Crisis en la UE: ¿alguien tiene una vacuna?

Artículo publicado el 7 de Febrero de 2006
Artículo publicado el 7 de Febrero de 2006

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El mundo asociativo europeísta está trabajando para encontrar una cura a la crisis del proyecto europeo.

Tras el bloqueo a la ratificación del Tratado Constitucional y el polémico acuerdo entre los Estados miembro sobre el presupuesto, Europa está atravesando una crisis, causada en parte por el retorno a la primacía de los intereses nacionales, lo que se podría definir como un “nuevo nacionalismo”. ¿Se trata de un virus temporal? ¿O de una grave enfermedad? Cafebabel.com se ha reunido con los exponentes del mundo asociativo europeísta para ver si están en el buen camino que les lleve a encontrar la vacuna.

Los anticuerpos se activan

Con los primeros síntomas de enfermedad los anticuerpos se ponen en función rápidamente. Por ello, el pasado mes de diciembre organizaciones no gubernamentales, asociaciones y autoridades han animado dos eventos distintos. En primer lugar, los federalistas han invitado a la sociedad civil los días 3 y 4 de diciembre en Génova a la discusión de un Manifiesto europeo. Allí “se lanzó la propuesta de una constitución de los ciudadanos”, nos dice Samuele Pii, presidente de la Juventud Federalista Europea, “que les implicaría directamente junto con los parlamentarios europeos y nacionales”. Además, en Estrasburgo, el 17 de diciembre vio la luz el Foro Cívico Europeo, una red de ONG que comparten la idea de que la democracia participativa es el camino para la “apropiación cívica y popular” del espacio europeo. ¿Es suficiente? Analicemos los detalles para tener un cuadro clínico mas completo del enfermo.

Diga treinta y tres, por favor

“¡Por fortuna los líderes europeos han alcanzado un acuerdo sobre el presupuesto!”, nos dice desde Varsovia Przemek Jaron, miembro de la Fundación Robert Schuman de Polonia, muy activa en el terreno de la sensibilización sobre el proyecto europeo. Nos explica que la Constitución no se advertía como una prioridad por parte de la sociedad civil, aunque “después del No francés, el número de personas contrarias a la Constitución ha crecido con rapidez”. El problema del presupuesto ha desatado una mayor atención porque, continúa Jaron, “ahora, con el acuerdo financiero del gobierno, las autonomías locales y el mundo empresarial saben cuánto dinero llegará y pueden planificar mejor el futuro”. Para los nuevos miembros, los fondos estructurales representan una ventaja tangible que puede mejorar mucho su nivel de vida, “aunque los campesinos polacos saben que tendrán que trabajar duro y que los beneficios no serán inmediatos, lo que piden es ser tratados de igual modo que los occidentales porque de vez en cuando piensan que eso no sucede”.

Desde Bélgica, Claude Fischer, secretario general de la asociación europeísta Confrontations Europe sostiene que “Europa ha sido mal explicada por los mismos gobiernos y está privada de una política de solidaridad y desarrollo”.

”¿Ha existido alguna vez una Europa sin crisis?”

Mary Mc Phail es secretaria general de European Women’s Lobby, una ONG que se ocupa de los derechos de las mujeres y no piensa que el suspenso a la Constitución responda sólo a razones nacionalistas, sino que tiene que ver con “diferentes situaciones políticas internas junto a la ansiedad de factores externos derivados de los procesos de la globalización”.

“¿Ha existido alguna vez una Europa sin crisis?”, se pregunta Martin T. Haberger, actor teatral y fundador del proyecto Euroliteratour, que busca intensificar los intercambios culturales entre europeos. “Estamos viviendo un momento revolucionario con el desarrollo de una sociedad civil europea. Al principio era sólo economía, luego con los intercambios estudiantiles y las hermandades entre ciudades ha nacido una Europa cultural”. La trágica experiencia de la Segunda Guerra Mundial es ya sólo un recuerdo y “para comprendernos recíprocamente no basta con un dominio defectuoso del inglés o con ponerse de acuerdo en una lengua franca sino que hace falta invertir en comunicación, no en aburridos fascículos sino cultura”, de otro modo “Europa no encontrará un lugar en el corazón y en la mente de los europeos, a pesar de todos los esfuerzos de los gobiernos”. Samuele Pii recuerda: “después de haber estado aquellos últimos días en Francia me esperaba el resultado negativo del referendo”. Precisa que, a pesar de la crisis, el optimismo de la voluntad no se debe abandonar porque “no ha muerto la idea de una constitución, sino que ha muerto el proyecto de una constitución de los gobiernos. Aunque aquel intento tuvo su mérito, ahora se abre el espacio para una Europa de los ciudadanos para lo que sirve una constitución federal”. Para superar la crisis propone “afrontar los problemas de una forma distinta, con una visión cosmopolita”, y como salida al callejón europeo propone “una nueva constitución sometida a un referendo europeo paralelo a las elecciones parlamentarias de 2009”.

¿Ficción política? Puede ser, pero la enfermedad continúa. Por el momento, los doctores discuten.

Han contribuido: Piotr Kaczyski desde Varsovia, Dionizas Bajarunas desde Vilnius, Míriam Rodriguez desde Barcelona, Vicki Bryan desde Londres. Entrevistas a Claude Fischer y Mary Mc Phail a cargo de Vanessa Witkowski desde Bruselas.