Crisis en Grecia: pagar o morir

Artículo publicado el 8 de Julio de 2011
Artículo publicado el 8 de Julio de 2011
Manifestaciones y protestas: muchos griegos se oponen al programa de austeridad que efectúa duros recortes. Cada vez son más las personas que se quitan la su vida, pues frente a las dificultades económicas actuales no ven otra salida. El Ministerio de Salud griego ha informado de un aumento de alrededor de un 40% en el número de suicidios.

Un hermano encontró al muerto. El griego de 50 años de edad se había colgado en el granero de su casa de campo, en la carretera que une las localidades de Anogia y Nida en la isla de Creta. No dejó ninguna carta de despedida. En el pueblo de Anogia se sabe que el hombre, que era dueño de una pequeña empresa de artesanía, pasaba por grandes dificultades económicas. Deja a una esposa y un hijo de 22 años.

¿Por qué? y ¿Por qué ahora?

La crisis de la deuda y la profunda recesión están llevando a cada vez más griegos al suicidio. Desde el comienzo de la crisis, el número de suicidios ha aumentado claramente, muy probablemente en un 40%, según ha explicado el ministro griego de salud, Andreas Loverdos, en respuesta a una consulta parlamentaria.

En Grecia, el índice de suicidios ha sido siempre bajo. Los griegos disfrutan la vida abiertamente. Según una estadística de la Organización Mundial de la Salud (OMS) los griegos que se quitan la vida son sólo el 3,5 de 100,00 al año. En comparación con Alemania, por ejemplo, donde el índice se sitúa en 11,9, algo así como tres veces más alto.

La desesperación lleva a muchos griegos a pensar en el suicidio

Sin embargo, la crisis lleva a cada vez más griegos a la desesperación. La tasa de paro se aproxima a las cifras récord que se alcanzaron en los años 60. Por aquel entonces miles de griegos dejaron su patria para emigrar a Alemania y servir como trabajadores extranjeros.

Las perspectivas son desalentadoras. De entre los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 24 años, el 42,5% no encuentra trabajo. Según los datos ofrecidos por la organización de la cámara de comercio griega, cada mes alrededor de 4.000 empresas y pequeños negocios dejan de existir. Se trata, en gran medida, de empresas familiares y la mayoría de estas familia no tienen nada si pierden su empresa o cierran su negocio.

“Cuando un padre de familia de pronto ya no puede mantener a su mujer y a sus hijos, y ya tampoco puede pagar el alquiler o la hipoteca, esto supone una carga psicológica muy grande para él” comenta el psiquiatra de Atenas Antonis Pavlopoulos.

Llamadas salvadoras al 1018

Una de cada cuatro personas que llama se refiere a las preocupaciones económicas como motivo de sus pensamientos en el suicidio

En Grecia, las personas desesperadas que hayan pensado en el suicidio pero que buscan ayuda pueden llamar el número de teléfono 1018. La ONG Klimaka (escala de cuerda en español) intenta ayudarles. En los primeros cinco meses del año han recibido unas 2.500 llamadas de candidatos al suicidio o parientes de éstos en busca de ayuda, según ha comentado Kyriakos Katsadoros, dirigente científico de la organización – tantas llamadas como en todos los años pasados juntos-. Una de cada cuatro personas que llama se refiere a las preocupaciones económicas como motivo de sus pensamientos en el suicidio. Sin embargo, los trabajadores de Klimaka no saben realmente a cuántas de esas personas pueden ayudar. La cifra interanual de llamadas pidiendo ayuda se ha duplicado, lo que muestra que la estimación del ministro de salud Loverdos es cierta: la cifra de suicidios se eleva alrededor de un 40%.

No contamos con una cifra exacta. En Grecia, no todo el mundo se quita la vida tan abiertamente como el trabajador que se colgó en la isla de Creta. Muchos suicidios se encubren o se tapan alegando haber sido accidentes – por la vergüenza de los parientes y para poder darle, al menos, un funeral digno al difunto, ya que muchos sacerdotes griegos ortodoxos se niegan a dar un entierro eclesiástico a las víctimas suicidas-.

El autor de este artículo, Gerd Höler, es miembro de la red de corresponsales  n-ost.

Fotos: portada (cc)@ikbendaf; Texto (cc) Nick in exsilioNick Thompson/ flickr