Crisis económica en Reino Unido: ¿se puede salvar la libra?

Artículo publicado el 31 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 31 de Diciembre de 2008
El primero de diciembre, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, declaró a una cadena de radio francesa que “la gente que realmente cuenta en el Reino Unido” se mostraba más “proclive” a adoptar el euro. ¿Deberían acaso hacerlo?

Por vez primera desde el lanzamiento de la moneda única europea en 2002, el Reino Unido ha dado señales de falta de convicción en la validez y firmeza de la vieja libra esterlina en la nueva Europa. Una devaluación del 27% frente al euro tan solo en el año pasado hará enarcar las cejas a más de uno, y no solo entre “la gente que cuenta”, sino también entre los turistas baratos que quieran gastarse su dinero bien ganado a pulso en Benidorm, Faro o Kos. El alquiler de un BMW, Volkswagen o Renault no solo supone una comisión más cara, supone un 27% más y una comisión más cara.

A la libra, con todo mi cariño

Una libra devaluada tiene sus ventajas. La exportación se ha hecho mucho barata y los "continentales" ya piensan en “invertir” en un viaje de compras de año nuevo a Londres en vez de Nueva York, que había sido el destino favorito debido a la debilidad del dólar. Además, no se ha de subestimar el apego emocional a la libra.

Sin embargo, ¿qué sucederá cuándo la idolatrada libra se cotice por debajo del euro por primera vez en la historia? Algo que no resulta impensable. Tal hito histórico, por lo menos a nivel simbólico, puede desencadenar un cambio en la opinión pública. Puede que también resulte ser el hito que haga que los parlamentarios se den cuenta de que no solo es posible hacer campaña a favor del euro sino que también hay que actuar. El parlamento ya no puede escudarse en actitudes autocomplacientes de que eso no va con ellos y de ello es mejor no hablar.