pro­mi­so con los va­lo­res eu­ro­peos. Sin em­bar­go, no es para nada cier­to, pues exis­te un com­ple­to mo­vi­mien­to ex­tre­mo na­cio­na­lis­ta en dos ver­tien­tes: la an­ti­de­mo­crá­ti­ca y la an­ti­se­mi­ta, que juega un papel clave du­ran­te las pro­tes­tas.  Los ra­bi­nos han pe­di­do a los ha­bi­tan­tes ju­díos que aban­do­nen el país. Los eu­ro­dipu­tados deben pres­tar aten­ción al desa­rro­llo de estos he­chos, ade­más, se están ig­no­ran­do la es­tra­te­gias y los in­tere­ses de Moscú. Ucra­nia ha per­te­ne­ci­do du­ran­te mucho tiem­po al ám­bi­to de in­fluen­cia ruso, y el pre­si­den­te Putin ve el al­za­mien­to como con­se­cuen­cia de la in­ter­ven­cion oc­ci­den­tal en su pro­pio te­ja­do. Ahora, los eu­ro­peos afian­zan esta idea, ¿cuán­do se pon­drá fin a este com­por­ta­mien­to pro­pio de afi­cio­na­dos?

MI­SIÓN KA­MI­ZA­KE PARA EL GO­BIErno tran­si­cio­nal (pú­bli­co, por­tu­gal)

Cuan­do el pri­mer mi­nis­tro Ar­seny Yat­sen­yuk tomó po­se­sión de su cargo, des­cri­bió la si­tua­ción a su ga­bi­ne­te como una mi­sión "ka­mi­ka­ze", y pro­ba­ble­men­te es­ta­ba en lo cier­to. El dia­rio li­be­ral Pú­bli­co es­cri­be: "Él sabe que cuen­ta con la ayuda del Fondo Mo­ne­ta­rio In­ter­na­cio­nal, EE.​UU y la UE, pero los me­dios dis­po­ni­bles no cu­bren ni de lejos lo que real­men­te ne­ce­si­ta Ucra­nia. El pe­li­gro de in­sol­ven­cia es real, y el go­bierno está obli­ga­do a tomar me­di­das drás­ti­cas e im­po­pu­la­res... A la misma vez, las pro­tes­tas se­pa­ra­tis­tas en Cri­mea de­mues­tran que Moscú ha em­pe­za­do a mo­vi­li­zar el mo­vi­mien­to pro-ru­so en Ucra­nia para man­te­ner a Kiev bajo pre­sión. El fu­tu­ro de Ucra­nia es tur­bio e in­cier­to y el fra­gil go­bierno de Yat­sen­yuk ten­drá mu­chas di­fi­cul­ta­des para man­te­ner la si­tua­ción bajo con­trol. Una cri­sis im­pre­di­ci­ble está to­man­do forma en el Este de Eu­ro­pa."