Crisis: Europa, arrímate que hace frío

Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 23 de Febrero de 2009

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En tiempos de crisis económica, Europa parece sonreír y, supuestamente, se muestra más unida. También el Tratado de Lisboa ve luz al final del túnel. El año 2009 será un año de decisiones

La tantas veces maldecida crisis, citada constantemente en los titulares europeos, puede tener efectos secundarios positivos. Porque, en los peores tiempos de crisis, la gente se acerca más, se abre a nuevas opciones, busca apoyo y se cuestiona a sí misma. Este cambio de humor parece ser la regla general en tiempos de recesión en Europa. Irlanda, el tigre celta y una vez distinguido joven miembro de la UE de gran potencial y que dio calabazas al Tratado de Lisboa en junio de 2008 en un referéndum, fue el primero en entrar en recesión. En tiempos de crisis, un intento de reconciliación con Europa de repente no parece tan utópico. Solo un 33% de los irlandeses está en contra del tratado, según un estudio del Irish Times del 16 de febrero, a pesar de que un 53,4% lo habían rechazado. De repente, la isla verde lo necesita desesperadamente: un segundo referéndum está previsto para octubre como muy tarde. En el gobierno se rumorea que podría realizarse incluso antes de las elecciones europeas.

El atractivo de Europa

©infomatique/flickrDel resultado del segundo referéndum irlandés depende también que los divos euroescépticos Václav Klaus y Lech Kaczynski bendigan con su firma el Tratado de Lisboa. En caso contrario, la palabra Lisboa dejará de ser tan mencionada. El antiguo tratado, el de Niza, volverá al orden del día. El Congreso de los Diputados checo, al menos (la República Checa ocupa actualmente la Presidencia de la Comisión Europea) dio luz verde al Tratado de Lisboa, dado el avance de la crisis financiera. Ahora, aún falta la audiencia privada en el senado, que se llevará a cabo en abril como muy pronto, y el sí y la bendición de Klaus. En Alemania, solo depende ahora de la firma del presidente, pero Horst Köhler quiere esperar la decisión del Tribunal constitucional, ante el cual se presentaron numerosas denuncias contra el Tratado de Lisboa.

La moneda común europea es un factor más de mimo en tiempos de la crisis financiera. Islandia y Hungría, pero también Suecia o Dinamarca, que no son miembros de la Eurozona, han tenido que soportar las más grandes pérdidas. La patria de Björk, que fue salvada por los pelos de la insolvencia, prepara nuevas elecciones y según el periódico The Guardian puede que también una petición de integración en la UE. También en Dinamarca, tradicionalmente euroescéptica, el Primer Ministro Anders Fogh Rasmussen quiere que se vote de nuevo acerca del euro. 

A pesar de pequeñas disputas internas, la UE parece tener más aguante en tiempos de crisis y atrae con la Eurozona, aunque esta también sufra las consecuencias de la crisis. Aun así, un mal compartido es un mal menor. Solo cabe esperar que el Tratado de Lisboa no sea utilizado para subir los ánimos, una especie de canita al aire de usar y tirar a la europea, al que después de un breve idilio y una vez la crisis superada se le dé la espalda.