Crisis económica, elecciones y palabras vacías en Ucrania: la Revolución Naranja 2.0

Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Artículo publicado el 15 de Enero de 2010
Las elecciones ucranianas han paralizado el país. El Parlamento no puede llegar a un acuerdo y todavía no hay presupuesto para el presente año. Además, los candidatos intentan superarse los unos a los otros con promesas electorales. El resultado es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE han congelado los créditos que ya habían confirmado.
Se rumorea que la campaña podría prolongarse hasta la primavera

“¿Qué crisis, de qué se trata?” grita un joven banquero en paro en la capital de Ucrania. Su sueño se ha esfumado. Lo único que le queda son deudas hasta las orejas, la certeza de que se ha perdido todo y la esperanza de que después de las elecciones todo empiece a coger mejor rumbo.

El 17 de enero se celebran elecciones presidenciales en Ucrania. Se trata de las primeras después del espectacular cambio de hace cinco años, comicios que se ganaron el nombre de Revolución Naranja. Los actores de 2010 son los mismos que en 2004/05: Viktor Juschtschenko, que defiende la presidencia de su antigua aliada y actual rival, la primera ministra Yulia Timoshenko, así como de su rival de ayer y de hoy Viktor Janukowitsch. Para el presidente en funciones sólo se trata de su supervivencia en el mundo de la política, pues según las encuestas está bastante por detrás de Janukowitsch y Timoshenko, ambos con un 30% de apoyo aproximadamente. Sólo hay un factor que habla a favor de Juschtschenko: ninguno de los candidatos despierta en sus seguidores la euforia. Fue la esperanza en el cambio y la llegada de mejores tiempos lo que llevó a los ucranianos en 2004 a las urnas con entusiasmo. Hoy, sin embargo, reina la desilusión.

De izq a der, Viktor Juschtschenko, Wiktor Janukowytsch y Julia Timoschenko (Fotos ©maiak.info; Antonis SHEN; the waving cat)

2009: año desastroso

Los años pasados fueron complicados para los ucranianos, pero el 2009 fue un desastre para el país. La crisis económica ya se empezaba a notar cuando Rusia cortó el gas en enero pasado. Al mismo tiempo, empezó a aumentar de nuevo la rivalidad entre Timoshenko y Juschtschenko que, como consecuencia, paralizaba el Parlamento, mientras fuera sólo se hablaba de inminentes bancarrotas. A todo esto se añadió la epidemia de la gripe A y ahora las elecciones que, a pesar de todas las advertencias, han paralizado las reformas necesarias, pues el Parlamento todavía no ha llegado a ningún acuerdo sobre los presupuestos para el presente año. Y según los observadores en Kíev, no se llegará a ningún consenso hasta febrero. Un país con una política económica sin rumbo.

La producción industrial en 2009 descendió un 26,4% en comparación con 2008, que ya fue un muy mal año. El PIB se encontraba en el tercer trimestre de 2009 un 15% por debajo del mismo periodo de 2008. Ante una economía que se derrumba, el país pasa a ser dependiente de dinero internacional. Timoshenko declaró en el cambio de año que la bancarrota estatal estaba casi superada en 2009. Posiblemente, tan sólo fue posible con ayuda de créditos internacionales. Instituciones como el FMI o la UE vincularon los créditos a medidas de ahorro masivas, reformas del sector público del estado, así como al poco transparente sector del gas. Reclamaron de forma clara, por ejemplo, el aumento del precio del combustible a compradores privados, medida que, durante la campaña electoral, los candidatos no consideraron fácil de introducir. La consecuencia es que el FMI ha congelado la cuarta parte de un crédito de 16,4 mil millones de dólares durante un tiempo indefinido. Asimismo, la UE no ha querido pagar hasta ahora un préstamo de 600 millones. Y es que ya en la cumbre Ucrania-Unión Europea a principios de diciembre, la UE se distanció visiblemente y criticó duramente, algo poco habitual, la gestión ucraniana.

¿Revolución Naranja 2.0? (Foto ©Antonis SHEN)

Elecciones regidas por cifras

La opinión de estos organismos cambiará poco hasta que no finalice el periodo electoral. Los temas sociales más urgentes pasan a ser, cómo es de esperar en campaña electoral, los más importantes. Y, precisamente, no se trata de los temas preferidos del FMI y la UE. En ese sentido, Juschtschenko presentó de pronto la idea de subir los sueldos y las pensiones. Timoshenko, por su parte, reprochó al presidente que con esas declaraciones alertaba a los prestamistas internacionales y provocaba también que las arcas presupuestarias de la primera ministra se queden sin dinero y poder ganar así las elecciones. Pero Timoshenko también hace promesas – aunque de manera más críptica –que no son factibles a sus seguidores. En ese caso, no importa que la política social pertenezca a la presidencia ni que los presupuestos del estado estén congelados.

Así, es muy probable que no se decida el 17 de enero quién va a ser presidente. Dmitry Yarosch, del diario ucraniano Invest Gazeta calcula que en mayo se tomará la decisión definitiva. Hay que contar con que la elección será recurrida y se tendrá que apelar al Tribunal Constitucional, afirma. Después, sólo queda esperar si el nuevo o la nueva persona en el poder disuelve el Parlamento, con el fin de conseguir holgadas mayorías. Lo mismo temen los inversores internacionales, que hasta ahora se habían contenido, comenta Yarosh. “Pero por lo menos hay luz al final del túnel”. Efectivamente, a finales del 2009 se hizo visible una mejora en el crecimiento de la economía, o como mínimo un retroceso más lento en comparación con el año anterior. Pero la tasa de paro sigue siendo alta y no varía. Oficialmente hay un 4% de parados, aunque, según otras fuentes, se estima que el nivel de desempleo oscila entre un 12 y un 20%. Sin embargo, en el Ministerio de Economía en Kíev se respira un ligero optimismo. En 2010, el PIB podría presentar de nuevo cierto crecimiento, quizá un 3 o 4%, lo que es el sueño de todo ministro de Economía.

Fotos: Main & Orangene Revolution ©Antonis SHEN/flickr; Präsidentschaftskandidaten von li nach re ©maiak.info/flickr www.maiak.info; ©Antonis SHEN/flickr; ©the waving cat/flickr